CRÓNICA DE LA JORNADA - El Torneo Olímpico de Fútbol masculino ha finalizado este 28 de agosto con un triunfo histórico y previsible de Argentina sobre Paraguay (1-0). Con seis victorias, 17 goles a favor y ninguno en contra, y con el mejor guardameta de la competición, los albicelestes han hecho valer su autoridad de manera indiscutible, obteniendo de esta manera su primera medalla de oro en fútbol. El hito de los paraguayos es aún mayor: han conquistado para su país la primera medalla en los Juegos Olímpicos. En Tesalónica, Italia se alzó el viernes con la medalla de bronce frente a Irak (1-0), que también tiene motivos para consolarse, pues va a compartir el Trofeo Fair Play con Argentina.
Sudamérica tenía una cita con su historia en el estadio Olímpico de Atenas el 28 de agosto. Italia e Irak se habían enfrentado la víspera en Tesalónica, pero eso fue otra historia. Ante la mirada del Presidente de la FIFA, Joseph S. Blatter, las dos formaciones libraron una noble batalla, aunque no pudieran poner todo el corazón en sus acciones. El asesinato del periodista Enzo Baldoni el día anterior en Irak había enrarecido notablemente el ambiente.
En una conferencia de prensa celebrada antes del partido, el Presidente de la FIFA y el jefe de la delegación iraquí, Amer Yaber, habían recordado que el fútbol es un vector de fraternidad entre los pueblos, y que el equipo iraquí deseaba utilizar este encuentro para enviar un mensaje a los secuestradores. Desgraciadamente, esta intención encomiable no tuvo tiempo de materializarse.
Al principio del partido, los dos equipos posaron juntos en señal de amistad y en homenaje común a Baldoni. Los italianos portaban un crespón negro en el brazo. El duelo ha dado la medalla a Italia merced a un gol de Alberto Gilardino en los compases iniciales (8'). Como ya venía siendo habitual en el certamen, el ariete azzurro conformó junto a Andrea Pirlo el dúo más peligroso.
Pero los iraquíes no se quedaron de brazos cruzados. Muy despiertos y activos en el frente de ataque, como siempre, crearon numerosas ocasiones por mediación de Farhan Razak y Sadir Salih. Pero, al igual que había sucedido en semifinales, no han sabido definir. Hay que decir que Yunis Mahmud y Mohamed Emad, sin duda los dos mejores futbolistas de la selección, estaban en el banquillo. El sueño de medalla se ha esfumado así para los iraquíes, y se ha hecho realidad para los italianos, que no conseguían una medalla en fútbol desde 1936: un pequeño tributo de la historia en torno a Baldoni.
Al día siguiente por la mañana, se jugaba la gran final entre Paraguay y Argentina en el estadio Olímpico de Atenas, con un calor abrasador. Los dos equipos se conocen de memoria por haber jugado juntos en numerosas ocasiones, especialmente en la fase de clasificación, con resultado de 2-1 favorable a los albicelestes. Y todo hay que decirlo: entre las dos formaciones, hasta entonces líderes del Trofeo Fair Play, los contactos no fueron precisamente tiernos. Hasta el final de la contienda, los codos jugaron un papel demasiado importante.
Pero los argentinos, favoritos incontestables por sus apabullantes estadísticas (16 goles a favor y ninguno en contra en cinco partidos), y con la ventaja de no tener a José Cardozo en frente sobre el terreno de juego por estar lesionado, se adelantaron enseguida en el marcador. Por mediación de la gran revelación del torneo: Carlos Tévez. El delantero del Boca Juniors, de 20 años, marcaba así su octavo gol, terminando como máximo realizador, muy por delante de Cardozo, con cinco goles. El "viejo" delantero del Toluca, dos veces segundo en la competición, se marcha sin duda decepcionado. Tévez se encarama así, junto a Bebeto, que anotó ocho dianas en 1988, a la cabeza de los máximos goleadores de la era "moderna" de los Torneos Olímpicos de Fútbol (1984).
"Carlitos" no cesó de procurarse ocasiones, al igual que Luis González o Mauro Rosales. Pero por una vez, la eficacia no fue el fuerte de los argentinos. El choque, que estuvo dominado de cabo a rabo por los hombres de Marcelo Bielsa, se decantó aún más a su favor a 20 minutos del final, a raíz de la expulsión de Emilio Martínez. Los paraguayos, sin embargo, sacaron fuerzas de la flaqueza, y a partir de entonces lograron incrementar sus ocasiones a través de Aureliano Torres, Freddy Bareiro y Diego Figueredo. Pero cuando este último fue expulsado a su vez, el desafío simplemente superó a los albirrojos.
Según el guión previsto, con esta pequeña victoria, los argentinos obtienen la medalla de oro, la primera en fútbol de su historia. Y la primera medalla en general en unos Juegos Olímpicos desde hace 52 años. Los paraguayos pueden consolarse recordando que también ellos están haciendo historia: se marchan con el honor de haber conquistado nada menos que la primera medalla olímpica de su país.