Los jóvenes de la República de Corea están preparándose intensamente para la inminente fase final de la Copa Mundial Sub-17 de la FIFA que se celebrará en su propio país, lo que significa que este año no podrán disfrutar de las anheladas vacaciones de verano.

Aunque las vacaciones le importan poco a Yoon Bitgaram. En realidad, el motor del mediocampo surcoreano está impaciente por lucir su gran talento en los escenarios mundiales y destacar lo bastante para que su sueño de jugar en el extranjero se haga realidad. Pese a que su nombre, tres sílabas que significan 'río de la luz', es demasiado largo para lo que se acostumbra en su tierra, se ha quedado bien grabado en las mentes de todos los que han podido admirar su juego. El joven de 17 años está convirtiéndose a marchas forzadas en la principal baza de la selección sub-17 de la República de Corea.

Ahora que los más jóvenes Guerreros Taeguk están a punto de comenzar sus últimas sesiones de entrenamiento antes del partido inaugural contra Perú del 18 de agosto, FIFA.com ha conversado con la gran promesa del fútbol coreano.

Yoon, en los últimos años, usted se ha convertido en el cabecilla de la nueva generación de futbolistas de su país. ¿Cómo empezó en esto?
Cuando tenía 11 años mi padre me convenció de que tenía que aplicarme más en el fútbol. A mí siempre me había gustado mucho jugar con mis amigos, incluso antes de que me lo sugiriera mi padre, así que me pareció bien seguir practicándolo, aunque como un pasatiempo. Pero, poco después, me llevaron a escuelas especializadas en fútbol de Changwon y Gimhae. Desde entonces, este deporte forma parte de mi vida.

El entrenador Park Kyung-Hoon dice que los jugadores tardan bastante en adaptarse a la selección nacional porque la mayoría de ellos ocupan demarcaciones diferentes en los equipos de sus escuelas. ¿Fue éste su caso?
No, en los dos equipos juego de mediocampista defensivo, aunque tiendo a adelantarme a veces en el equipo de mi colegio, cuando creo que me corresponde la responsabilidad de hacerlo. Pero básicamente, mi labor es la de enlace entre el ataque y la defensa. Para mí, lo importante es contribuir a que mi equipo haga un buen trabajo.

¿Qué le pareció el torneo ocho naciones del mes pasado?
Está claro que las cosas no nos salieron muy bien. Estamos decepcionados. Nos pusimos un poco nerviosos y nuestro juego no fue lo bastante bueno, porque no supimos cumplir con lo que nos habían encargado: que presionáramos al rival.

¿Han aprendido la lección para la fase final?
Sí. Contra Brasil y Ghana no pudimos igualar su destreza con el balón, así que tuvimos que compensar esa carencia con velocidad. En la eliminatoria por el tercer puesto, contra nuestro eterno rival, Japón, nos quedamos muy desmoralizados porque confiábamos en subirnos al podio. Pero los japoneses nos dieron un baño en el mediocampo y no pudimos marcar ni un solo gol.

¿Entonces, los campamentos de supervivencia con el Cuerpo de Marines que hicieron la semana pasada fueron en realidad un castigo?
(Risas) Bueno, digamos que no estaban programados. Después del torneo, el entrenador nos dijo que esos campamentos nos servirían para fortalecer el trabajo en equipo. Al principio me pareció que no eran tan difíciles, pero lo verdad es que nos pusieron durante cinco días al límite, tanto físicamente como mentalmente, y sin darnos respiro. Ha sido muy duro.

¿Ha seguido la actuación de sus mayores en la Copa Mundial Sub-20 de la FIFA Canadá 2007?
Para serle sincero, no pude ver todos sus partidos. Pero le diré que su último partido de grupos, contra Polonia, fue impresionante. Me llamó la atención el mediocampista Lee Sang-Ho por sus carreras y su alternancia constante entre la línea ofensiva y la defensiva. Lee Chung-Yong también lo hizo muy bien por las bandas.

¿Cuál su meta personal en el certamen mundial de este mes de agosto?
Personalmente, me gustaría hacerlo muy bien para tener posibilidades de jugar en Europa en el futuro. Mi sueño es llegar algún día al Arsenal en la Premiership inglesa, como Cesc Fábregas. Aparte de eso, yo procuro en todo momento ser un jugador de equipo. El equipo es lo primero. Si tenemos esa idea en mente y nos esforzamos, podremos conseguir algo grande. Nuestro deseo es mostrar al mundo el poderío del fútbol coreano. Es cierto que nuestros mayores ya lo han demostrado en Canadá, pero nosotros queremos hacerlo mejor.