La presente edición de la Copa Mundial Su-17 de la FIFA comenzó con la llegada de 24 selecciones nacionales a la República de Corea, con el objetivo de disputar un total de 52 partidos. Ahora sólo quedan cuatro equipos y cuatro partidos por jugar.

Todas las selecciones procedentes de Asia, Oceanía y Sudamérica se han quedado por el camino. Las semifinales, por lo tanto, nos deparan un simbólico choque entre África y Europa: un encuentro entre un mundo nuevo y un viejo continente.

Anoche, España concertó una cita con Ghana en Ulsan; hoy, Nigeria y Alemania salieron airosas de sus respectivos partidos de cuartos de final, contra Argentina e Inglaterra, y se repartieron las dos plazas disponibles en el otro encuentro de esta decisiva eliminatoria, que se celebrará en Suwon.

Con el pase a las semifinales, los cuatro equipos prolongan una semana más su estancia en el Extremo Oriente. Los perdedores de los dos choques entablarán un duelo por el tercer puesto del podio, un partido que servirá para abrir el telón de la gran final, el próximo domingo en el Estadio de la Copa Mundial de la FIFA de Seúl. Ni que decir tiene, ninguno de los semifinalistas quiere imaginarse a sí mismo como aperitivo del plato fuerte. Las cuatro selecciones tienen una fe ciega en sus capacidades y están seguras de que se proclamarán campeonas del mundo en este prestigioso certamen.

El vuelo de las Súper Águilas
Ghana se sirvió de una victoria por 2-0 contra Perú para meterse directamente en el grupo de los cuatro últimos, y su paisano continental hizo lo propio, y con un marcador idéntico, contra otro combinado sudamericano. Bajo la intensa lluvia que caía sobre Cheonan, los jóvenes Súper Águilas nigerianos se encontraron frente a frente con Argentina, verdugo de Costa Rica en octavos, y muy pronto comprendieron que la Albiceleste era un hueso muy duro de roer.

Durante los 20 minutos que pasaron ambas selecciones tanteándose con cautela después del saque inicial, en los que tan sólo los coloridos atuendos de la hinchada nigeriana aportaron algún asomo de brillo al encuentro, Argentina demostró más méritos para ser la primera en romper el cerrojo. Santiago Fernándes y Eduardo Salvio disfrutaron de sendas ocasiones antes de que el árbitro sancionara a Fernando Meza por una carga contra Lukman Haruna y otorgara a Nigeria un lanzamiento desde el punto de castigo. El propio Haruna se encargó de horadar el arco argentino por la escuadra izquierda.

Nigeria sentenció prácticamente el partido con un tanto en el ultimísimo segundo de la primera parte. Rabiu Ibrahim bailó con la pelota por entre la defensa argentina y deslizó un pase para Macauley Christantus, quien se anotó su sexto gol en esta competición. Lo más lógico tratándose de Argentina habría sido que la Albiceleste saliera con toda su artillería por delante después del descanso, pero fueron los africanos quienes crearon las mejores ocasiones en el segundo tiempo y se adjudicaron una merecidísima victoria, para alegría de su seleccionador, Yemi Tella, cuya ancha sonrisa relucía por entre la cortina de agua mientras sonaba el pitido final.

Alemania: sencillamente, demasiado buena
Cuatro goles muy elaborados y de bellísima factura de Sebastian Rudy, Richard Sukuta-Pasu, Dennis Dowidat y Toni Kroos en la segunda parte adjudicaron a Alemania una victoria por 4-1 contra Inglaterra en Goyang.

Al igual que las grandes selecciones alemanas del pasado, los muchachos de Heiko Herrlich son altamente eficientes y están perfectamente organizados. Esta sólida organización garantiza que, siempre que su meta se vea amenazada, haya una buena cantidad de hombres detrás del balón. Además, los alemanes evolucionan a la perfección sobre el terreno de juego y comprenden como nadie lo que se necesita para crear un equipo poderoso en ataque.

La selección alemana tiene en Kroos y en sus competentes apoyos, Sascha Bigalke y Dowidat, tres mediocampistas virtuosos, más que capaces de orquestar el juego. Su delantero centro, el artillero Sukuta-Pasu, lleva una amenaza constante al área rival con una velocidad y una potencia devastadoras. Todos ellos, en un momento de forma excelente y con una seguridad absoluta en sus propias fuerzas, han deleitado a los aficionados al fútbol con un auténtico festín para los sentidos en su partido de hoy contra la selección inglesa de John Peacock.

A Inglaterra, sin su emblemático delantero centro Victor Moses (en el banquillo por una lesión en el muslo), le ha costado lo indecible hacer frente a la fluidez y calidad de las maniobras ofensivas de Alemania. Un disparo fruto de la sangre fría de Rhys Murphy acortó distancias (2-1) en el minuto 65. Al final, sin embargo, el tanto se quedó en gol de consolación después de las dianas de Dowidat y Kroos.

Por lo tanto, como poco antes Francia, Perú y Argentina, Inglaterra ha hecho el equipaje en cuartos de final. Ya no se volverán a oír los gritos de júbilo de los hinchas coreanos cada vez que se lanzaban al público gorras con la insignia de los Tres Leones.

Para los ingleses que han participado en el espectáculo de esta noche, lo más importante ahora es prepararse para volver a formar parte de una selección nacional, quizás en la Copa Mundial Sub-20 de la FIFA Egipto 2009 o puede que en futuras ediciones de la Copa Mundial de la FIFA. Cualquiera que haya disfrutado de la actuación que han ofrecido estos muchachos en el presente certamen sabe a ciencia cierta que volverá a gozar de su juego muy pronto, en otra fase final.