Francia añade una dosis de suerte a su buen hacer
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Durante toda la Copa Mundial Femenina Sub-17 de la FIFA Azerbaiyán 2012, las Bleuettes han hecho rimar Francia con elegancia y constancia, al tiempo que hacían gala de potencia y de confianza. Este sábado 13 de octubre, no obstante, al ganar la final en la tanda de penales frente a la RDP de Corea (1-1, 7-6 pen.), lo que marcó definitivamente la diferencia para las jóvenes galas fue una pizca de suerte.

“Es algo mágico; cuesta un poco darse cuenta de lo que hemos logrado. ¡Pero no es grave, ya seremos conscientes de ello más tarde!”, señaló Sandie Toletti, capitana de la selección de Francia, con el trofeo en sus manos. “Considero que nos hemos merecido el título, aunque ha habido situaciones un poco peliagudas al final. Es cierto que hemos tenido un poco de suerte, ¡pero también hay que saber provocarla!”, añadió, sonriendo.

Una sonrisa que contrasta diametralmente con las lágrimas que enjugaba hace apenas tres meses, en la final del Campeonato de Europa sub-17; un partido que Francia perdió ante Alemania… en la tanda de penales. “No hemos hablado de ello y, para ser sinceras, no es algo que nos trajese de cabeza”, aseguró la genial centrocampista Ghoutia Karchouni, una de las dos jugadoras francesas que falló su lanzamiento contra la Mannschaft. “La consigna era no ponerse nerviosas. Simplemente había que elegir un lado y no dudar”, prosiguió Toletti.

Dicho así, parece sencillo. Pero en un estadio Tofig Bahramov de Bakú lleno hasta la bandera, y en la final de un Mundial, hacía falta una buena dosis de confianza para tomar carrerilla junto al punto fatídico. “Los dioses del fútbol han estado de nuestro lado. Nos ha salvado el larguero. Ha habido algunas situaciones sumamente delicadas, pero las chicas no han entrado en pánico en ningún momento. Más que suerte, yo creo que sobre todo han tenido una fortaleza mental excepcional”, analizó Guy Ferrier, el emocionado seleccionador francés. “Tal vez ha habido un pequeño componente de despreocupación, pero sobre todo ha imperado una mezcla de mentalidad y de talento”.

Duro trabajo
Dos virtudes que definen perfectamente a Griedge Mbock Bathy, Balón de Oro adidas del campeonato. La defensa central de origen camerunés, que seguía lesionada a unos días del comienzo de Azerbaiyán 2012, tuvo que emplearse a fondo para estar operativa en la cita mundialista. Una vez lista, Mbock Bathy sacó a relucir su clase durante toda la competición, para acabar firmando un partido perfecto en la final. “¡Se merece más que un Balón de Oro! Es una jugadora sensacional, formidable”, resumió Aissatou Tounkara, su compañera en el eje de la zaga. 


“No sé si este Balón de Oro es merecido. En cualquier caso, he sufrido mucho para conseguirlo. Estaba lesionada antes del campeonato, y me costó bastante recuperarme. Así que al final, la historia termina bien… Lo que más me emociona de todo es que han otorgado este premio a una defensa por primera vez en la historia. ¡Y además, entregado por una leyenda, Michel Platini!”, declaró la protagonista, que, además de ser una gran futbolista, se sacará el bachillerato económico y social a finales de año. Pero no por ello es cuestión de dedicarse sólo a la economía a partir de ahora… “Podría hacerlo, ¿pero tal vez estaría bien que siguiese a tope con el fútbol?”, bromeó.

“No, yo tampoco pienso retirarme”, afirmó una risueña Romane Bruneau, de 16 años. La ganadora del Guante de Oro adidas, que defiende la portería del La Roche Sur-Yon, también ha sido una de las grandes estrellas de este torneo. Además de haber sido batida sólo dos veces a lo largo de Azerbaiyán 2012 (en ambas ocasiones contra la RDP de Corea, una vez en la primera fase y otra ahora), la guardameta gala detuvo dos lanzamientos en la tanda de penales, y encima transformó el suyo. Sin embargo, Bruneau no perdió la modestia ante el éxito alcanzado: “Al principio creí que era una broma; me dije a mí misma que no era posible. Jamás habría creído que lo tendría algún día, y mira por dónde…”.

Francia no perdió la esperanza y, al final, obtuvo un éxito y un reconocimiento sobradamente merecidos. Sin arrogancia, y a base de perseverancia…