Perú está a las puertas de la segunda ronda de la Copa Mundial Sub-17 de la FIFA Corea 2007. Los incas han dado una magnífica impresión en sus partidos frente al local (1-0) y Togo (0-0) y han cumplido con su promesa de dar alegría a un pueblo que aún se recupera del terremoto que lo sacudió tan sólo unos días antes del inicio del torneo.

Y una buena parte de esas bellas sensaciones peruanas se deben a dos grandes promesas con apodos particulares: Eder Hermoza, el Gato, y César Ruiz, el Huevo. El primero, portero, hace honor a su apodo con estiradas felinas que han mantenido virgen su marco. El segundo es un mediocampista de fuerza, que cada vez que entra a la cancha revoluciona a su escuadra.

Antes de su tercer partido ante Costa Rica, el Gato y el Huevo hablaron con FIFA.com sobre sus sensaciones. La primera pregunta, obligada, fue sobre sus apodos. "Me lo pusieron hace años, cuando llegué a Sporting Cristal", afirma Ruiz, "es por mi cabeza, porque siempre me ha gustado jugar con el pelo a rape". ¿Y Hermoza? "Creo que tiene que ver con el Gato Purizaga, un arquero de Perú, dicen que me parezco a él y me parece que ya me quedé con su sobrenombre", afirma orgulloso.

Dos personalidades, un objetivo
En apariencia, no pueden ser más distintos. Eder demuestra sus emociones desde el primer minuto, su facilidad de palabra sorprende para un chico de sólo 16 años. César, por su parte, parece más tímido, más seco. Sin embargo, es sólo una ilusión, como reconoce el portero, al describir a su amigo. "Sí, pero tendrían que verlo cuando está con todo el grupo, es el que más bromea y el que más molesta. Es un gran compañero"

César devuelve la cortesía describiendo las cualidades de su portero. "Es una persona tranquila, serena, que habla muy bien a la gente. Está muy concentrado todo el partido, mentalizado para conseguir el objetivo. Por eso siempre le salen las cosas bien."

En lo que ambos coinciden es en el sueño de ver a Perú como protagonista en Corea 2007. Para el Huevo, es cuestión de ir paso a paso. "Ya tenemos el 80% del primer objetivo, que era estar en octavos de final, ahora tenemos que prepararnos partido a partido, y seguir cumpliendo cada meta."

El Gato, por su parte, ve mucho más lejos, aunque sustenta su punto de vista en la preparación del equipo. "Queremos llegar a la final, es nuestro objetivo. Y para ello hemos tomado clases de superación personal y nos hemos preparado como cualquier jugador que sueñe con ganar una Copa del Mundo"

La ilusión está ahí, intacta. Y también las ganas de entregarle algo al pueblo peruano que, pese al dolor aún tan reciente, ha madrugado para ver los partidos de un representativo nacional por primera vez desde la famosa selección olímpica de voleibol de Seúl 88. "Sí, sí, esto es todo para la gente del Perú que está aún sufriendo con lo del terremoto, y queremos darle una alegría", finalizan ambos, con la convicción más firme que nunca.