Para el momento que el árbitro pitó el final de su encuentro ante Ghana, todos los jugadores de Colombia estaban desencantados. La derrota, por supuesto, dolía. Pero más bronca les había generado su rendimiento a lo largo de los noventa minutos. Porque el 1-2 ante el equipo africano no cambiaba demasiado los planes: al ser terceros en el Grupo F, les tocaba cruzarse en los octavos de final de la Copa Mundial Sub-17 de la FIFA con Nigeria. De haber finalizados segundos, el rival hubiese sido... Brasil.

"Hasta el partido con Ghana, habíamos jugado en buen nivel. ¿Por qué perdimos? Porque nosotros necesitamos la pelota para desarrollar nuestro juego y ellos nos la quitaron. Por suerte, esto nos pasó en la primera ronda. Esperemos que no nos vuelva a pasar ante los nigerianos", le cuenta a FIFA.com Miguel Julio, el capitán de la selección cafetera.

Julio habla y juega de la misma manera: haciendo honor a la cinta que porta en su brazo. "Les dije a mis compañeros que ahora más que nunca tenemos que mantenernos unidos, que fue solo un tropiezo y que tenemos lo que hace falta para jugarle de tú a tú a Nigeria. Y no es algo que diga de la boca para afuera: podemos derrotarlos".

Un capitán hecho y derecho
Julio es uno de los cinco jugadores del plantel colombiano que nacieron en 1991. Esto quiere decir que Eduardo Lara le confió la capitanía a un chico de 16 años. "Que Profesor me haya dado el brazalete es un honor y un orgullo tan grande como lo es el vestir esta camiseta. Siento que tengo una responsabilidad extra y espero estar cumpliéndola correctamente", asegura con voz pausada pero firme.

Nacido el 21 de febrero de aquel año en Santa Marta, una bellísima ciudad ubicada sobre el Mar Caribe, casi 1,000 kilómetros al noroeste de Bogotá, Julio se ganado el lugar donde está hoy en base a sacrificio. "Desde los primeros días en la Escuela de Alto Rendimiento hasta ahora he debido trabajar mucho y a destajo. Por eso disfruto enormemente estar jugando este Mundial", afirma.

El destino, sin embargo, parece reconocerle el esfuerzo desde el comienzo de su carrera, cuando logró hacer realidad su prime sueño: ponerse la camiseta del Deportivo Independiente Medellín. "Soy fanático desde niño y jugar allí es maravilloso", declara este volante de central profundo admirador de su compatriota Leonel Álvarez y del italiano Gennaro Gattuso. "Mi identifico con el estilo de los dos: tengo mucho ida y vuelta, juego cuando tengo que jugar y meto cuando tengo que meter".

Ante Nigeria, a todo o nada
Todo hace pensar que Julio deberá apelar a todos los aspectos de su juego para intentar cortarles las alas a las Súper Águilas. "Son tan fuertes y rápidos como los ghaneses, pero tienen dos piernas y dos manos como nosotros. ¿Qué debemos hacer para ganarles? Ser aplicados, sacrificados y obedientes en la marca. Lo idea sería marcar rápido y mantener el resultado teniendo el balón. Estamos listos para enfrentarlos".

Julio anotó un gol el día del debut ante Alemania, cuando Colombia remontó un 1-3 y casi lo gana sobre la hora. "Ese partido nos debe servir de inspiración en lo anímico. Nosotros vinimos con el objetivo de subir al podio, pero después de ver lo parejo que está el nivel, de cómo se han acortado las distancias con las selecciones de mayor renombre, sentimos que podemos aspirar al título. Es difícil, pero no imposible. Nigeria será la mejor manera de saber si estamos o no para campeón".