El seleccionador John Peacock no tuvo reparos en admitir que hubo muchos aspectos positivos en el trabajado empate a 1-1 de Inglaterra con la RDP de Corea en Jeju el sábado, entre otros el primer gol inglés en una Copa Mundial Sub-17 de la FIFA. La jugada fue rematada diestramente por Victor Moses después de que Nathan Porritt penetrara hacia el interior desde el carril derecho y disparara un zurdazo que el guardameta norcoreano O Mun Song sólo pudo despejar a los pies de su verdugo.
Lo curioso del tanto fue que Porritt, el extremo zurdo del equipo, recibió el balón en la banda derecha, una posición normalmente ocupada por su colega en el Middlesbrough, Jonathan Franks. Y lo más interesante de todo es que ese cambio táctico no fue una iniciativa de Peacock, sino de los propios jugadores.
"Es algo que hacen bastante a menudo", explicó el seleccionador inglés a FIFA.com. "Son compañeros en el Middlesbrough, de modo que conocen a fondo el juego del otro. Creo que los dos combinaron estupendamente para crear el gol. Jonathan realizó un buen partido: fue muy buena la jugada que hizo para habilitar a Nathan internándose en diagonal desde la banda. Nathan chutó entre los tres palos, que es lo más importante, y Victor estuvo atento para poner el balón en el fondo de las mallas".
Franks y Porritt llevan desde que tenían 11 años jugando juntos en el Middlesbrough Football Club, un equipo del noreste de Inglaterra que compite en la División de Honor. En los últimos tiempos, el club se ha forjado una buena reputación como escuela de jóvenes talentos. De hecho, en el último encuentro de la temporada 2004/05, 15 miembros de su plantilla de 16 habían nacido a menos de 40 kilómetros del estadio. En un momento del partido, los once jugadores del Boro que había sobre el césped eran de la casa.
"Creo que la razón por la que el club cuenta con una cantera tan fuerte se debe a los entrenadores", opinó Porritt. "Trabajan mucho con los jugadores jóvenes y se concentran en su formación".
"El hecho de que hayan ofrecido a otros jóvenes la oportunidad de integrarse en el primer equipo, y la cantidad de tiempo que invierten en nosotros nos da mucha confianza para el futuro", explica Franks. "Esperamos tener un día la ocasión de jugar en la Premiership".
"No tengo ninguna duda de que la experiencia que hemos acumulado en el Middlesbrough ayuda a Inglaterra", asegura Franks. "Sabemos cómo juega el otro, entendemos su estilo: eso nos da una ventaja. También somos amigos fuera del campo, además de ser compañeros dentro, lo cual supongo que nos hace poner aún más empeño".
Por ahora, su atención se concentra en Inglaterra, la Copa Mundial Sub-17 de la FIFA y su próximo choque contra Nueva Zelanda. "Procuraremos estirar su línea defensiva y marcar algunos goles", advirtió Porritt. "Pero nuestro principal objetivo es no recibir ninguno".
Su compañero agregó: "Tratándose de Inglaterra y Nueva Zelanda, es muy probable que surja la rivalidad natural en estos casos, como en los partidos de críquet y rugby que se disputan entre los dos países. Querrán jugar mucho mejor de lo que lo hicieron contra Brasil, así que será un partido muy duro".
Sin embargo, pese a sus buenas actuaciones contra la RDP de Corea, Peacock no ha dado a estos muchachos ninguna garantía de que los alineará contra los kiwis. "Aún no he decidido cuál será el once inicial", avisó. "Va a hacer falta todo el equipo para ganar este torneo, y me gusta rotar a los jugadores cuando lo considero oportuno".
Uno de los que espera que la política de rotaciones del entrenador gire a su favor es el otro compañero del dúo en el Boro, Jason Steele. Una enfermedad lo dejó fuera de la convocatoria contra la RDP de Corea el sábado, el mismo día en que él cumplía 17 años. Frank y Porritt se apresuraron a bromear acerca de su desventurado camarada, que no estaba por allí cerca para defenderse.
"Es una especie de tradición", dijo riendo Franks. "Todos los jugadores del equipo, sean de donde sean, se meten con el pobre Steeley. No importa lo que diga o haga, siempre le sacan faltas. Por ejemplo, se tiñó el pelo antes de venir aquí, y le quedó de un color rojo anaranjado. Parecía Steve Sidwell, no Jason Steele".
Bromas aparte, igual que Sidwell dejó su huella en la División de Honor inglesa la pasada temporada, también Franks, Porritt y Steele podrían dejarla en los años venideros. Dar forma a su obvio potencial conforme al patrón de la Premier exigirá tiempo, esfuerzo y entusiasmo por parte de los muchachos y de sus entrenadores, pero tanto en su club como en la selección están en buenas manos.

