Si usted tuviera que entrevistar al hijo de un ex famoso futbolista que, con su selección, está participando de la Copa Mundial Sub-17 de la FIFA Corea 2007, seguramente asumiría que el chico empezó su carrera de la mano de su padre... ¡Error!
"Al principio, ni mi papa ni mi mamá querían que yo fuera futbolista, sino que me dedicara el estudio. Un día organizaron un torneo en el barrio y le dije a mi abuela: 'Yo quiero jugar'. Entonces, ella me llevó a San Lorenzo de Envigado. Así empezó todo", relata a FIFA.com el colombiano Santiago Tréllez, el protagonista de esta inusual historia.
Santiago es hijo de John Jairo Tréllez, aquel famoso goleador que brillara entre las décadas del '80 y 90' en el Atlético Nacional de Medellín y en la selección de Colombia. Apodado La Turbina por su aceleración y velocidad, es el segundo goleador histórico del Atlético con 116 goles, y fue pieza clave del equipo que llevó por primera vez la Copa Libertadores para Colombia en 1989.
"Los papás no querían que Santi jugara, pero yo lo vi tan entusiasmado que decidí llevarlo. Tenía como cinco años y a John Jairo la idea no le gustó mucho, pues decía que él había aprendido a jugar descalzo en la calle y que esa era una carrera muy dura", cuenta María Eugenia, abuela materna y cómplice de Santiago.
Él asegura que su padre, tras hacerse a la idea de que su hijo sería futbolista, sólo le pidió una cosa: "Que no juegue por jugar, sino que lo haga bien. Hoy es el primero en hacerme las críticas constructivas y yo lo escucho por su experiencia. He visto videos suyos y tengo cosas de él, como la rapidez, la manera de moverme en el área y el gusto por el gol".
Con el arco entre ceja y ceja
El gol es, justamente, lo que desvive a Santiago aquí en
Corea. "En el primer partido, contra Alemania, íbamos tres a
tres y sobre la hora, erré uno imposible. Eso fue hace varios días,
pero cada vez que apoyo la cabeza en la almohada, me sigo
lamentando. Si lo hubiera hecho hoy estaríamos clasificados",
comenta con una mueca de fastidio.
Nacido el 17 de enero de 1990, este moreno de 1,86 metros de altura y 78 kilos de peso se sacó las ganas de gritar su primera diana en el torneo ante Trinidad y Tobago. "Sentí una felicidad inmensa, pero ahora debo concentrarme en ser más efectivo a la hora de aprovechar las oportunidades que tengo. Quiero ser el goleador del Mundial", reconoce este profundo admirador del brasileño Ronaldo.
En lo colectivo, Tréllez ve las dos mitades del vaso. "Estamos conformes con lo hecho hasta el momento, pero este equipo tiene más para mostrar. Por ejemplo, queremos retomar la solidez defensiva que mostramos durante el Sudamericano, donde apenas nos convirtieron cinco goles en ocho partidos".
Ghana, el próximo rival de Colombia, no desvela a Tréllez. "Será un partido bien bonito entre dos selecciones que vana salir a ganar. Cuando tienen el balón, a ellos les gusta llegar rápido al arco rival por los costados, así que ya trabajamos para contenerlos. Pero cuando no lo tienen no te asfixian tanto. Eso sí habrá que ser inteligentes y evitar el juego físico. ¿Cómo? Tocando rápido y buscando los claros", analiza.
Tréllez estuvo a punto de pasar a las inferiores del River Plate de Argentina pero, en cambio, irá al Flamengo de Brasil. Él prefiere mantener la mente en Corea. "Estar en un Mundial es algo muy lindo. A cualquier jugador le gustaría ser tan joven y conocer otras culturas. Además, oír el himno tan lejos de casa pone la piel de gallina".
La hora de la siesta se acerca y Santiago debe subir a su habitación. Luego de sacarse una foto con dos jugadores de Togo, se anima a dar sus candidatos al título. "Brasil, Argentina, España, Alemania y nosotros. Desde que llegamos nos hemos dado cuenta que tenemos con qué llegar hasta la final y, por que no, ser campeón".


