Según José Pekerman, seleccionador de Argentina en la Copa Mundial de la FIFA 2006, la Copa Mundial Sub-17 de la FIFA ofrece a los jóvenes la preparación ideal para una carrera internacional larga y repleta de éxitos. El seleccionador brasileño, Dunga, comparte la misma opinión.

Y huelga decir que las estadísticas apoyan esta teoría. De los jugadores que tomaron parte en la gran cita mundialista de 2006, sesenta y siete habían disputado el torneo juvenil bienal, incluidos tres campeones del mundo con Italia. Un resultado increíble para un torneo cuyo formato únicamente había incluido hasta ahora 16 equipos.

Por primera vez en la historia, la fase final sub-17 contará con 24 selecciones. Mientras los 504 jugadores convocados se preparan para asaltar la corona de México, FIFA.com ha aprovechado para fijarse en sus predecesores más destacados.

Argentina y Brasil abren el camino
Resulta obvio por qué Dunga valora tanto la Copa Mundial Sub-17 de la FIFA. Desde que asumió las riendas de Brasil tras Alemania 2006, ha utilizado a varias de sus estrellas, entre las que encontramos a Marcelo y Anderson, que destacaron en Perú 2005. Este último, además, colaboró recientemente en la consecución de la Copa América 2007, junto a Juan (Ecuador 1995) y Diego (Trinidad y Tobago 2001).

Los brasileños han utilizado a menudo el torneo como trampolín para fichar por grandes equipos y dar el salto a la selección absoluta, como es el caso de André Cruz (China 1985), Sonny Anderson (Canadá 1987), Júlio César y Fábio Aurélio (Ecuador 1995), Ronaldinho (Egipto 1997) y Adriano (Nueva Zelanda 1999).

Aunque Argentina todavía no ha conseguido ninguna Copa Mundial Sub-17 de la FIFA, también ha empleado el torneo para presentar en sociedad a grandes talentos futbolísticos. La primera figura albiceleste que dejó huella fue Fernando Redondo (China 1985). Al elegante mediocampista le siguieron jugadores de la talla de Roberto Abbondanzieri (Escocia 1989), Juan Sebastián Verón y Marcelo Gallardo (Italia 1991), Aldo Duscher, Esteban Cambiasso y Pablo Aimar (Ecuador 1995), Gabriel Milito (Egipto 1997), Javier Mascherano y Carlos Tévez (Trinidad y Tobago 2001) y Fernando Gago (Finlandia 2003).

Sin embargo, Brasil y Argentina no son las únicas selecciones americanas que han usado el certamen sub-17 para formar futuras estrellas. Dos de los mejores jugadores bolivianos de todos los tiempos, el actual seleccionador nacional, Erwin Sánchez, y su compañero de equipo en Estados Unidos 1994 Marco Etcheverry, deslumbraron al mundo en la primera edición del torneo, disputada en 1985. Hernán Medford, leyenda y actual seleccionador costarricense, hizo lo propio aquel año, mientras que Landon Donovan (Estados Unidos) consiguió el Balón de Oro adidas en Nueva Zelanda 1999 y su compatriota Claudio Reyna brilló en Escocia diez años antes.

Camino al estrellato
Las selecciones africanas han tenido un éxito considerable en la Copa Mundial Sub-17 de la FIFA, y muchas de sus estrellas han podido dar el salto de juveniles a profesionales. Entre los alumnos más aventajados del continente encontramos a los ghaneses Samuel Kuffour (Italia 1991 y Japón 1993), Stephen Appiah (Ecuador 1995) y Michael Essien (Nueva Zelanda 1999), a los nigerianos Nwankwo Kanu (Japón 1993) y John Obi Mikel (Finlandia 2003) y al mediocampista maliense del Real Madrid Mahamadou Diarra (Egipto 1997).

Entre otros futbolistas que compitieron en el torneo encontramos a Hidetoshi Nakata (Japón 1993), elegido mejor jugador de Asia en dos ocasiones, y a los australianos Brett Emerton y Harry Kewell (Ecuador 1995) y Mark Schwarzer (Escocia 1989), en cuya edición también se dio a conocer el saudí Mohamed al Deayea. El guardameta internacional, que ha participado en cuatro ediciones de la Copa Mundial de la FIFA, contribuyó a que su equipo derrotara en la final a una Escocia que contaba con hombres como Brian O'Neil y Paul Dickov.

Otros europeos de renombre son el campeón del mundo con Francia en 1998 Emmanuel Petit (Canadá 1987), el extremo portugués y Jugador Mundial de la FIFA 2001 Luís Figo (Escocia 1989), el alemán Sebastian Deisler (Egipto 1997) y un sinfín de jugadores españoles como Iker Casillas y Xavi (Egipto 1997), Andrés Iniesta y Fernando Torres (Trinidad y Tobago 2001), y Cesc Fàbregas y David Silva (Finlandia 2003).

De promesas azzurrini a reyes azzurri
Entre las revelaciones de Italia en la Copa Mundial Sub-17 de la FIFA destacan Maurizio Ganz (China 1985) y Francesco Coco (Japón 1993), que jugaron tanto en el Milan como en el Inter, y Gianluca Pessotto (Canadá 1987), cuya carrera repleta de éxitos en el Juventus hizo que el club retirara el número 7 en su honor.

Sin embargo, a la hora de hablar de éxito, no podemos dejar de lado a tres italianos que participaron en la Copa Mundial Sub-17 de la FIFA. Alessandro Del Piero representó a su selección en Italia 1991 y, dos años más tarde, el guardameta Gianluigi Buffon y el organizador Francesco Totti fueron eliminados en la fase de grupos tras caer por 4-0 ante Ghana. Sin embargo, los dos pudieron vengarse de las Estrellas Negras derrotando a Ghana por 2-0 en su partido inaugural de la Copa Mundial de la FIFA 2006. Dicho encuentro fue el primer acto de un torneo que acabó en manos italianas el 9 de julio en el Olympiastadion de Berlín.

Los 504 jóvenes preparados para mostrar su talento en Corea a buen seguro han soñado algún día con luchar por el trofeo que los tres transalpinos, además de Petit y Ronaldinho, han levantado ya en alto. Para algunos, su primera oportunidad llegará en Sudáfrica 2010.