Cita con las estrellas
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“¡Qué jugadora! Solo tiene 15 años, creo, pero está claro que llegará a ser una estrella del fútbol femenino”. Esta fue la opinión expresada por Gérard Sergent, seleccionador de Francia, acerca de Mana Iwabuchi durante la Copa Mundial Femenina Sub-17 de la FIFA Nueva Zelanda 2008. La nipona había brillado con luz propia en el Japón-Francia de la fase de liguilla (7-1). “Mi sueño es jugar con las Nadeshiko y enfrentarme a las mejores del mundo”, anunció la que sería elegida Balón de Oro de aquel torneo. No tardaría en hacerse realidad.

Tres años después de distinguirse en tierras neozelandesas, Iwabuchi participaba en la gran cita mundialista disputada en Alemania. La pequeña japonesa (1’53 m) había crecido. Tanto, que alcanzó la gloria al adjudicarse con su equipo la Copa Mundial Femenina de la FIFA 2011™. Y mejor aún, se convirtió en el símbolo perfecto de lo que puede representar una Copa Mundial Femenina Sub-17 de la FIFA en la carrera de una futbolista: un trampolín hacia el estrellato.

Figuras del presente y del futuro
La tercera edición de la Copa Mundial Femenina Sub-17 de la FIFA está a punto de comenzar. En cierto modo, el saque inicial ya se efectuó el pasado 6 de julio en Bakú, con motivo del sorteo de la competición, en presencia de varias leyendas del deporte rey. Berti Vogts, Ronald de Boer, Willy Sagnol, Shota Arveladze y Dietmar Hamann asistieron al evento, conscientes de que para las estrellas del futuro suponía el punto de partida de un largo y hermoso viaje alrededor del mundo del fútbol.

“Este sorteo es un gran acontecimiento, el principio de una gran aventura, tanto para el país como para las participantes”, explicaba a FIFA.com Arveladze, máximo goleador georgiano de la historia. “Es un gran torneo, y muy serio, pero invito a las jugadoras ante todo a divertirse, reír, disfrutar del presente. Y solo luego, ver hasta dónde pueden llegar”.

Al igual que sucedió con Iwabuchi, es posible subir muy pronto a lo más alto. Por ejemplo, la alemana Alexandra Popp y la norcoreana Jon Myong-Hwa, que también rayaron a gran altura en Nueva Zelanda 2008, dispusieron asimismo de la oportunidad de luchar por el máximo título del fútbol femenino tres años más tarde. Más recientemente, la alemana Dzsenifer Marozsan, imparable en Nueva Zelanda 2008, pudo consolarse con el Balón de Oro adidas de la Copa Mundial Femenina Sub-20 de la FIFA Japón 2012, tras ser segunda del certamen con la Mannschaft, detrás de Estados Unidos…

“La categoría sub-17 ha sido una etapa fundamental en mi carrera”, resumía hace poco Popp, Balón de Oro en la Copa Mundial Femenina Sub-20 de la FIFA Alemania 2010. “Después de la Eurocopa, jugamos la Copa Mundial Femenina Sub-17 de la FIFA en Nueva Zelanda, y hubo un ambiente fantástico, aunque al final no pasásemos del tercer puesto. Estos torneos son importantes para adquirir experiencia y progresar”.

Su compatriota Dietmar Hamann conserva aún el entusiasmo en declaraciones a FIFA.com, aunque esta vez como espectador: “Me gusta el fútbol femenino. Es un deporte que progresa cada año. Me parece estupendo que se dé a estas muchachas la oportunidad de medirse con otras en un torneo de estas dimensiones”.

El máximo nivel
Y la Copa Mundial Femenina Sub-17 de la FIFA es, por supuesto, un acontecimiento planetario. En Azerbaiyán, país organizador de esta tercera edición, competirán las 16 mejores selecciones del mundo. Algunas de las participantes, como la estadounidense Summer Green, la brasileña Andressa o la uruguaya Yamila Badell, están llamadas a ser las estrellas de la prueba. Y también del mañana.

“Una participación en un Mundial es el punto culminante de la carrera de cualquier futbolista. Sencillamente, no se puede jugar a un nivel más alto”, insistía el neerlandés Ronald de Boer ante el micrófono de FIFA.com. “Yo mismo estuve en dos Mundiales, en Estados Unidos y Francia. La gente no hace más que hablarme de eso. Es lo mejor que puede vivir un jugador”. Las 304 participantes que se verán las caras en la principal competición de su categoría están ya listas para tomar el testigo.