Se terminó la fase de grupos de la cuarta edición de la Copa Mundial Femenina Sub-20 de la FIFA y ocho equipos han tenido que hacer las maletas. Entre ellos, los tres que hablaban español: Chile, Argentina y México. A la hora de los análisis los tres seleccionadores compartían varios argumentos: la inferioridad física y la falta de experiencia.
Las chicas de la Rojita se volcaron durante el último año y medio con la cita mundial dejando en segundo plano trabajos y escuela. "Por lo que yo conozco los proyectos exitosos que parten de cero necesitan entre 4 y 6 años de maduración. A nosotras nos faltó sobre todo experiencia y ojalá esta Copa Mundial sea el inicio de un proyecto sólido", decía la entrenadora de Chile Marta Tejedor, que se marchaba de competición orgullosa de la garra y entrega de sus pupilas en cada uno de los tres partidos disputados. Su público supo agradecer el esfuerzo y no sólo llenaron los estadios para sus niñas sino que las corearon incluso al tomar el autobús de regreso a casa.
La entrenadora Andrea Rodebaugh justificaba la decepcionante actuación de las aztecas por la falta de una estructura sólida en el fútbol femenino de su país. "Lo que hace falta en México es una liga nacional muy competitiva. Hay varias ligas regionales o universitarias pero son esfuerzos independientes. Hay que concentrarlos. Es difícil competir con otros países como Noruega o Alemania cuando la infraestructura no nos lo permite".
A pesar de ser de países de fuerte tradición futbolística, Albicelestes, Tricolores y Rojitas no disfrutan de los mismas oportunidades que sus homólogos varones y de ahí se desprende la diferencia en logros.
El técnico argentino Yasushi Kawakami optaba una lectura positiva de su paso por el mundial. "La evaluación de nuestra actuación es satisfactoria. Estoy contento. Aunque hayamos cerrado con dos derrotas, nuestro juego ha mejorado. Nuestro equipo es muy joven y poco experimentado pero estoy satisfecho por el esfuerzo hecho".
Decepciones y sopresas
La gran sorpresa de esta primera fase ha sido la eliminación de China y más si cabe la justificación de su entrenador Zhang Giulai: "Hemos venido aquí a aprender". Parece un objetivo discreto para una selección finalista en las dos últimas ediciones y que en Chile no acabó de mostrar la fortaleza a que nos tenía acostumbrados.
Aún cuando ya estén volando rumbo a Oceanía, es de ley destacar la actuación de una jovencísima selección neozelandesa, que con 9 jugadoras menores de 17 años, tuvo en sus manos el billete a cuartos durante más de una hora. El tiempo que fueron venciendo a Inglaterra, aguantando 20 minutos con una menos, hasta que cayeron amargamente en el 94'. Su desclasificación no resta mérito a su gran trabajo y dada la juventud de este conjunto prometen ser uno de los equipos a seguir para la próxima edición.
Las campeonas de la CONCACAF se apuntaron a la lista de grandes caídos. El entrenador canadiense Ian Bridge no ocultaba que esperaba más: "Es una lástima. Pero en la selección contamos con muchas jóvenes jugadoras a quienes creo capaces de conseguir grandes cosas en el futuro", decía con optimismo al despedirse del torneo, mientras consolaba las lágrimas de sus chicas.
La RD del Congo empeoró sus números respecto a Rusia 2006. Sigue sin ganar ningún partido pero además ha encajado 5 goles más. Menos dramática ha sido la actuación de Noruega que en su debut en la prueba sub-20 sumó su primer triunfo ante México, y aunque cayó con la RDP de Corea y Brasil, en ambas plantó cara. "Tenemos lo que hace falta para competir a este nivel", resumía Jarl Torske como una amenaza de futuro. Veremos si la cumplen en la próxima que se celebrará en Alemania en 2010.
