Entre los aficionados del planeta fútbol existe una máxima que reza: todo equipo que desee ganar cosas importantes debe tener una columna vertebral sólida. La primera vértebra de dicha espina dorsal es el arquero, claro está. Y nadie dudará de lo que significa contar con un portero confiable, listo para dar la cara -o poner las manos- cuando se lo necesite...

España lo ha comprobado en carne propia durante la Copa Mundial Sub-17 de la FIFA Corea 2007. Ante Francia, David de Gea tuvo una actuación consagratoria, por la importancia del rival, la instancia y el resultado del partido. Sin embargo, sería injusto circunscribir su gran torneo a esos 120 minutos o a la tanda de penaltis con la que se saldó el duelo ante los galos.

Por ejemplo, habrá que ver cuántos recuerdan su parada clave ante Siria, en el segundo del grupo, casi sobre el final y con el resultado 1-1. En la jugada siguiente, Dani Aquino marcó el 2-1, dándole a España el triunfo y la clasificación para la segunda fase. "El puesto de arquero es así: a veces es parar una pelota, a veces muchas. Pero siempre hay que estar atento para cuando te toque", afirma a FIFA.com el protagonista de esta historia.

Claro está, una tarde como la que tuvo ante Francia no es algo común. "Me salieron casi todas, pero lo importante es que el equipo está en semifinales", dice modestamente. Las estadísticas oficiales indican que atajó 11 balones de gol, pero a ellas habría que sumarle el penalti decisivo. En total lleva 23 paradas a lo largo del certamen, con un promedio de 4,6 por partido. No por algo España tiene, junto a Ghana, la valla menos vencida, con apenas cinco goles recibidos en cinco encuentros.

Lejos de los reflectores
Debajo de los tres palos, De Gea es un arquero sobrio y medido, de eso que no se arrojan para la foto. Afuera del campo de juego es igual: habla poco y le esquiva a los reflectores. "Me da vergüenza", aclara tímidamente desde sus 1,90 metros de altura. "No cambiaría este puesto por ningún otro. Me hice portero por mi padre, que atajó en Getafe, y todavía hoy me da consejos técnicos que sólo alguien que lo ocupó puede darte", agrega este amante de la tortilla materna y la música 'heavy metal'.

David cuenta que la noche del encuentro ante Francia le costó dormir repasando las jugadas. "Pero no sólo las paradas, sino los fallos también, porque uno siempre los tiene. Soy muy perfeccionista, cualquier cosa que me sale regular y ya no me gusta el partido que hecho". A pesar de su parecido a su colega holandés Edwin Van der Sar, De Gea admira a sus compatriotas Iker Casillas y Andrés Palop y al italiano Gianluigi Buffon: "Hacen fáciles las atajadas difíciles", explica.

La prueba de la verdad
Es probable que en la semifinal ante Ghana, De Gea necesite varias de ésas. "Va a ser muy complicado, como ante Francia. Hay que mover el balón y evitar los fallos tontos atrás, porque con los delanteros que tenemos, seguro les vamos a marcar un gol", arriesga el portero del Atlético de Madrid.

Los africanos deberían estar preocupados de una eventual definición por tiros desde el punto del penal: además del que le atajó a Francia aquí en Corea, De Gea le contuvo uno a la anfitriona Bélgica en el Europeo, que le permitió a España ser finalista y, eventualmente, campeona de esa competición. ¿Es un especialista? "No sé, yo miro la posición que coge el ejecutor y me juego a un lado, pero penalti bien tirado es gol. Hay que tener suerte", confiesa quien, paradójicamente, viste la casaca número 13...

Su timidez no le impide, sin embargo, finalizar la conversación con FIFA.com con una frase muy optimista. "Haber eliminado a Francia nos demostró que, a pese a las dificultades, todo partido se puede ganar. Después de eso, creo que tenemos muchas posibilidades de ser campeones".