Tras 52 años de espera, el deporte argentino volvió a hacerse con una medalla olímpica dorada en la mañana del sábado, cuando el seleccionado de fútbol conducido por Marcelo Bielsa derrotó a su similar de Paraguay por 1-0 en el estadio olímpico de Atenas. La presea, primera de oro para el fútbol Albiceleste, llegó gracias a un nuevo gol de Carlos Tévez, quien se erigió en el máximo anotador del campeonato con ocho conquistas.

Ante la atenta mirada del Presidente de la FIFA, Joseph S. Blatter, los argentinos coronaron una campaña espectacular con seis triunfos en igual cantidad de partidos y 17 tantos a favor. Pero como si todo eso fuera poco, se convirtieron en el primer ganador de una competición FIFA que finaliza sin conceder un solo gol en su contra. Paraguay, que finalizó el encuentro con nueve hombres, celebró además la obtención de la medalla de plata, algo inédito en la historia del país sudamericano. 

Ante 41,116 espectadores, los nervios y el calor hicieron lucir el juego un tanto apretado en la primera parte. Paraguay recurrió a su ya conocido orden defensivo para aspirar a un contragolpe, mientras que el equipo de Marcelo Bielsa dejó la responsabilidad de la creación en los pies de Andrés D'Alessandro y Luis González. El primer remate al arco se produjo temprano, cuando Diego Figueredo tomó el riesgo y probó con pierna derecha para encontrar bien ubicado a Germán Lux (1').

Pero ese intento ofensivo de Paraguay sería un espejismo, dado que los Albicelestes tomaron rápidamente las riendas del juego. Diego Barreto comenzó a trabajar ante un intento de Cristian González (8') y pronto sufriría la caída de su arco. Fabricio Coloccini recuperó un balón en defensa y se proyectó al ataque rompiendo los esquemas defensivos del equipo de Carlos Jara. El rubio defensor abrió el balón para Mauro Rosales, quien envió un centro preciso para el ingreso de Carlos Tévez. El delantero, tal como acostumbró en toda la competencia, no dudó y venció al arquero con un toque suave de derecha (1-0; 18').

 

El argentino Carlos Tévez y el paraguayo Carlos Gamarra pelean un balón en la final del Torneo Olímpico de Fútbol.
(AFP)
DANIEL GARCIA
El juego aéreo de Paraguay desnudó algunas dudas en el arquero argentino, algo que casi aprovecha Fredy Bareiro. Su cabezazo, lamentablemente para él, se perdió arriba del travesaño (24'). Los de Jara, que extrañaron al lesionado José Cardozo no volverían a merodear el área argentina.

Los Albicelestes comenzaron a llegar con peligro pasada la media hora, lo que obligó a los defensores paraguayos a utilizar la fuerza en algunos casos. ¿Situaciones de gol? Todas en los últimos minutos. Primero probó D'Alessandro, quien tras una gran jugada personal remató apenas desviado (42') y luego fue Tévez quien exigió a una gran salvada de Barreto con un derechazo potente (43').

Aureliano Torres cobró un tiro libre en la reanudación del complemento, pero Lux volvió a mostrarse atento para volar contra su palo izquierdo y retener el balón (48'). Argentina contestó rápidamente y Mauro Rosales, de cabeza, estuvo a centímetros de estirar la diferencia en el resultado (50'). El gol volvió a merodear el área guaraní, pero Tévez, tras una buena combinación entre D'Alessandro  y Cristian González, desvió su derechazo final (53').

Con el correr de los minutos, Argentina dominó el balón y superó al mediocampo paraguayo. Así, los volantes de Jara perdieron el mano a mano con los de Bielsa y sufrieron en defensa.

Tras una salvada espectacular de Barreto ante el ingreso libre de Luis González (60'), las cosas se le pusieron más que complicadas a los paraguayos cuando Emilio Martínez se fue expulsado por aplicarle un codazo a D'Alessandro (66'). No obstante, una buena pared entre Figueredo y Pablo Giménez obligó a un nuevo lucimiento de Lux en el área chica (72').

Gamarra había liderado a la defensa guaraní durante todo el torneo, y volvió a lucirse una vez más para salvar en la línea lo que hubiese sido un gol de Delgado (75'). Tras esa situación de riesgo, los paraguayos se arrimaron al arco argentino con centros aéreos, pero se despedirían del sueño dorado tras una nueva expulsión. Esta vez, Figueredo fue el sancionado al tocar el balón con la mano y recibir su segunda tarjeta amarilla (83'). La suerte quedaba definida, y la final sudamericana, también. 2004 quedará grabado como el año en que Argentina, por primera vez en su historia, se coronó campeón del Torneo Olímpico de fútbol masculino.