Brasil atesora un largo historial de éxitos en los escenarios mundiales de las categorías juveniles. En 2003, el país conquistó su tercera Copa Mundial Sub-17 de la FIFA en su cuarta final en la competición y se coronó además campeón del certamen sub-20. Esta victoria le permitió igualar transitoriamente a la tetracampeona Argentina como conjunto más laureado de la categoría y convertirse en la primera selección de la historia en lograr los dos títulos en el mismo año.

Como es lógico, la verdeamarela llegó a los certámenes de 2005 con el papel de máxima favorita a revalidar ambos títulos. No obstante, en la cita de la categoría sub-20, el conjunto brasileño cometió el pecado imperdonable de caer en semifinales frente a su eterna rival, Argentina, mientras que el combinado sub-17, que había generado grandes expectativas, sucumbió ante México por un incontestable 3-0 en la final del certamen que se disputó en Perú. El orgullo brasileño estaba herido.

Con todo, después de que Brasil conquistara las competiciones continentales sub-20 y sub-17 disputadas a principios de este año, enamorando a los aficionados sudamericanos con su estilo inconfundible y espectacular, muchos esperaban que Brasil recuperase en 2007 su corona de rey de las categorías inferiores del planeta fútbol. Tras la reciente caída del conjunto sub-20 en su asalto al título en tierras canadienses, el objetivo de conquistar la corona mundial está ahora únicamente al alcance del combinado sub-17, que el 18 agosto iniciará contra Nueva Zelanda su participación en Corea 2007.

Mientras que pocos se atreverían a dudar de la capacidad del equipo de Lucho Nizzo para maravillar y conquistar a los aficionados al fútbol, la cuestión radica en cuál de las dos caras opuestas de la canarinha se podrá ver en Extremo Oriente: la incontenible máquina que se paseó y conquistó el oro en la fase final del Campeonato Sudamericano Sub-17 el pasado marzo, o el Brasil que en la competición preliminar para el certamen disputado en Ecuador logró la clasificación y, más recientemente, cayó eliminado en los Juegos Panamericanos Río de Janeiro 2007 a manos del combinado ecuatoriano, un equipo al que había apabullado a domicilio tan sólo unos meses antes.

Grandes talentos
Sin duda, Nizzo tiene a su disposición uno de los planteles de más talento que Brasil haya presentado jamás en esta categoría, y sus jugadores son muy conscientes de los frutos que les podría reportar una actuación brillante. Marcelo (Real Madrid), Ramón (CSKA de Moscú), Celsinho (Lokomotiv de Moscú), Denilson (Arsenal) y Anderson (Manchester United) no tardaron en fichar por clubes europeos tras Perú 2005, y es inevitable que una selección de sus sucesores acaben siguiendo sus pasos hacia los lucrativos campos del Viejo Continente.

Lulinha, la joven perla del Corinthians que se proclamó mejor jugador y máximo goleador en el Campeonato Sudamericano Sub-17 a principios de año, ha levantado grandes expectativas de cara a la fase final, pero la Seleção es mucho más que un solo hombre.

Con Alex, del Vasco, Brasil dispone de un jugador cuya astucia, regate y velocidad pueden abrir la más férrea de las defensas, mientras que Tales es la última joya salida de la fructífera factoría del Internacional de Porto Alegre, y el ariete Maicon representa una aterradora amenaza para las defensas rivales.

Peligro por duplicado
A lo largo de los años, Brasil ha regalado al fútbol numerosas parejas de hermanos memorables, como lo fueron los Fantoni, Zico y Edu, Raí y Sócrates, o Assís y Ronaldinho. De hecho, los dos últimos representaron a su país en la Copa Mundial Sub-17 de la FIFA. La estrella del Barcelona guió al combinado brasileño a la victoria en Egipto 1997, diez años después de que su hermano mayor viviera el fracaso de su selección en Canadá.

Las bandas de la canarinha serán en la República de Corea propiedad de Rafael y Fabio, dos gemelos idénticos que han sido ya descritos como los sucesores a largo plazo de Cafú y Roberto Carlos en la categoría absoluta. De características paralelas y dotados de una notable condición atlética, desborde y llegada, ambos hermanos podrían acabar en el Manchester United en julio de 2008 si el club inglés, en virtud de lo acordado a través de un precontrato, ejerce su derecho a llevarse a Old Trafford a los dos jugadores, que dejarían así el Fluminense.

El lateral derecho Rafael fue uno de los jugadores más destacados del seleccionado brasileño durante los Juegos Panamericanos, mientras que Fabio (el dorsal 6) se erigió, con el permiso de Lulinha, en el faro del equipo en el Campeonato Sudamericano Sub-17 2007, donde se proclamó segundo máximo goleador con siete tantos.

Todo o nada
Por lo tanto, Brasil cuenta con los ingredientes necesarios. Sólo falta que Nizzo sea capaz de sacar lo mejor de sus pupilos y emular así a su predecesor en el cargo, Edgar Pereira, que en Ecuador 2007 llevó a Brasil a la conquista del título. Con Nueva Zelanda, Inglaterra y RDP de Corea como rivales en el Grupo B, el estratega brasileño intentará evitar el mal inicio que complicó el pase de su equipo a la fase final del certamen continental.

No obstante, si la Seleção sub-17 repite el estado de forma que le permitió infligir un 2-0 a Argentina, un 4-0 a Perú, un 4-0 a Venezuela y un 5-2 al combinado anfitrión, y lograr así el título continental en marzo, el resto del mundo tendrá que sudar la camiseta si quiere evitar que Brasil vuelva a lo más alto del podio el 9 de septiembre.