El capitán inglés Jordan Spence hace una lectura muy positiva de la primera participación de su país en una Copa Mundial Sub-17 de la FIFA, y constata que esta experiencia tiene un valor incalculable.
Los jóvenes Leones quedaron eliminados tras la derrota por 4-1 en Goyang a manos de una Alemania que se mostró superior y que se enfrentará a Nigeria en la semifinal.
"Estamos decepcionados", comentó Spence. "A nadie le gusta perder, y mucho menos en cuartos de final, donde la recompensa es enorme. Ha sido muy doloroso porque todos deseábamos ganar el Mundial, estábamos convencidos de que teníamos posibilidades. Pero hay que rendirse ante la evidencia y reconocer que fuimos derrotados por un equipo superior".
Los jugadores ingleses se desplomaron sobre el césped tras el pitido final con el desconsuelo reflejado en los rostros. Las lágrimas que inundaban los ojos de Rhys Murphy eran una clara muestra de la desilusión que reinaba en el equipo mientras subían a su autobús tras el partido.
"No recuerdo haber visto muchas lágrimas", declaró Spence. "Sólo tengo un recuerdo muy vago de aquello. Me pasa lo mismo que con el final de nuestra victoria contra Brasil, pero por razones totalmente opuestas. Los chicos están apenados, pero el fútbol es así. Puedes vencer a Brasil o perder con Alemania, pero tienes que seguir hacia delante. Tienes que disfrutar los buenos momentos y dejar a un lado los malos. Sólo así podrás levantarte de nuevo".
El rendimiento de Inglaterra durante su estreno en esta competición de la FIFA ha sido un éxito a pesar de la derrota contra Alemania.
El momento cumbre fue el triunfo contra Brasil, donde el gol de Spence en el último suspiro sirvió para sentenciar una victoria agónica y espectacular. Ahora, la experiencia en esta fase final les resultará a buen seguro muy útil en su ascensión por el escalafón internacional.
"Hay muchísimos aspectos positivos", comentó Spence. "Ninguna selección sub-17 de Inglaterra había logrado disputar una Copa Mundial y, aún menos, llegar hasta cuartos de final. Hemos conseguido meternos entre los ocho mejores del mundo".
"Durante este último año hemos recibido la mejor formación futbolística posible, no se puede pedir más. Todos nosotros somos juveniles y estamos en pleno proceso de aprendizaje. La experiencia de jugar partidos como éstos tiene un valor incalculable".
"Estoy tremendamente orgulloso de los chicos. Somos un grupo muy unido; resulta evidente que todos trabajamos en equipo por el mismo objetivo. Somos una gran familia. Me alegro muchísimo de haber capitaneado esta selección. Hemos tenido nuestros altos y nuestros bajos, pero eso nos hará mejores".
También desde el punto de vista individual ha disfrutado Spence de la competición de Corea, y opina que la experiencia le ha hecho mejorar como futbolista.
"Te transmite el convencimiento de que estás haciendo las cosas bien", afirmó. "Te enfrentas a los mejores jugadores del mundo. Tuvimos que luchar contra Brasil y Alemania, y hemos pasado con nota la prueba".
El partido del domingo contra Alemania ha sido el último de este colectivo bajo la dirección del seleccionador John Peacock. Spence, designado capitán por Peacock, ha tenido el privilegio de lucir el brazalete durante los pasados 12 meses. Durante este tiempo, la final del Campeonato Europeo y Corea 2007 despuntan como dos de sus gestas individuales más destacadas.
"Peacock ha sido un gran entrenador", comentó Spence. "Estamos encantados de los éxitos que hemos conquistado con él. Yo voy a darle las gracias personalmente por haberme concedido el honor de capitanear la selección. Ha sido un auténtico privilegio".





