En todas las competiciones hay eternos favoritos y participantes sorpresa; también hay algunos que se consagran y otros que dan la campanada. La Copa Mundial Sub-17 de la FIFA Corea 2007 no es una excepción, y la selección de Haití sabe perfectamente que pertenece a la segunda categoría.

La mejor prueba de ello es la confianza de la que hace gala Jean-Yves Labaze, el hombre que ha conducido al combinado sub-17 hasta su primera Copa Mundial de la FIFA de la categoría."Nuestro objetivo está claro. Queremos pasar a la segunda ronda", proclamó el técnico ante el micrófono de FIFA.com tras una sesión de entrenamiento bajo el abrasador sol de Gwangyang. "Sabemos que somos un equipo modesto, pero eso no quiere decir que nos demos por vencidos antes de comenzar. Como en todas las competiciones, estamos aquí para intentar jugar bien en cada partido y terminar en una posición honorable".

"Está claro que no hemos venido aquí con el objetivo de ser campeones del mundo, pero queremos realizar una buena actuación y aprender. Todavía somos una selección modesta y, para nosotros, participar en un certamen de este calibre es un poco como ir a pedir consejo a una persona mayor. Esperamos emprender el camino de vuelta a casa con la certeza de habernos superado".

Pero, si la aventura de Haití se acabara en la fase de grupos, Labaze no lo consideraría en absoluto como un fracaso completo."Somos conscientes de que estamos encuadrados en un grupo muy difícil, con Nigeria y Francia, bicampeona y campeona mundial respectivamente, y con Japón, que ganó el título asiático. De modo que, aunque no nos clasifiquemos para la segunda ronda, si jugamos bien en cada partido, podremos sentirnos orgullosos y volver a casa con la cabeza bien alta".

Por el pueblo haitiano
Aunque el sorteo lo colocó en uno de los grupos más reñidos del certamen, el pequeño país caribeño no cede al victimismo, a pesar del palmarés de sus rivales. "Todo el mundo nos considera como la cenicienta del grupo e incluso del certamen, pero eso no nos asusta. Nos sucedió lo mismo durante la competición preliminar, y miren el resultado. Nos enfrentamos sin complejos a México y nos fue bien (1-1). Haití está hoy presente en Corea, y la vigente campeona mundial no".

En un país empobrecido y desestabilizado a causa de los problemas económicos, políticos y sociales, la clasificación de la selección nacional para Corea 2007 devolvió la sonrisa a sus ocho millones de habitantes, que se sienten muy orgullosos de sus jóvenes jugadores. "Nos recibieron como héroes en el aeropuerto. Tuvimos que cubrir el trayecto hasta la ciudad a pie", recordó Labaze con emoción. "No sólo hemos llevado la alegría al pueblo haitiano, también le hemos dado esperanza. Hemos suscitado el entusiasmo y hemos demostrado que con seriedad y diligencia podemos llegar muy lejos".

Consciente de la importancia social del fútbol en un país en crisis, el técnico ha abogado por la apertura de un centro de formación en Puerto Príncipe. "En Haití hay problemas políticos y sociales, y el fútbol puede ser el embajador perfecto para ofrecer una imagen distinta del país. Ver hoy la bandera haitiana al lado de las de Nigeria, Francia y Japón me llena de orgullo. No me hubiera gustado ser un embajador político, de hecho, ni siquiera sé cómo se escribe la palabra 'política'", explicó con una sonrisa. "Pero, a pesar de todo, me he convertido en un embajador de mi país".

El lema del país
Parece que Labaze ha comprendido a la perfección en qué consiste su nuevo trabajo, ya que su línea de conducta al frente de sus jugadores no es otra que "la unión hace la fuerza", el lema de la bandera de Haití. "Recuerdo que el Presidente Aristide (Jean-Bertrand Aristide, el ex-Presidente de la República de Haití) decía 'Cuando uno está sólo, es débil'. En nuestro deporte sucede lo mismo, la unión hace la fuerza. Hemos insistido mucho en la solidaridad entre todos los jugadores. Todos están siempre dispuestos a echar una mano a un compañero".

Jean-Yves Labaze es un gran estratega y un líder inteligente que ha otorgado una gran importancia al aspecto mental en la preparación de su equipo para el torneo. "El aspecto psicológico es muy importante en una Copa Mundial. Es preciso hacer comprender a los jugadores que el resultado de un encuentro puede cambiar en un segundo por un momento de debilidad o por falta de concentración o de atención".

"Al contrario que el resto de los equipos, Haití no conoce a ninguno de sus rivales. En el fútbol moderno, todo el mundo se conoce. Pero nosotros no contamos con los mismos medios y no podemos permitirnos el lujo de enviar a alguien a estudiar a nuestros contrincantes. De manera que preferimos concentrarnos en nuestro propio juego".

Está claro que esta situación no preocupa al seleccionador haitiano, que sabe que sus hombres tienen otras armas a las que recurrir. "No conocemos a nadie, pero tampoco tememos a nadie. Muchos combinados tienen jugadores que ya militan en clubes profesionales. Un partido contra Haití supone enfrentar al fútbol profesional con el fútbol de aficionados. Los profesionales juegan para ganarse la vida, los aficionados lo hacen por el honor". Y en Haití, el honor no es sólo una palabra. Sus rivales están advertidos.