A juicio de muchos entendidos, la joven figura de Estados Unidos Alex Nimo está listo para tomar el relevo de Freddy Adu como el joven talento futbolístico más cotizado del país. Nimo nació en Liberia, pero se trasladó con su familia a Portland (Oregón), donde muy pronto se convirtió en la estrella del equipo local. Ahora, ocho años después, es uno de los hombres más resolutivos de la selección sub-17 de Estados Unidos que pugna por hacerse con el título mundial en tierras asiáticas.
El delantero, cuyo equipo ultima los preparativos para su primer partido de esta fase final, comentó a FIFA.com: "Esperamos con impaciencia el encuentro del lunes. El equipo tiene la moral muy alta y se prepara con mucha tranquilidad para ese partido. El grupo está muy unido, y tenemos mucha fe los unos en los otros".
La selección estadounidense estuvo en Corea en junio para disputar el Torneo Sub-17 Ocho Naciones, por eso conoce bastante bien los escenarios del presente certamen. A pesar de esta familiaridad, el calor asfixiante del verano, que llega a alcanzar los 40 grados centígrados, pondrá las cosas difíciles para el equipo y los demás contendientes.
Otro factor es la enorme presión psicológica que sufre el joven combinado norteamericano. Muchos expertos predicen que la selección de las barras y estrellas liderará la tabla del Grupo E y se convertirá también en una de las favoritas durante las fases eliminatorias. Pese a todo, no parece que a Nimo le afecte demasiado la tensión que conllevan tantas expectativas. "Me alegra mucho que todo el mundo espere de nosotros un rendimiento tan bueno. Pero lo que tenemos que hacer es entregarnos al máximo en cada partido", aseguró Nimo, un muchacho al que le gusta escuchar rap y hip-hop cuando no está jugando o entrenando. "En primer lugar, aspiramos a pasar a la segunda ronda, y estamos convencidos de que, una vez allí, todo es posible".
A pesar de todo lo que prometen, los estadounidenses no lo han tenido fácil durante los preparativos de esta fase final. Es cierto que se han clasificado para Corea 2007 con soltura, gracias sobre todo a tres goles de Nimo en la fase preliminar, pero también es verdad que salieron con la cabeza gacha del ya mencionado Torneo Ocho Naciones, donde sufrieron dos derrotas y quedaron eliminados prematuramente. "Llegamos a aquel certamen sin ningún tipo de tensión y, como eran amistosos, no nos decepcionó el resultado", admitió el delantero. "Pero creo que nuestro entrenador (John Hackworth) esperaba mucho más de nosotros. Tuvimos que remangarnos después de aquel torneo".
Dijera lo que dijera, la perorata de Hackworth no cayó en saco roto. Durante la posterior gira europea, su equipo se impuso a la selección de Alemania por 3-1, y la moral de los muchachos es ahora muy alta.
"Somos como hermanos. Nos gusta estar juntos dentro y fuera del campo", explicó Nimo a FIFA.com, para luego añadir que los miembros de la selección al completo siguieron juntos por televisión los choques del sábado. "Por el horario de nuestro entrenamiento no pudimos ver todos los partidos, pero vimos el RDP de Corea - Inglaterra", reveló el potente delantero. "Los dos equipos jugaron bien, pero los norcoreanos estuvieron impresionantes. Opino que podrían haber ganado perfectamente".
Nimo, quien no suele perderse ninguna jornada de la liga española, desvela que es un hincha incondicional del FC Barcelona: "Tiene a Ronaldinho, Samuel Eto'o, Lionel Messi y ahora, encima, también está Thierry Henry", dice Nimo emocionado. "Mi labor en la selección es parecida a la de Ronaldinho: desplazarme por la línea de ataque en busca de ocasiones. Pero espero poder jugar como Messi algún día", continua este ambicioso joven.
Según Nimo, la mayor virtud de este combinado de Estados Unidos es su mentalidad: "No nos rendimos jamás. Nos empleamos al máximo hasta que suena el pitido final para lograr la victoria". Ningún aficionado al fútbol debería perderse el próximo lunes la actuación de Alex Nimo, un muchacho dispuesto a dejarse la piel para que su equipo comience con buen pie su participación en Corea 2007 y a desplegar su magia para el regocijo de su hermanito de cuatro años que estará viendo el partido en casa.
