Cuando Jessica Clarke entra en acción en la Copa Mundial Femenina Sub-20 de la FIFA 2008, el público observa expectante. La inglesa, en todo momento imprevisible, parece llevar el balón pegado a los pies incluso en las fintas más imposibles y en las jugadas más rápidas, y es capaz de maravillar con sus malabares a la vez que involucra en el juego a sus compañeras de equipo. A sus 19 años, la volante británica es una de esas jugadoras que puede decidir el partido con una genialidad y, hasta la fecha, se ha convertido en una de las piezas fundamentales del éxito de Inglaterra en Chile.

"De niña siempre estaba jugando al fútbol. Como soy bajita, tenía que confiar en la velocidad y la técnica. Me encanta tener el balón en los pies", relata a FIFA.com este torbellino de 1,63 metros de estatura que juega en el Leeds Carnegie LFC. "En aquella época jugaba a menudo con chicos que eran realmente buenos con el balón. Tenía que hacerme respetar, y eso me sirvió para mejorar".

"Una experiencia muy emotiva"
Clarke ha llegado a donde ni siquiera los muchachos que jugaban habrían soñado con llegar: a octavos de final de una competición de la FIFA. No obstante, parecía que Inglaterra emprendería el viaje de regreso a casa con las manos vacías al final de su último partido de grupos. Pero in extremis, en el cuarto minuto del tiempo añadido a la segunda parte, apareció Toni Duggan y, con su trallazo desde el borde del área, subió al marcador el definitivo empate a 1-1 con las neozelandesas: "Luchamos hasta el final y el gol acabó por llegar. Fue una experiencia muy emotiva y al final incluso lloré por haber alcanzado los cuartos de final de un Mundial", asegura Clarke.

Sin duda, Inglaterra deberá esforzarse ahora al máximo si quiere ascender un nuevo peldaño en el camino hacia la final. El domingo en Chillán, las británicas se enfrentarán nada menos que a Estados Unidos. Con todo, Clarke no ve la hora de saltar al campo: "Será un partido difícil, porque Estados Unidos es un equipo muy poderoso físicamente y de gran calidad. En cualquier caso, tenemos muchas ganas de disputar el encuentro. Es una nueva experiencia para nosotras y sabemos apreciarla como se merece".

Respeto, nunca miedo
Sin embargo, el partido contra las norteamericanas, las principales favoritas al título, representa para Clarke y sus compañeras mucho más que una oportunidad de adquirir experiencia. "Hemos venido a Chile con una gran ambición y aún nos queda mucho que decir", advierte la artista, que nos revela además la receta del éxito de su equipo: "Tenemos un bloque muy sólido y somos conscientes de que ninguna de nosotras puede lograr nada en el campo sin las otras diez. Todas luchamos para el equipo. En el trabajo en equipo está nuestra mayor virtud".

La dorsal número 11 de la selección inglesa reflexiona un momento y añade: "La afición de Chile nos ofrece una motivación adicional. Es fantástica y muy apasionada. Nos empuja en cada partido. Creo sinceramente que podemos conquistar el título, aunque debemos pensar partido a partido. De lo contrario, las cosas no saldrán bien".

Precisamente por eso, Clarke y sus ambiciosas compañeras están concentradas únicamente en el choque contra Estados Unidos. Y si no, ahí está Mo Marley para recordárselo. "Nuestra entrenadora se preocupa en todo momento de que mantengamos los pies en el suelo", sonríe Clarke. "Eso se le da muy bien".