Bajo el sol de Jeju, el seleccionador sub-17 de Nueva Zelanda, Colin Tuaa, parece un hombre completamente en paz con el mundo que lo rodea. Nadie diría que en unas pocas horas su equipo vaya a enfrentarse a la poderosa Brasil en su primer encuentro de la Copa Mundial Sub-17 de la FIFA Corea 2007.
De hecho, no se trata sólo del choque inicial de los Kiwis en Corea 2007. También es su primer partido en una Copa Mundial Sub-17 de la FIFA. Nueva Zelanda, antes eclipsada por su vecina Australia, se clasificó como campeona de la Confederación de Fútbol de Oceanía con un pleno de victorias, ayudada en parte por la marcha de los Socceroos a la AFC.
Ahora Tuaa y sus discípulos medirán sus fuerzas ante Brasil, Inglaterra y la RPD de Corea en el torneo de este verano. El entrenador aguarda con impaciencia la contienda del sábado frente a los sudamericanos.
Hace doce meses, el seleccionador absoluto de Nueva Zelanda, Ricki Herbert, le dijo a FIFA.com que el partido de los All Whites contra Brasil en 2006 había sido el momento cumbre de su carrera como técnico hasta entonces. Ahora Tuaa puede comprender lo que sentía en aquel momento su colega.
"Sé exactamente a qué se refería", dice sonriente Tuaa. "En el plano personal, me muero de ganas de que llegue. Jugar contra Brasil en cualquier categoría es algo memorable para cualquier entrenador o jugador, y estamos entusiasmados ante este reto".
"Va a ser difícil, pero debemos centrarnos en nosotros, no en ellos, pensar en el fútbol fantástico que hemos hecho en el último año e intentar desplegar nuestro juego en lugar de preocuparnos por lo que intente hacer Brasil".
"Para chicos de 16 y 17 años, jugar en un Mundial es increíble. Algunos de los más grandes futbolistas del mundo no han actuado nunca en un torneo como este, y serán perfectamente conscientes de la oportunidad que se les ha dado".
Sin embargo, detrás del fervor de Tuaa subyace un mensaje muy serio. El país aspira a conseguir un puesto en la Copa Mundial de la FIFA Sudáfrica 2010, y él sabe que uno de los objetivos de la Asociación Neozelandesa de Fútbol es que estos muchachos efectúen progresos visibles.
Un buen resultado en Asia supondría un gran estímulo para el fútbol en el país. Los partidos del combinado nacional se transmitirán por televisión en horario de máxima audiencia, y un buen papel del equipo podría crear una ola de pasión por el deporte rey. "Este torneo es crucial para que continúe la progresión del fútbol en Nueva Zelanda", añade.
"Nuestros jugadores han tenido una buena preparación a lo largo del último año, y necesitamos empezar a desarrollar nuestro estilo. Debemos demostrarle al público en nuestro país que podemos competir contra los mejores del planeta".
"Quiero que le demuestren al mundo que tenemos un equipo con potencial para llegar a la fase final del Mundial. Estamos en un grupo muy complicado, pero cuando uno acude a un Mundial tiene que creer que puede conseguir buenos resultados, y nosotros lo creemos".
"Los jugadores saben cuál es el nivel que deben alcanzar. Nuestros jugadores no son profesionales, a diferencia de muchos de los demás equipos. Tenemos que reducir las distancias en otros aspectos, y la actitud va a tener mucho que ver con eso".
