Póngase una mano en el corazón y diga la verdad: Desde que patea una pelota de fútbol, ¿cuántas veces ha soñado con ser héroe de su equipo? Una y mil veces, con seguridad. Y seguirá fantaseando con eso cada que vez que salte a un campo de juego...
Espere, no se saque la mano de corazón todavía y contéstese: ¿Cuántas veces lo ha logrado? Para aquellos cuya respuesta haya sido "ninguna", ahí va otra pregunta: ¿Qué daría por hacer realidad aquel sueño al menos una vez en su vida? Casi cualquier cosa, seguramente. ¿Pero qué tal cumplirlo dos veces, ambas sobre el final del partido, y en una Copa Mundial Sub-17 de la FIFA?
Héroe de la humildad
El protagonista de esta historia es Rim Chol Min, el
delantero de la RDP de Corea que, con sus dos goles viniendo desde
el banco, fue decisivo para que su selección sumase los cuatro
puntos que le permitieron avanzar a los octavos de final de Corea
2007 como uno de lo cuatro mejores terceros de la competición
El primero se lo marcó a Inglaterra el día del debut. Ingresó al campo en el minuto 67 y a los 89, tomó un rebote del arquero inglés y para poner el 1-1. El segundo, ante Nueva Zelanda y por la última jornada de la zona, saltó a la gramilla a los 64 y a los 81 aprovechó una desinteligencia de la zaga kiwi para decretar el 2-1. "Por supuesto que estoy feliz por haber anotado esos dos goles para mi país, es un sueño hecho realidad. Pero yo no los he convertido solo, sino junto con todos mis compañeros", asegura humildemente a FIFA.com.
Rim Chol Min nació el 24 de noviembre de 1990 en Sinuiju, capital de la Provincia del Norte del Pyongyang, una ciudad de alrededor de 300,000 habitantes ubicada en la parte occidental de la RDP de Corea, a orillas Mar Amarillo. Fue allí, donde todavía vive, que comenzó todo...
"Pateo un balón desde que soy muy niño. A los 5 años empecé a imitar a los futbolistas que veía por televisión como Ronaldo o (Zinedine) Zidane. A los 7, mi padre vio que tenía condiciones y me llevó al Chongsong, el equipo de mi escuela primaria. Desde ese momento, el fútbol paso a ser una parte muy importante de mi vida", rememora este amante de la torta de arroz y la música romántica.
Sus 188 centímetros de altura y 84 kilos de peso impresionan, de la misma manera que lo hacen su agilidad para moverse y su olfato de gol. "No creo que sea tan buen futbolista, pero sí estoy seguro que debo seguir trabajando si quiero alguna vez estar en la selección mayor de mi país. Participar en este Mundial es una gran oportunidad para jugar contra los mejores y mejorar yo".
España, su próximo desafío
Para Rim Chol Min, haber alcanzado los octavos de final del
torneo es muy importante. "Creo que significa que nuestro
fútbol ha avanzado mucho, y que podemos esperar un futuro
auspicioso para las selecciones que vendrán. Además, espero que
actué como una manera de alentar la práctica del deporte de mi
país".
Sin embargo, el espigado delantero no se deja llevar. "No estoy realmente conforme con el nivel que hemos exhibido. Debemos mejorar si deseamos equipararnos con Brasil o Nigeria, por ejemplo". Con respecto a España, su próximo rival, tampoco duda: "Es otro de los equipos fuertes y puede derrotarnos, pero eso no quiere decir que no podamos vencerlos. Si la eliminamos no sólo será una sorpresa para nosotros, sino para España también. ¿La clave para lograrlo? Ser mentalmente más fuertes que ellos".
Si hasta ahora el la afición de la República de Corea ha alentado a la RDP de Corea es lógico imaginarse que, con la selección local eliminada, el respaldo será aún mayor. "Tanto la gente de Jeju como de Ulsan se ha portado muy bien con nosotros, y les doy las gracias. Es por esto que siento que tenemos la misma sangre y somos la misma nación".
Así como cumplió su sueño de darle el gol de la victoria a su equipo, ¿tendrá la posibilidad de cumplir su sueño de campeón? "No se trata de tener la oportunidad o no, sino de tener la capacidad para lograrlo. Eso lo veremos. Pero sí, claro que lo tengo".
