Cada goleador tiene su secreto. Esto es, puede mirar, estudiar e incluso tratar de imitar a tantos colegas como desee, pero al final, cuando queda cara a cara con el arquero rival, cada definición tiene una firma distinta. Y cualquier cosa que ayude a que esa última estocada termine en el fondo de las redes rivales, es bienvenida. Incluso el insomnio...
"Cuando erro goles no puedo dormir. Repaso las jugadas una y otra vez en mi cabeza, vuelvo a definirlas varias veces hasta que encuentro el movimiento exacto que debí haber hecho en el campo de juego... Recién cuando estoy seguro de que aprendí mi lección puedo relajarme un poco, pero sé que no voy a dormir muy bien de cualquier manera", le cuenta a FIFA.com el ghanés Ransford Osei, firme candidato a lograr la Bota de Oro en la Copa Mundial Sub-17 Corea 2007.
Nacido en Accra, la capital de Ghana, el 5 de diciembre de 1990, Osei llegó a Corea determinado a ser el máximo goleador del torneo, y mal no le ha ido: lleva cinco goles cinco partidos. Por la fase de grupos, le anotó dos a Trinidad y Tobago, uno a Alemania y uno a Colombia; el último lo sufrió Perú en cuartos de final. Al único equipo que lo logró marcarle fue a Brasil en octavos. "Es cierto, esa noche no dormí. Pero bueno, al menos le marqué en el Ocho Naciones que jugamos aquí mismo hace unos meses", dice con simpatía.
Osei, quien además ha dado dos asistencias, marcha segundo en la tabla de artilleros, detrás del nigeriano Macauley Chrisantus (tiene 6) y pero por delante del español Bojan y el alemán Richard Sukuta-Pasu (tienen 4). "Cada vez que Chrisantus anota me obliga a trabajar más fuerte para superarlo", afirma sin pestañar quien lleva el número 10 de las Estrellas Negras.
Trabajar, mirar y aprender
El insomnio puede ser la clave para firmar sus
goles, pero el trabajo lo ha llevado hasta el lugar que ocupa hoy
en día. "Antes les tenía miedo, pero mi entrenador (Sellas
Tetteh) me ayudó a perderlo. Además, aprendí que debo plantar bien
mi posición y saber donde están ellos y el arco antes de recibir.
Así, cuando me llega el balón, ya sé que voy a hacer y les gano de
antemano", confiesa este atacante de 1,68 metros de altura y
67 kilos de peso.
Osei tiene un modelo a seguir para aspecto de su juego. "Me gustaría tener el cabeza de (Patrick) Kluivert, la velocidad y el manejo del balón de (Samuel) Eto'o y definir como (Thierry) Henry. De éste último tengo varios videos que miro muy seguido", asegura el futbolista del Kessben FC de Ghana.
Candidatos por convicción
A horas del partido ante España por las semifinales del
torneo, Osei reconoce que no ha sido fácil jugar con la presión de
ser uno de los grandes candidatos. "Sencillo no es, pero
vinimos determinados a estar en la final. Jugando relajados pero
con la concentración al máximo, el peso de esa candidatura no nos
afecta, como tampoco el peso de los rivales que venimos
enfrentando. Ante Brasil dimos una muestra de ello, ganándoles con
10 hombres".
Osei no subestima a España, pero tampoco la respeta en exceso. "Son un muy equipo, pero no les tenemos miedo. Intentaremos impedir que jueguen su fútbol estándoles encima todo el tiempo hasta frustrarlos. Tiene jugadores peligroso como el 9 (Bojan), pero confío en mis defensores, que no le darán tanta libertad como ha tenido hasta ahora". Tan seguro está del triunfo ghanés que pronostica: "La final será contra Nigeria, que nos ganó en el torneo africano. Queremos tomarnos revancha aquí mismo".
Con la misma convicción, Osei concluye: "El año pasado, cuando vi a los jugadores de mi país festejando en Alemania 2006, me dije que quería estar en su lugar. Hoy estoy en semifinales de un Mundial y me prometí no decepcionar a mi nación. Sé que podemos salir campeones y llevar el trofeo de vuelta a casa".





