Tener calidad a raudales y un futuro prometedor es posiblemente lo mejor que pueda ocurrirle a un joven futbolista. Y el orgullo es aún más grande si lo comparan con uno de sus gloriosos mayores. Pero siempre hay un reverso de la moneda, como pueden atestiguar los jóvenes a quienes se otorgó demasiado pronto la etiqueta de "el nuevo Zidane", "Pelé" o "Maradona". En el mejor de los casos, supone un peso muy difícil de llevar. Y, en el peor, acaba causando desengaños...
No obstante, un inmenso talento asociado a un carácter fuerte puede ayudar a superar ese reto. Y el nigeriano Rabiu Ibrahim no carece ni de lo uno, ni de lo otro. Con sólo 16 años y medio, sus actuaciones en el escenario africano le han conferido una reputación que resuena más allá de las fronteras de Nigeria. Apodado desde hace tiempo "Maradona" en los equipos de categorías inferiores por los que ha pasado, todo el país lo considera actualmente el digno sucesor de Augustine Jay-Jay Okocha. Al joven Rabiu le queda todavía un largo camino por recorrer hasta alcanzar unas cotas de popularidad semejantes, pero su rendimiento con la selección permite aventurar un brillante futuro.
Consciente de las expectativas que suscita, Rabiu quiere vencer ese desafío y alcanzar el destino que se le predice. "Mi principal deseo es ayudar a Nigeria a ganar la Copa Mundial Sub-17 de la FIFA en Corea", afirma, seguro de las posibilidades de su equipo. "Después voy a esforzarme para intentar convertirme en uno de los mejores jugadores del mundo". Deslumbrante en el Campeonato Africano Juvenil Togo 2007, el centrocampista no ha defraudado la confianza que su país depositó en él desde el primer encuentro de la cita coreana. El joven oriundo de Kano llevó la batuta del juego de los suyos, y puso constantemente en apuros a la retaguardia francesa mediante sus desconcertantes regates y sus imprevisibles pases, siendo también el autor del 2-1 definitivo en el triunfo sobre los Bleuets.
Frente a Japón, en el segundo partido del Grupo D, volvió a ser desequilibrante. Aunque no vio puerta, estuvo presente en todas las jugadas de peligro, y no dejó de inquietar a los defensores nipones con sus regates, sus pases al hueco y sus envíos milimétricos. Nigeria se impuso cómodamente (3-0) y obtuvo la clasificación. Yami Tella prefirió luego reservar a su estrella para la eliminatoria de octavos y alineó un once compuesto mayoritariamente por suplentes en su último duelo, contra Haití. El seleccionador nigeriano, sin embargo, permitió que el público de Jeju se deleitase viendo al muchacho durante los últimos veinticinco minutos.
Todo el repertorio de Jay-Jay
Rabiu, de 167 centímetros de estatura, militaba en el FC
Gateway nigeriano, aunque su desempeño con la camiseta de los
Golden Eaglets llamó tanto la atención de los ojeadores
europeos que en vísperas de la Copa Mundial Sub-17 de la FIFA 2007
su club ya había recibido ¡catorce ofertas de traspaso! A pesar del
interés de Real Madrid, Arsenal, Chelsea, Colonia, Lille o Wigan,
quien se llevó el gato al agua fue finalmente el Sporting de
Lisboa, que incorporará al chico a su cantera cuando concluya el
certamen asiático.
Bertram Ekenwa, agente y ángel de la guarda de Rabiu, justifica su elección por el cuidado que presta a la juventud el equipo lisboeta. "Es un muchacho que todavía debe desarrollar sus cualidades, y que llegará a ser sin duda uno de los mejores centrocampistas del planeta", explicó tras anunciar el fichaje de su protegido. "El Sporting tiene uno de los mejores programas de cantera de Europa, y a Rabiu le resultará más fácil subir a la primera plantilla, e incluso figurar dentro de poco en el once inicial". Luís Figo, Cristiano Ronaldo o Nani son ejemplos de ello: en el Sporting, la valía no se fija en los años.
Los seguidores de los Leones de la capital portuguesa tendrán pronto la ocasión de descubrir las cualidades que le han valido a Rabiu ser comparado con Okocha. Destaca en el juego corto, y sobresale aún más en el largo. Es un mediapunta de la vieja escuela, y posee todos los atributos de su ilustre predecesor: visión de juego, pases precisos, buen disparo y una técnica perfecta. El parecido del joven número 10 de los Eaglets con el ex futbolista del París Saint-Germain llega incluso hasta la aparente facilidad que desprende el fútbol de ambos. De hecho, no es extraño verlo recurrir, y hasta en abundancia, a los pases al hueco, malabarismos y fintas imparables...
Mientras aguardamos a que el alumno alcance algún día el nivel de su maestro, Rabiu aspira a conquistar un título que falta en el palmarés del internacional absoluto: la Copa Mundial Sub-17 de la FIFA. Pero antes, le espera el obstáculo de Colombia. Para seguir adelante, Nigeria va a necesitar toda la calidad de su mediapunta.



