El gran futuro de las Pequeñas Nadeshiko
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La presión pudo con las Pequeñas Nadeshiko. Máximas favoritas al título en Azerbaiyán 2012 tras una fase de grupos impecable, en la que contaron sus partidos por victorias y no concedieron un solo gol, las niponas fueron incapaces de remontar el tanto de la ghanesa Sherifatu Sumaila en cuartos de final y quedaron apeadas del torneo.

Cuando la árbitro Kateryna Monzul pitó el final del encuentro, una tristeza infinita se apoderó de estas pequeñas grandes futbolistas. Su capitana, Yui Narumiya, era inconsolable. “Después de la fase de grupos todo el mundo hablaba de lo bueno que era el fútbol japonés y de que íbamos a ser las campeonas de esta Copa Mundial. Estoy muy feliz de que nuestro fútbol sea tan apreciado por espectadores y especialistas, pero eso nos supuso una presión extra”, reflexionaba tras el partido la número 9 de Japón.

Pese a su enorme decepción, Narumiya, sin duda una de las mejores jugadoras que han pasado por esta Copa Mundial Femenina Sub-17 de la FIFA, atendía a FIFA.com y hablaba de las dificultades que en las que les puso Ghana, la gran revelación de Azerbaiyán 2012.

“Son muy rápidas y van fuerte al balón, quizás eso nos intimidó un poco. En mi caso, el problema fue no lograr sobreponerme a ese temor”, reconocía lacónicamente. Las Doncellas Negras, que han hecho historia al convertirse en el primer combinado africano que alcanza las seminales de un torneo de la categoría, supieron desbaratar el vistoso juego combinativo de las Pequeñas Nadeshiko e imponer su poderío físico.

El problema de ser favoritas
“Era la primera vez que nos medíamos a un equipo africano, así que era algo nuevo para nosotras”, nos decía la capitana nipona. Su técnico, Hiroshi Yoshida, ahondaba en la diferencia física entre ambos conjuntos, pero sin buscar excusas. “Nuestras jugadoras son, obviamente, más pequeñas, así que el partido fue muy difícil para ellas, pero esperábamos este tipo de partido duro”, afirmaba.

Para Narumiya, la clave de esta sorprendente eliminación, pudo estar más bien en un exceso de confianza del equipo tras su impecable paso por la fase de grupos. “Después de lograr marcadores tan holgados en la primera fase (sumaron la friolera de 17 goles a favor y ninguno en contra), quizás nos relajamos. No es que pensáramos que iba a ser fácil llegar a la final, pero sí que no sería tan difícil jugar los demás partidos. Teníamos el pensamiento de que lograríamos jugar como nos gusta y no pensamos demasiado en nuestro oponente”, reconocía con sinceridad.

Tras este duro varapalo, sin embargo, toca mirar hacia adelante. Y el técnico Hiroshi Yoshida, seleccionador tanto del combinado sub-17 como del sub-20, ya piensa en lo que se viene. “Nuestro único fallo en este torneo nos ha costado un montón, pero espero que mis jugadoras aprendan de este partido. Esta Copa Mundial no es fácil de ganar, y confío en que esta experiencia las hará crecer y mejorar para los próximos campeonatos, como el sub-20 de dentro de dos años”, afirmaba.

En Nueva Zelanda 2008, Japón también quedó apeada del campeonato en cuartos ante Inglaterra. Seguro que en aquella ocasión Mana Iwabuchi sintió la misma desolación que ahora embarga a Yui Narumiya y a sus compañeras, pero supo levantarse, y a sus 19 años hoy puede presumir de ser campeona mundial y subcampeona olímpica con el combinado absoluto. Así que, que nadie se olvide de estas Pequeñas Nadeshiko, porque aún tienen mucho que decir. Un prometedor futuro las espera.