Los mejores futbolistas del mundo son los primeros en admitir que las derrotas duelen. Si además tienes 15 años y estás jugando tu primera fase final de un certamen de la FIFA, morder el polvo debe ser algo parecido al fin del mundo. El pasado sábado, el centrocampista neozelandés Cory Chettleburgh lo sufrió en sus carnes y de la peor manera: su equipo recibió siete goles y no fue capaz de anotar ninguno.

No obstante, el laborioso mediocampista del Marist de Palmerston North protagonizó uno de los momentos cumbre del encuentro, cuando, con un cañonazo desde 25 metros, heló la sangre en las venas del portero brasileño Marcelo. Desafortunadamente para Chettleburgh, el disparo se estrelló en el larguero.

Con todo, FIFA.com se encontró una actitud desafiante cuando conversó con el jugador oceánico.

"Lo único que espero es que cuando dentro de unos años recordemos el partido frente a Brasil podamos decir que nos ha servido para sacar lecciones positivas", aseguró. "Sin duda, jugar contra las mejores selecciones del mundo nos está permitiendo adquirir mucha experiencia. Queremos mejorar como equipo".

"El del sábado fue uno de esos partidos en los que, aparte de un par de buenas intervenciones por parte de Jake [Gleeson], todo pareció salirnos mal, ya desde los primeros segundos del choque. Fue una verdadera decepción para nosotros, sobre todo porque se trataba de nuestro primer partido en un Mundial. Resultó muy duro recibir siete goles, fallar un penal y estrellar un balón en el larguero. No obstante, si volviésemos a enfrentarnos a Brasil hoy mismo, creo que no nos meterían 7-0".

Podría esperarse que algunos conjuntos sufran una crisis de confianza tras una derrota de este calibre, pero no los Kiwis, a los que les sobra motivación para levantar la cabeza y seguir adelante.

"Estamos decididos a vencer a Inglaterra", continuó Chettleburgh. "El partido frente a Brasil ya forma parte del pasado, hemos trabajado mucho como equipo y ahora queremos enderezar el rumbo. Quizás nuestros rivales nos subestimen. Lo que quiero decir es que, después de caer por 7-0 en nuestro primer partido, no creo que vayan a estar nerviosos ante la perspectiva de medirse a nosotros. En cualquier caso, estamos capacitados para dar la sorpresa".

"Queremos hacerlo por nuestro país. Queremos hacerlo por nuestro técnico, por nuestras familias y por nosotros mismos. Sabemos que no venimos de uno de los países con mayor tradición futbolística del mundo, pero contamos con la motivación necesaria. Nuestro primer partido nos ha permitido sacar conclusiones: seremos mucho más sólidos en defensa, no perderemos las marcas y nuestra concentración será mayor".

Chettleburgh y sus compañeros han pasado mucho tiempo juntos durante los últimos días, trabajando al máximo en los entrenamientos bajo la batuta de un decidido Colin Tuaa, además de participar en una serie de actividades de grupo pensadas para elevar la moral y fortalecer más si cabe los vínculos de un equipo que ya constituye un bloque unido.

La noche del lunes, la plantilla participó en un concurso organizado para la ocasión y dirigido por Kevin Bell, el médico del equipo. Chettleburgh volvió a recabar la atención de todos en una ronda especial de uno contra uno de la que salió vencedor. El talentoso adolescente tendrá el lunes otra razón para celebrar: cumple 16 años. No obstante, el joven futbolista asegura que la fiesta quedará aplazada, a menos que se logre un triunfo memorable sobre Inglaterra.

"La verdad es que no pienso en eso. Me limito a centrarme en el próximo partido", afirmó sonriente.

"En cualquier caso, debería ser un buen día para mí. Toda mi familia está aquí: mi madre, mi padre, mi hermano y mi hermana. Así que podré verlos en el día de mi cumpleaños y, espero, celebrar con ellos la victoria. Resultará un poco extraño pasar mi cumpleaños lejos de casa, pero no lo cambiaría por nada. Estoy con mi familia y mi equipo, y eso es fantástico".

Casualmente, el equipo vencedor en el concurso del combinado neozelandés se llamaba "Una pena por los inglesitos". ¿Será un presagio de que Cory y sus compañeros acabarán festejando el lunes?