La selección coreana dio los últimos toques a su preparación para arrancar con el pie derecho la Copa Mundial Sub-17 de la FIFA Corea 2007. Los dirigidos por Park Kyung Hoon hicieron un pequeño partido interescuadras en media cancha para estar a 100% y no decepcionar a sus fanáticos, que tanto esperan de ellos.
De pronto, en el centro del campo, Yoon Bitgaram tomó la pelota y mandó un pase filtrado. Con velocidad endemoniada Jin Soo Choi le ganó la espalda a su marcador y definió sin problemas por encima del portero. Simple y efectivo, como debe de jugarse, y una buena promesa para el inminente partido ante Perú.
No por nada el rápido mediocampista tendrá la responsabilidad de utilizar el número 10 durante el torneo. En sus piernas descansa una buena parte de las posibilidades del equipo coreano para levantar el trofeo frente a su público. Y, como tantos otros que han portado la ilustre cifra en sus espaldas, su carisma lo ha hecho el ídolo de miles de jovencitas que suspiran con cada uno de sus movimientos.

Objetivos y suspiros
Al terminar la práctica, Jin Soo compartió sus esperanzas con FIFA.com. Humilde pero seguro, la figura coreana señaló que no le representa mucha presión el tener que rendir frente a millones de compatriotas. "Sólo un poco. Pero más bien entusiasmo y alegría. Mi objetivo en este torneo es divertirme y ayudar al triunfo de mi equipo. Eso es lo importante", señaló.
Sobre su reputación de ser el popstar coreano, Choi, sin dejar de sonreír, no negó su estatus de rompecorazones. "No es para tanto, no podría decir que sea 100% cierto", afirmó con picardía. "Pero es verdad que hay muchas chicas que me buscan para que les firme autógrafos y eso me da energía para ser un mejor jugador".
Tiene razón. En el hotel de concentración varias chicas esperan a los jugadores para pedir autógrafos y sacarse fotos. Todos los jugadores coreanos son requeridos, pero Jin Soo es el principal objetivo. "Es muy guapo", consideró una admiradora, "me gustaría que fuera mi novio", concluyó entre risitas.
Pero el mediocampista tiene otros objetivos, además de los sentimentales, su sueño es seguir los pasos de su ídolo, el inglés Paul Scholes. "Siempre lo he admirado", dijo con seguridad, "siempre ha sido mi ídolo. Me gustaría algún día jugar en el Manchester United como él".
Antes tiene que redondear una buena actuación en Corea 2007, y está muy consciente de ello. "A largo plazo me gustaría jugar un Mundial de categoría mayor y emigrar a Europa. Pero eso no va a suceder si no tenemos una buena actuación en este torneo. Así que tenemos mucha confianza en el triunfo, por nosotros y nuestros aficionados".
Por lo pronto, el primer rival se llama Perú. Choi conoce a la perfección el estilo del equipo sudamericano y ya ha recibido instrucciones sobre cómo contrarrestarlo. "Hemos visto muchos videos, que nos ha proporcionado el equipo de trabajo de la selección. Para derrotarlos tenemos que controlar el ritmo de juego, no dejar de correr y, sobre todo, atacar por las bandas. Eso es lo que nos dará resultados"
Y es precisamente la banda el terreno natural de este joven jugador que, por su velocidad, regate y disparo, causará muchos dolores de cabeza a sus oponentes en el torneo... y arrancará muchos suspiros en la tribuna.