Francia y Haití no habrían podido tener un peor comienzo en la
Copa Mundial Sub-17 de la FIFA Corea 2007. Mientras los jóvenes
Bleus se inclinaron ante Nigeria (2-1) en el duelo entre
pesos pesados, los haitianos causaron una buena impresión ante
Japón, pero a la postre sufrieron una severa derrota (3-1). Por
tanto, ambas selecciones se encuentran entre la espada y la pared y
vuelven a partir de cero este miércoles, sobre el césped del Soccer
Only Field de Gwangyang.
Más allá de los puntos en juego, este encuentro entre Francia
y su primo lejano caribeño será también una cuestión de
sentimientos y de libro de historia. No en vano, Haití, que ocupa
el tercio occidental de la isla de La Española, es una antigua
colonia francesa, independizada a raíz de una revuelta de esclavos
a finales del siglo XVIII. Dos centurias más tarde, en el país no
flota un espíritu de animosidad ni de revancha, sino más bien al
contrario. Así, la antigua metrópoli está considerada más como un
venerable miembro de la familia que como un enemigo.
Con la sabiduría y la sensatez verbal que le caracterizan, el propio Jean Yves Labaze, seleccionador haitiano, describió este decisivo encuentro como un feliz reencuentro familiar. "El partido contra Francia, en relación a nuestro pasado común, viene a ser el enfrentamiento entre un padre y su hijo", declaró ante el micrófono de FIFA.com. "A veces puede haber rivalidad, pero siempre con respeto". Del mismo parecer era su homólogo francés, François Blaquart, quien se refirió a este encuentro al final de la derrota ante Nigeria. "Haití es como un miembro de la familia. No podemos sino alegrarnos por su presencia aquí y felicitar al equipo por haber llegado a estas alturas".
"Es como hacer preguntas a los mayores"
Sin embargo, a pesar del respeto y el cariño que se profesan
mutuamente los dos países, se trata de un partido decisivo que
podría causar auténticos estragos en las filas del equipo perdedor.
Tras caer en sus respectivos estrenos, a ambas selecciones sólo les
vale la victoria, so pena de tener que hacer prematuramente las
maletas. "No voy a decir que ya no nos queda margen de error,
pero, en cualquier caso, ya no tenemos margen para cometer grandes
errores", continuó Blaquart. "Es un partido especial, es
cierto, pero para nosotros son ante todo tres puntos que hay que
sumar".
Si bien el encuentro parece desequilibrado a priori, los
haitianos demostraron en la primera jornada que tenían calidad de
sobra para inquietar a las selecciones más grandes. Y si por un
casual tuvieran que perder y abandonar sus sueños de clasificación,
los representantes de la CONCACAF ya tienen claro que no han hecho
el viaje en balde. "Llegamos aquí con el deseo de aprender,
porque todavía somos una selección pequeña", explicó el
entrenador haitiano. "Jugar partidos frente a países grandes
es como si hiciéramos preguntas a los mayores. Hicimos preguntas a
Japón y recibimos las respuestas: una falta de atención y de
concentración y encajamos tres goles. Ahora ya tenemos nuestras
primeras respuestas. Pero aprendemos deprisa, y esas preguntas ya
no se las haremos a Francia".
Los europeos, por su parte, intentarán precisamente evitar
hacerse preguntas, tanto de historia como relativas a la
clasificación. Así, Damien Le Tallec aseguró a
FIFA.com que lo único que importa en las filas
francesas son los tres puntos, a fin de seguir soñando. "Para
nosotros, se trata ante todo de ir a buscar la victoria. Está claro
que es un partido especial, pero más para ellos que para nosotros.
Ellos puede que estén incluso más motivados contra Francia que
contra los demás equipos".
Las lecciones de la historia
Los discípulos de Blaquart, no obstante, harían bien en
interesarse más de cerca por la historia o, en todo caso, por la
historia del fútbol en los últimos años. Y es que los encuentros
recientes de selecciones francesas contra sus antiguas colonias no
traen necesariamente sólo buenos recuerdos. En el último partido de
la primera fase de la Copa Mundial de la FIFA Alemania 2006,
Zinédine Zidane y sus compañeros tuvieron que sacar lo mejor de su
repertorio (al mismo tiempo que el mono de trabajo) para deshacerse
de Togo (2-0) y acceder por los pelos a los octavos de final de la
competición.
La aventura de los
Bleus en tierras germanas prosiguió luego hasta la final
de Berlín, perdida ante Italia. Pero cuatro años antes, los
franceses siguieron la segunda fase del campeonato desde su
televisor. En la Copa Mundial de la FIFA 2002, Francia, entonces
campeona mundial en ejercicio, abrió la competición ante Senegal,
otra antigua colonia suya. Los
Leones de la Teranga, debutantes en la máxima competición
mundialista, se destaparon con el partido de su vida para hacer
morder el polvo a Lilian Thuram, Marcel Desailly, Fabien Barthez,
Thierry Henry y compañía (1-0).
Ironías del destino, aquella victoria histórica de David
contra Goliat tuvo lugar... ¡en la República de Corea! ¿Suficiente
para dar ideas a los haitianos?
