Ir a una fase final mundialista no constituye un acontecimiento muy habitual para Túnez. Aunque su selección absoluta ya haya acudido a cuatro Copas Mundiales de la FIFA (1978, 1998, 2002 y 2006), en el tramo Sub-17 los tunecinos tan sólo han hecho acto de presencia una vez, en Japón 1993, y no pasaron de la primera fase. Quizás la perspectiva de jugar en el continente asiático motive especialmente a las Águilas de Cartago, ya que catorce años más tarde, de nuevo en Asia, en la República de Corea, actuarán por segunda vez ante los ojos de todo el planeta.
Para afrontar con las mayores garantías posibles la gran cita, los pupilos de Maher Kanzari están al pie del cañón desde comienzos de junio, es decir, ¡más de dos meses antes de su primer encuentro! ¿Por qué una preparación tan larga e intensa? Sencillamente, para llegar en las mejores condiciones al día señalado. "Hemos establecido un programa de trabajo que hay que respetar escrupulosamente", confesaba el joven técnico tunecino, de 32 años, después del sorteo. "Nuestra meta será alcanzar un buen nivel de competitividad, y si eso nos permite obtener buenos resultados, no nos quejaremos. ¡Es precisamente lo que esperamos!".
La cabeza y las piernas
La primera etapa del programa no ha sido la más difícil de
superar. De hecho, en cuanto consiguieron la clasificación, en el
Campeonato Africano Sub-17 celebrado en Togo, el cronograma de los
muchachos tunecinos preveía ¡dos meses y medio de descanso! No sólo
para concederles una bien merecida tregua después de un torneo
continental muy reñido, sino también para que los jóvenes
internacionales pudiesen dedicarse a sus obligaciones
escolares.
Tras la materia gris, llega el momento de la preparación física. A principios de junio se realizaron dos concentraciones, en Ain Draham, cerca de Túnez, y en Monastir. El objetivo de la primera, según Kanzari, era "una recuperación física de todos los jugadores", en tanto que la segunda otorgaba "una mayor relevancia a los aspectos técnico y táctico". De este modo, los magrebíes pusieron rumbo a Siria totalmente restablecidos en cuanto a forma física, y continuaron allí su preparación, centrándose más en las condiciones del certamen.
¿Y qué mejor preparativo que medirse con otro equipo clasificado para el torneo coreano? El once tunecino aprovechó su visita a Oriente Próximo para disputar dos partidos ante sus homólogos sirios. Aunque el resultado de ambos choques -empate a 1-1 y derrota por 4-3- no tuvo nada de glorioso, tampoco supone ninguna preocupación para quien fuera centrocampista del Espérance de Túnez. "Sigo estando tranquilo, porque el equipo se halla en una fase ascendente. Para nosotros, lo fundamental es estar al máximo el día D. En estos momentos nos esforzamos por mejorar la forma individual de algunos elementos que han estado sometidos a un exceso de minutos, o que se acaban de reincorporar tras una lesión".
"En el primer partido los futbolistas no estaban muy centrados, aunque, paradójicamente, no perdieron. En el segundo ya se mostraron más serios y aplicados. Controlaron el balón y jugaron bien de forma colectiva. Gracias a eso marcaron tres goles. En cambio, puede que el grupo adoleciese de falta de concentración en el sector defensivo, lo que explica los goles recibidos". Y ahí radican las claves de las sesiones de trabajo siguientes.
Mejorar la combatividad
Así, durante la estancia en Suiza, a finales de julio, los
tunecinos cayeron frente a la selección Sub-21 helvética (2-0),
algo por lo demás lógico, y posteriormente se impusieron por 4-0 a
un combinado regional, un tanteo indicativo de los progresos
realizados. En las últimas etapas de este intenso calendario -una
concentración en Túnez desde el 30 de julio hasta el 7 de agosto y
luego otra en Alemania-, las
Águilas se enfrentarán respectivamente a la selección
Sub-21 de Libia y a la de Emiratos Árabes Unidos. Kanzari justifica
la elección de adversarios de una escala superior explicando que
así se mejora la combatividad de sus discípulos.
Cuando llegue el momento de la verdad, los tunecinos tendrán la ocasión de sacar provecho de la experiencia adquirida en esta fase preparatoria, primero frente a Bélgica, el 20 de agosto en Changwon, y posteriormente contra Estados Unidos y Tayikistán. Si bien el sorteo parece en principio favorable a sus intereses, el seleccionador desea evitar cualquier complejo de superioridad. "Prefiero que no nos entusiasmemos demasiado pronto. Es verdad que en esta liguilla no hay grandes nombres, pero eso no significa nada, sobre todo cuando se trata de chicos de esta edad. No hay que hacer valoraciones precipitadas".
Sin embargo, a pesar del discurso humilde de Kanzari, va a ser difícil aplacar el optimismo de los hinchas tunecinos, que desbordan entusiasmo con cada actuación de su equipo, sea cual sea la categoría, y que imaginan ya a sus representantes clasificados para la segunda ronda. Mientras esperan a verlos en acción en Extremo Oriente, pueden dedicarse a examinar la lista de los convocados que defenderán sus colores a partir del 19 de agosto.
