La primera frase pronunciada ante el micrófono de FIFA.com lo dice todo: "El objetivo es el título mundial". ¿Quién es este técnico tan optimista y decidido a alzar el trofeo? ¿Será el seleccionador de Alemania, Brasil o Estados Unidos, países que según muchos figuran entre los favoritos a conquistar la edición inaugural de la Copa Mundial Femenina Sub-17 de la FIFA? Pues no. El hombre que anuncia una meta tan ambiciosa es Pedro Ignacio Rodríguez, entrenador de Colombia.

Dado el rendimiento que ofrecen últimamente sus pupilas, no parece un objetivo irrealizable. Cuando la selección cafetera llegó a Chile, estaba considerada de segunda fila, incluso una comparsa, y se marchó con el título de campeona continental. Ese logro sorprendió a todo el mundo menos a Rodríguez, que no albergaba dudas en cuanto al resultado de la competición. "Todos hablaban de Brasil, de Argentina, de Paraguay o de Venezuela. Pero cuando me preguntaron quién se iba a clasificar para el Mundial, me limité a responder: ‘Colombia y dos equipos más'. Por consiguiente, si me preguntan ahora quién va a ganar la prueba, respondo de la misma forma: Colombia".

Sin embargo, en el discurso del preparador sudamericano no hay arrogancia ni exceso de confianza. Simplemente un espíritu competitivo y una ambición por encima de la media, que no consiguen ocultar su buen humor y su amplia sonrisa. "Cuando uno se implica en un Mundial, debe ser para ganarlo. En caso contrario, no vale la pena ir", explica Rodríguez. "Todos los equipos que disputan un campeonato internacional deben tener el objetivo de ganarlo. Si no, uno debe renunciar a representar a su país".

La primera piedra
La motivación de estas jóvenes colombianas es más fuerte si cabe, pues son las primeras en la historia de su nación que acceden a la fase final de una Copa Mundial Femenina de cualquier categoría de edad. "Es una auténtica revolución para nuestro país", cree el seleccionador que ha dirigido a las muchachas en esta gesta. "Esta generación es la primera piedra de un proyecto a largo plazo. Debe clasificar a todas las grandes competiciones a partir de ahora, sobre todo al próximo Mundial Sub-20 o al Torneo Olímpico, y aspirar siempre al título".

Y el ansia de triunfo será además el arma principal de las colombianas para superar un Grupo A reñido, en el que tendrán como rivales a Nueva Zelanda, Canadá y Dinamarca. "Somos el único equipo diferente en esta liguilla", constata Rodríguez. "Los otros tres son altos y fuertes físicamente, mientras que mis jugadoras son bajitas y técnicas. Compensamos la talla con nuestro bagaje técnico individual y colectivo. En lugar de intentar suavizar nuestros defectos, hemos tratado de potenciar todavía más nuestras cualidades".

La mentalidad será decisiva
Desde la aventura victoriosa en Chile, Colombia ha perdido a varias de sus chicas por culpa de las lesiones. La más importante es Laura Cosme, que se ha lesionado los ligamentos cruzados de una rodilla, el primer golpe importante que ha recibido su joven y prometedora carrera. "Hemos perdido a una de nuestras mejores jugadoras, pero tras ganar el título también nos hemos fortalecido psicológicamente. En esta categoría de edad, el nivel táctico es más o menos el mismo en todos los equipos. Lo que desequilibra es la mentalidad. Y en ese aspecto somos muy fuertes".

La primera ocasión de comprobarlo se presentará el miércoles, contra una Dinamarca de la que desconfía especialmente el entrenador cafetero. "Es un conjunto potente y en excelentes condiciones, el mejor de Europa después de Alemania", afirma. Colombia necesitará a buen seguro una baza que le fue muy útil para adjudicarse su título continental hace unos meses: "Fuimos campeones con el mejor ataque, la mejor defensa... y por tanto el mejor entrenador, ¿no?", concluye Rodríguez riéndose a carcajadas. Pero que nadie se engañe, no es realmente una broma...