Con su encantadora mezcla de bravuconería y candor, Tristan Plummer, el joven ariete del Bristol City, asegura que Inglaterra puede ganar la próxima Copa Mundial Sub-17 de la FIFA en la República de Corea.
Sin embargo, su fe no se basa en las lecciones de la historia reciente. Inglaterra, pese a ser considerada un gigante en la categoría absoluta, no ha demostrado todavía una fuerza similar en las categorías inferiores. El país no se ha clasificado nunca para un campeonato mundial sub-17, aunque llegó dos veces a semifinales del sub-20. Con todo, la esperanza es una fuente que mana sin cesar, y el optimismo desaforado parece ser connatural a esta edad más que a ninguna otra.
"Podemos ganarlo todo", declara a FIFA.com Plummer, el veloz extremo que últimamente ha suscitado rumores de un traspaso al Arsenal. Cuando le preguntamos cuál de los equipos encuadrados con Inglaterra en el Grupo B (Brasil, Nueva Zelanda o RDP de Corea) supondría la mayor amenaza, Tristan no se inquieta. "Podemos ganarles a todos. ¿Para qué vamos a ir a la Copa Mundial pensando que no vamos a ganar partidos? Tenemos que ser positivos. Claro que el de Brasil será un encuentro difícil, pero creo que tenemos habilidad suficiente para imponernos también a los brasileños".
Temple de capitán
Muy en su papel, el capitán Jordan Spence, miembro del equipo
sub-18 del West Ham, tercia en la conversación para moderar el
frenesí de su joven compañero e inyectar un toque de precaución.
"No sabemos demasiado acerca de nuestros rivales en el
torneo", confesó el defensa. "Pero todos ellos están en
la Copa Mundial por un motivo, y tenemos que respetarlos por haber
llegado hasta aquí. Dicho eso, tenemos confianza en que podemos
batir a cualquiera que se nos cruce en el camino".
Ni siquiera el capitán de cabeza fría puede resistir el sueño de un título mundial, y puntualiza: "Éste es el mayor campeonato que podemos disputar a nuestra edad, y vamos allí con un objetivo: ganarlo todo".
El juvenil del West Ham es consciente de que el mayor obstáculo de la primera ronda probablemente será Brasil, tricampeón mundial sub-17, cuyos hilos estarán manejados desde el centro del campo por el diestro Lulinha. "Brasil es el partido que más llama la atención. Jugar contra los brasileños es una experiencia única en la vida", aclaró Spence. "Pero no queremos anticiparnos tanto. Los importantes son los dos primeros encuentros. Queremos ganarlos para poder enfrentarnos a Brasil con seis puntos".
Ambos futbolistas saben que van a estar muy lejos de casa, pero no consideran que el largo viaje, el desfase horario y la diferencia de culturas vayan a suponer ningún impedimento. "Yo estuve en Japón con el West Ham en una gira de pretemporada hace un año", cuenta Spence. "Fue una experiencia excelente. Fue muy diferente a jugar en Europa. Es verdad que te sientes muy lejos de casa. Pero si ganamos, no importará: ganar hace que te sientas feliz y a gusto".
Tristan tampoco se inmuta ante la perspectiva de jugar en la otra punta del planeta. "Es la primera vez que voy a Extremo Oriente. Tengo muchas ganas de ir. Será una buena experiencia", señaló el jugador de banda, sabedor de que Inglaterra no tuvo que ir tan lejos para conquistar su único título internacional de importancia en 1966. "Siembre está bien hacer cosas diferentes, como visitar otras partes del mundo".
Lo primero es lo primero
El equipo de John Peacock jugó nada menos que 21 encuentros
en la temporada 2006/07 y desplegó un formidable espíritu de equipo
que espera poder volver a invocar en la competición surcoreana. No
obstante, deberá ser precavido y tomarse las cosas pasito a pasito
en su primer certamen sub-17.
Los muchachos saben que la prioridad es jugar en equipo y superar la liguilla de grupos. "Nuestro primer objetivo es llegar a la segunda ronda", apunta Spence. "Se me encogerá el estómago de los nervios antes de los partidos, pero no tendré miedo. En definitiva, estamos aquí por méritos propios, como equipo y como individualidades, así que hay que tener confianza".
A Tristan le obsesiona la idea de jugar en los escenarios mundiales y todo lo que eso conlleva . "He estado pensando en ello desde la Eurocopa. Estoy contentísimo de jugar en la Copa Mundial, todos lo estamos. Mis amigos y mi familia querían venir pero al final no ha podido ser. Aunque podrán ver los partidos por televisión".
Los jóvenes ingleses no desean otra cosa que confirmar ese rebosante entusiasmo juvenil con unos cuantos goles y buenos resultados.
