El inglés Jordan Spence saltó el viernes al campo ante Brasil con la misión de contener a un ataque que había materializado 13 dianas en sólo dos partidos. La tarea era ardua, pero este imponente central no sólo contribuyó a que la prolífica Seleção anotase únicamente un gol -un sensacional lanzamiento de falta de Tales en la primera parte-, sino que también marcó a última hora el tanto que significó el 2-1 definitivo de los suyos y clasificó al equipo de los Tres Leones como vencedores del Grupo B.
Fue una actuación de ensueño. El momento de gloria personal de Spence en Goyang, en el segundo minuto del tiempo añadido, se convirtió enseguida en el instante más memorable de su periplo como internacional. "En el tiempo que llevo con los sub-17 ha habido algunos hechos destacados, la final del Campeonato Europeo y cómo llegamos hasta allí, y la clasificación en Bosnia, pero en cuanto a un momento de pura alegría, sí, esto ha sido enormemente especial. Es genial haber podido marcar el gol, pero no sólo por mí, también por los chicos que están aquí y por los amigos y la familia que nos sigue desde casa", dijo entusiasmado.
A pesar de encontrarse con el casillero en desventaja frente a Brasil, Spence insiste en que Inglaterra siempre creyó que podía sumar los tres puntos en su tercera cita. "Controlamos la posesión del balón desde el saque inicial. Defendimos bien cuando ellos tenían la pelota. No tuvieron muchas oportunidades. Luego consiguieron el gol. Tales es el único que sabe si quería marcar. Fue un gol raro, para nosotros supuso un revés. Pero el fútbol puede cambiar en cuestión de segundos, así que nunca pensamos que nos iba a salir mal porque entrase ese gol".
"Cualquiera que albergase ilusiones de que nos íbamos a dejar intimidar por ellos y limitarnos a defender, estaba totalmente equivocado", continuó. "Salimos a ganar el partido. No teníamos ningún miedo. Cuando ellos se hacían con el balón, era difícil recuperarlo. Tenían la posesión, pero no nos llegaban a hacer daño. Parte del plan era mantenernos bien ubicados y compactos, y nos defendimos bien. Hubo una fase en la que ellos pudieron marcar de nuevo, pero capeamos la tormenta".
"Incluso cuando nos vimos con un gol en contra, creímos en la victoria. Al empatar, nuestro ánimo seguía siendo el mismo. Sabíamos que podíamos ganar".
Un héroe insospechado
Aunque sus ocasiones más claras se produjeron en la primera
parte, los brasileños dispusieron de una oportunidad inmejorable
para volver a adelantarse tras la reanudación. Con un penal a
favor, la responsabilidad recayó sobre Lulinha, pero el guardameta
Alex Smithies rechazó su disparo. La parada no constituyó una gran
sorpresa para Spence, quien ya ha sido testigo de excelentes
actuaciones de la joven promesa del Huddersfield Town. "Alex
tiene un registro fantástico deteniendo penales. Creo que con
Inglaterra ya ha parado cinco, es increíble".
"Nos sacó de apuros. Eso fue un gran aliciente para nosotros. Yo pensé 'ahora vamos a ganar". Y eso hicieron los discípulos de John Peacock, aunque el origen del gol fuese inesperado. Cuando sólo faltaban segundos para que el árbitro señalase el final del encuentro, Spence desvió con estilo el intento de disparo de Henri Lansbury entre los tres palos, superando la estirada de Marcelo.
"Cuando el balón cayó a los pies de Henri yo me alegré, ya que de todos los jugadores a los que les podía llegar, él ha marcado algunos goles estupendos desde la frontal del área. Parece que no lo controló bien, yo conseguí mantenerme en posición reglamentaria, sólo quería dirigirlo hacia la portería", explicó Spence.
"Todo se volvió borroso. No vi cómo la pelota llegaba al fondo de la red. En cuanto contacté con ella salió disparada. Fue una locura, una de esas sensaciones que me gustaría poder pulsar un botón de rebobinar y volver a vivirla".
Hacia la gloria
Una vez conseguido su objetivo inicial de adjudicarse el
Grupo B, Inglaterra se conjura ahora para alcanzar la final del 9
de septiembre. Y aunque se trate de su primera participación en una
Copa Mundial Sub-17 de la FIFA, Spence considera que él y sus
compañeros son perfectamente capaces de inscribir sus nombres en el
trofeo. "Espero que a los demás equipos y al público que
dudaba de nosotros al principio del torneo les haya quedado claro
que hemos venido a ganar", declaró el muchacho del West Ham
United.
"Estamos capacitados para lograrlo. Ahora vamos a disfrutar del momento, pero lo dejaremos a un lado y nos concentraremos en nuestro rival de la siguiente ronda. La meta siempre ha sido ganar el Mundial. Si uno no viene a ganar, no vale la pena que venga".
"Nos marcamos el objetivo inicial de ser campeones de grupo, ya lo hemos cumplido. El siguiente es ganar la eliminatoria de octavos de final. Y, en última instancia, conquistar el Mundial. Si aprovechamos todo nuestro potencial, no hay razón por la que no podamos hacerlo".
El seleccionador absoluto de Inglaterra, Steve McClaren, alabó el desempeño de los jóvenes dirigidos por John Peacock y el primer triunfo de la historia de su país sobre Brasil en un certamen de la FIFA. "Es un logro tremendo haber derrotado a Brasil, que es una de las mejores selecciones del mundo en esta categoría, y uno de los favoritos de la competición. John Peacock, sus ayudantes y los jugadores tienen un mérito enorme por ganar su liguilla a lo grande y con actuaciones tan convincentes. Ahora pueden acudir a las fases de eliminatoria llenos de seguridad en sí mismos", concluyó.

