No son todavía las 10:00 de la mañana pero el calor ya comienza a hacerse sentir en Ulsan. Afuera del hotel, el bus que llevará a la selección de Argentina a su entrenamiento matinal se prepara para partir. El objetivo de la Albiceleste es claro: ultimar su preparación para enfrentar el próximo domingo a Siria, en el partido que cerrará la primera jornada del Grupo C de la Copa Mundial Sub-17 de la FIF Corea 2007.
Al abrirse las puertas de uno de los ascensores, cinco futbolistas argentinos se asoman sonrientes por el lobby. Entre ellos está Eduardo Salvio, un delantero menudo, veloz y atrevido que supo ganarse un lugar apenas tuvo la oportunidad, y que hoy aparece como una de las cartas ofensivas del equipo que conduce Miguel Ángel Tojo.
Salvio acepta el convite para conversar en exclusiva con FIFA.com a pesar de las bromas de sus compañeros. "Es un gran grupo, nos llevamos muy bien y tiramos todos para el mismo lado. ¿Cuán importante es esto para ser campeones? Es clave, sin dudas", responde con la madurez este chico nacido en Avellaneda el 13 de julio de 1990.
Toto, como le dicen todos dentro del plantel, fue una pieza importante del equipo que logró la clasificación en Ecuador el pasado mes de marzo. Y eso que no arrancó jugando como titular, aunque tras ingresar ante Paraguay, además de marcar un gol se ganó la titularidad por el resto del certamen. Su otro tanto se lo anotó a los anfitriones en la fase final, a los cuales además lastimó con una asistencia.
A este atacante de 1,69 metros de altura y 60 kilos de peso se lo compara con dos de los delanteros más importantes del fútbol argentino el último año, Rodrigo Palacio, de Boca Juniors, y Ezequiel Lavezzi, ex San Lorenzo. "Soy más de jugar por afuera que por adentro, pero no me asusta quedar cara a cara con el arquero. Mi espejo, igual, juega en otra posición y se llama Juan Román Riquelme", asegura este simpatizante Boca que juega en las divisiones menores de Lanús.
Siria, el primer objetivo
A medida que se acerca el debut, Salvio confiesa
que la ansiedad crece. "Hay un poco de nervios por ser el
primer partido, pero vamos a intentar salir calmados para que las
cosas nos salgan bien", aclara quien llevará el número 7 en su
dorsal. "Creo que estamos muy bien, adaptados al cambio de
horario, que era lo primero que debíamos lograr para poder
descansar bien. Tenemos muchas expectativas para el
domingo".
En cuanto al rival, Toto reconoce que sabe poco y nada, pero aún así está lejos de confiarse: "No se puede decir que Siria sea futbolísticamente un país inferior, por algo está acá en Corea. Y si te digo que va a ser duro no es para salir del paso: estamos convencidos de que será complicado. Nosotros tenemos que tratar de hacer lo nuestro y estar concentrados".
En el grupo, por supuesto, también se mira más allá del partido del domingo. "Cuando nos juntamos con los chicos, hablamos de que nuestra meta es ganar, ganar y ganar. Pero claro, sabemos que primero tenemos que pasar la fase de grupos y de ahí en adelante, son todas finales, como suele decirse".
El hecho de que a Argentina se le haya negado hasta ahora el
título en
esta categoría no parece afectar a Salvio y a sus compañeros.
"No tenemos presión por ese tema. Venimos a hacer lo nuestro,
nos hemos preparado a consciencia... Pero claro, nos encantaría
hacer historia y llevar el primer título mundial sub-17 para
Argentina".