Siempre que Brasil salta a la cancha, el espectáculo está asegurado. Y no sólo porque sus potentes delanteras sean prácticamente sinónimo de gol. Cuando la canarinha juega en la Copa Mundial Femenina Sub-20 de la FIFA Chile 2008 se celebran todos los saques de banda.
Y no es para menos. Cada vez que Leah toma el balón la hinchada se levanta de sus asientos para no perderse la espectacular voltereta con la que ejecuta el saque. "No es un truco para el espectáculo es una técnica muy efectiva que nos ayuda a marcar goles porque el balón toma mucha fuerza, es casi como un córner y así la acción de ataque es más peligrosa. Igualmente no sería tan efectivo si no tuviese a esas geniales compañeras en el área", cuenta Leah en exclusiva para FIFA.com. Nos asegura que nunca se ha caído con esta cabriola pero ninguna otra de sus compañeras lo intenta. "Es un poquito peligroso", reconoce.
La historia de esta jugadora es interesante más allá de esa voltereta que aprendió a hacer de pequeña con su padre. Leah Lynn Grabriela Fortune no es un nombre muy brasileño que digamos y tampoco su aspecto, rubia y de ojos de azul muy claro, corresponden al estereotipo nacional.
Esta lateral de 17 años nació en Sao Paulo pero a los dos años se mudó a Chicago donde actualmente vive con su familia. Sus padres son estadounidenses pero criados en Brasil, país en el que sus abuelos, misioneros, se instalaron.
Hace un año y medio, el entrenador brasileño vio las habilidades de la jovencita y le dio la oportunidad de hacer una prueba. "Cuando me llamaron de la selección brasileña me pareció una oportunidad que no podía dejar pasar. Estas chicas son fenomenales, le ponen una pasión al fútbol que nunca he vivido en los Estados Unidos. Es increíble la forma en que viven el fútbol", dice con emoción.
Y ¿qué himno cantaría ella en un posible cruce entre Brasil y Estados Unidos? Balbucea, duda... "No sé... sería emocionante, interesante... ¡Pregúntamelo después del partido!" . Sería complicado también para sus compañeros de instituto que no se pierden ni uno de su partidos desde Chicago.
Aprendizaje constante
Vestir la verde-amarela fue un gran desafío, no sólo deportivo, sino personal. Aunque sus padres hablan portugués perfectamente, ella a penas se expresa con algunas frases, pero sus compañeras de equipo son sus mejores maestras. "Nunca he hablado portugués, así que los primeros entrenamientos fueron un poco difíciles. Pero al fin y al cabo, el fútbol es una lengua universal. Además la amistad que me brindaron estas chicas fue tan grande que el idioma no ha sido problema en ningún momento. Y ahora hablo mucho mejor", asegura esta admiradora de Kaka.
Leah es espectacular en los saque de banda pero también es una buena defensa con la libertad de progresar por la banda izquierda. "Solía jugar más adelantada, así que ha sido un desafío adaptarme a esta nueva posición. Igual en este esquema tengo la libertad de subir. El entrenador me está sacando mucho provecho".
Leah admira a su entrenador. "Es un gran estudioso de tácticas y estrategias y sabe analizar perfectamente cómo podemos nosotros jugar para neutralizar mejor el juego de nuestro rival". Y también es la mayor fan de sus propias compañeras. "Este grupo no tiene Martas ni Cristianes, pero ésta es la generación del futuro. Son un grupo genial que serán las próximas Martas".
"En el campo hay una química muy especial y este torneo va a demostrar que este grupo tiene lo que necesario para ser campeonas", pronostica.
