Silvia Mérida: "Les tenemos que dar miedo"
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Es una de las más jóvenes del equipo, pero la única jugadora de campo que ha disputado todos los minutos de los partidos de la selección española. Y además ocupa una posición crucial, el centro de la defensa del segundo equipo menos goleado de la Copa Mundial Femenina Sub-17 de la FIFA Costa Rica 2014.

En la final del viernes, a Silvia Mérida le toca el reto más complicado: enfrentar a la mejor línea de ataque del torneo. Japón, con las incombustibles Hina Sugita y Yui Hasegawa, pero la malagueña no tiene miedo. “Nosotras les tenemos que dar miedo a ellas, porque somos un equipo muy unido. Hemos crecido y evolucionado en esta competición, hemos mejorado nuestro juego y la definición”, asegura con aplomo al micrófono de FIFA.com.

Así que las Rojitas están convencidas de que no repetirán los errores del primer partido en suelo tico en el que cayeron ante las Pequeñas Nadeshiko. “Hubo algo de nervios porque era el debut en un mundial pero además no desarrollamos bien nuestro juego y no competimos bien”, analiza la zaguera, admiradora de Carles Puyol y Sergio Ramos.

Como ellos, Silvia es una defensora guerrera, que pelea todos los balones y entra al cruce sin miedo. Es potente en el juego aéreo pero también habilidosa con el balón en el pie. “El míster me pide que sea contundente para impulsar al equipo hacia delante. Tengo una buena posición para ver cómo se desarrollar el juego y siempre intento sacar el balón bien jugado”, explica esta aficionada del Real Madrid.

Dedicatoria especial
Hace cuatro años en Sudáfrica, los mayores caían ante Suiza en su partido debut para acabar haciendo historia en la final del Soccer City. Las Rojitas quiere repetir ese camino. La afición española tendrá que sufrir un poco más esta vez pues para ver el partido toca trasnochar. Pero Silvia advierte: “va a ser un partido emocionante. Vamos a dar la cara hasta el final y a dejar a España lo más alto posible”.

Sea cual sea el desenlace, la defensora del Club Atlético Benamiel ya siente que ha ganado, y mucho. “He conocido jugadoras muy buenas de otros equipos, he crecido como futbolista por este roce internacional con estilos de fútbol tan diferentes… y además me llevo a un gran grupo de amigas, casi hermanas para mí después de esta aventura”.

¿Qué más se puede pedir? Bueno, sí… un trofeo, una medalla dorada... Si tras el pitido final, España se sube a lo más alto del podio, Silvia tiene muy claro cómo lo celebrará.

“Si ganamos, el primer abrazo se lo doy a mi entrenador, a Jorge Vilda, porque desde el año pasado me ha traído a esta selección, aun siendo de las más pequeñas del equipo. Cuando he necesitado ayuda, ha estado ahí y me ha dado mucho apoyo. Él ha hecho que confíe más en mí. Le estoy muy agradecida”, concluye con un brillo de emoción en los ojos.