El año pasado por estas fechas, Jenny Bindon, Priscilla Duncan, Katie Hoyle, Maia Jackman y Hayley Moorwood eran compañeras de selección que regresaban de una experiencia única en la Copa Mundial Femenina de la FIFA.
Doce meses después, este quinteto de jugadoras neozelandesas vuelve a conformar un bloque trabajador y digno de confianza en un campeonato de la FIFA, aunque esta vez es en los despachos y no sobre el césped donde se reúnen por una causa común. Las cinco figuras de China 2007 forman parte, de hecho, de un singular equipo de nueve internacionales kiwis de ayer y de hoy que actualmente llevan a cabo tareas administrativas esenciales en el Comité Organizador Local (COL) de la Copa Mundial Femenina Sub-17 de la FIFA.
Duncan, por ejemplo, es la Jefa de Prensa del COL; y su compañera de selección Rebecca Sowden es la responsable de promocionar la marca del campeonato. Por su parte, Jackman (que el año pasado jugó junto a la brasileña Marta y compañía en el equipo de las Estrellas Mundiales Femeninas de la FIFA) ha asumido el cargo de Coordinadora de la Competición. Nunca antes, de hecho, había habido tantas jugadoras trabajando en un COL en un abanico de puestos tan diverso; y Michele Cox (una antigua figura de Nueva Zelanda que está marcando la pauta en logros obtenidos fuera de la cancha como máxima responsable del fútbol femenino en su asociación nacional) cree que esta muestra de confianza estaba plenamente justificada.
"", declaró a FIFA.com."Queremos futbolistas que sigan ligadas al fútbol, y la experiencia de trabajar en cualquier campeonato de la FIFA (considerados mayoritariamente como algo incomparable en cuanto a experiencia en la gestión de competiciones) contribuirá a darles las aptitudes que necesitan para realizar la transición hacia una buena carrera profesional después de colgar las botas".
Desde luego, las muestras previas al torneo parecen indicar que el acuerdo está resultando beneficioso para ambas partes, ya que el COL está gozando de la misma ética de trabajo y del mismo compañerismo que mantiene unido el vestuario de las internacionales kiwis. Así lo explicaba Bindon, la guardameta titular de la selección y Coordinadora de Clubes del COL: "A este grupo de chicas no le da miedo trabajar duro. Lo hacemos por amor al fútbol".
Duncan convino en que la motivación es fundamental: "A todas nos apasiona el fútbol y todas nos hemos comprometido a fomentar el fútbol femenino en Nueva Zelanda, así que estamos haciendo un esfuerzo para convertir este campeonato en un éxito enorme". La centrocampista Sowden es el mejor ejemplo de los extremos a los que han llegado estas mujeres, tras haber dejado un prestigioso empleo en una cadena de televisión nacional para, según sus propias palabras, "combinar mis dos pasiones: el fútbol y el marketing".
Con todo, ni siquiera esa dedicación compartida, ni tampoco su conocimiento de las competiciones de la FIFA desde la perspectiva de una jugadora, han sido capaces de preparar al grupo de nueve neozelandesas para los detalles más sutiles que conlleva la organización de una cita mundialista. "Ha sido toda una revelación", reconoció Jackman. "Con mi experiencia en China, simplemente llegas y das por hecho que tienes todo ahí para ti. ".
Bindon no puede estar más de acuerdo con su compañera: "¡No teníamos ni idea de que hacían falta dos reuniones y diez correos electrónicos para conseguir tener una toalla en tu taquilla, para poder ducharte tras el partido!".
Con toda seguridad, Hoyle, una de las figuras emergentes de Nueva Zelanda y ayudante en la sección de Voluntarios del COL, apreciará de otra forma el trabajo en la sombra que ha llevado organizar la Copa Mundial Femenina Sub-20 de la FIFA cuando viaje a Chile justo después de la próxima cita mundialista sub-17. En cuanto a las demás, bien es cierto que su trabajo a la hora de mostrar Nueva Zelanda al mundo del fútbol lo están haciendo por auténtico amor al arte; aun así, reconocen que cambiarían sus puestos sin pestañear por la oportunidad de saltar al césped. "Sí que me dan un poco de envidia las chicas de la sub-17", admitió Sowden. "Me encantaría jugar en una Copa Mundial en casa".
En cualquier caso, este grupo de internacionales absolutas tiene grandes esperanzas depositadas en que sus jóvenes homólogas sean un motivo de orgullo para el país. Y Sowden es una de las que apuesta por que el combinado de Paul Temple se convierta en la primera selección kiwi de la historia que supera la fase de grupos en un campeonato de la FIFA. "Creo que tienen una gran oportunidad de hacerlo bien", afirmó la centrocampista. "Me gustaría verlas llegar a semifinales".
Si las jóvenes de Nueva Zelanda son capaces de rendir tan sensacionalmente en el campo como lo están haciendo sus compatriotas fuera de él, tienen todas las probabilidades de justificar semejante muestra de confianza.
