Muchos descartaron a Estados Unidos tras su segundo partido en la Copa Mundial Sub-17 de la FIFA Corea 2007. Los pupilos del seleccionador John Hackworth habían perdido sus choques contra la sorprendente Tayikistán y contra Túnez, y languidecían en la última posición del Grupo E. No obstante, el que ríe último ríe mejor. Sobre todo en el fútbol.

El combinado norteamericano se impuso a Bélgica por 2-0 en su última cita y logró contra pronóstico el segundo puesto del grupo, y con él la clasificación para octavos de final. Uno de los artífices del éxito fue el portero Josh Lambo, quien, en colaboración con su zaga, logró mantener la puerta a cero y poner fin a una racha que venía de largo, ya que, en la Copa Mundial Sub-17 de la FIFA, la selección de las barras y estrellas había recibido al menos un gol en cada uno de sus últimos 16 encuentros.

"Significa mucho para mí, pero el mérito corresponde a mis compañeros de equipo en la misma medida. La defensa estuvo fantástica y funcionó como un muro ante los ataques del rival", declaró a FIFA.com el atlético guardameta del combinado estadounidense. Sin embargo, Lambo no sólo mantuvo su portería invicta, sino que estuvo a punto de anotar para su equipo con un despeje que, tras un extraño bote, salvó in extremis el portero belga, Jo Coppens, con la punta de los dedos.

"Golpeé el balón con fuerza y éste superó primero a un defensa y luego al portero, hasta casi introducirse en el arco rival. Realmente, no me di cuenta de lo que ocurría hasta que la pelota se perdió por encima del larguero y nos concedieron el saque de esquina", recuerda entre risas Lambo. El guardameta no logró el gol, pero sus compañeros sí anotaron dos tantos que otorgaron a Estados Unidos el pase a la siguiente ronda.

En octavos espera Alemania, que ha demostrado un excelente estado de forma en lo que va de competición y se ha revelado como el equipo con la segunda mejor delantera de la primera fase, sólo superado por Brasil. "Son muy peligrosos en ataque. Pero confío en la capacidad de nuestra defensa. Contra Bélgica mantuvimos la puerta a cero, lo que nos da una confianza adicional", asegura el portero estadounidense. "Será sin duda un partido muy especial. Se trata de los octavos de final de un Mundial... No veo la hora de que el balón comience a rodar".

Ambos equipos ya se enfrentaron hace un mes en un partido de preparación que se saldó con victoria por 3-1 para Estados Unidos. ¿Ventaja psicológica? "Podría ser una desventaja, ya que Alemania buscará la revancha", opina Lambo. "En cualquier caso, sabemos que podemos derrotarlos, y eso nos da mucha confianza. En los dos primeros partidos no demostramos nuestra valía; no nos sentimos a gusto. El choque contra Bélgica era para nosotros el del todo o nada, y entonces sí ofrecimos nuestro mejor fútbol. No he visto a este equipo jugar mejor que aquel día".

Si Estados Unidos logra repetir esa actuación, un nuevo triunfo ante Alemania entraría dentro de lo posible. Lambo aspira incluso a más: "Si seguimos jugando como lo hicimos frente a Bélgica y nos acompaña la suerte, podemos llegar muy lejos, más de lo que nunca lo ha hecho un combinado estadounidense en esta competición. No renunciamos a nada".