El emocionante reto de Japón
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Cuando sobreviene una catástrofe natural, el país afectado puede tardar años en recuperarse, ya que debe destinar mucha energía e ingentes fondos a la reconstrucción. Por ello resulta un ejemplo de superación el hecho de que los japoneses, menos de un año después de que el noreste del país quedara devastado por el terremoto y el tsunami más grandes de su historia, mostraran su disposición a albergar la Copa Mundial Femenina Sub-20 de la FIFA 2012 cuando el Comité Ejecutivo de la FIFA decidió en diciembre que Uzbekistán no estaba preparado.

“Huelga decir que organizar un torneo como este con tan poca antelación tiene sus riesgos, pero sabemos muy bien lo  que hay que hacer para lograrlo, ya que fuimos coanfitriones de la Copa Mundial de 2002 y hemos albergado en numerosas ocasiones la Copa Mundial de Clubes de la FIFA”, declaró a FIFA World Hiroshi Nogami, director del comité organizador local, cuando visitó la sede de la FIFA en Zúrich el pasado febrero.

Una de las tareas más arduas a las que se enfrentan los organizadores es preparar los estadios para una competición de esta envergadura, mientras al mismo tiempo se celebra la J-League, la liga masculina profesional. “Supimos que acogeríamos el sub-20 cuando la J-League casi había cerrado sus estadios para la próxima temporada, de manera que nos costó encontrar estadios disponibles”, reconoció.

No obstante, han superado el reto: el equipo de Nogami cuenta con cinco estadios (Kobe, Hiroshima, Miyagi, Saitama y Tokio). Su aforo oscila entre los 21.500 asientos de Saitama y los 53.000 del Estadio Nacional de Tokio, que acogerá la final del 8 de septiembre.

Para hacerse una idea del espectacular progreso que ha hecho Japón desde el desastre del año pasado, puede tomarse el estadio de Miyagi como ejemplo. El tremendo temblor resquebrajó los cristales y las paredes y dañó las vigas del techo del edificio, situado cerca del epicentro del terremoto, de 9.0 grados en la escala de Richter. Sin embargo, el trabajo de reparación no ha cesado desde entonces y se espera que reabra sus puertas en pocos meses.

“Al celebrar partidos en la zona afectada por el seísmo queremos demostrar al mundo que, con su ayuda, la situación ha mejorado y vamos por el buen camino", dice Nogami. La decisión de utilizar el estadio de Miyagi es una señal de aliento no solo para la población del lugar, sino también para todo Japón, y además nos ofrece la ocasión de agradecer a la familia del fútbol mundial el apoyo que nos brindó el año pasado”.

El auge del fútbol femenino
Además de la experiencia de Japón como organizador de torneos FIFA y de que su infraestructura es excelente, otro motivo de peso que ha llevado la competición al país es el creciente interés que se percibe por el fútbol femenino desde la memorable victoria de la selección contra EEUU en la Copa Mundial Femenina de la FIFA Alemania 2011™.

Las jugadoras de la Nadeshiko se han convertido en auténticas celebridades, asisten a programas de televisión y aparecen en anuncios publicitarios. La capitana, Homare Sawa, y el seleccionador, Norio Sasaki, vieron reconocida su hazaña en la Gala del Balón de Oro de la FIFA en enero, cuando fueron nombrados Jugadora Mundial y Entrenador Mundial de Fútbol Femenino, respectivamente.

Al rebufo de este éxito internacional, la liga femenina nipona ha experimentado un auténtico auge. Le llueven patrocinadores y espectadores y las niñas piden a sus padres que las lleven a ver a sus ídolos.

“Uno de los principales objetivos de los organizadores de cualquier torneo es despertar el interés por parte de la población, pero Japón ya es terreno abonado después de la victoria en el Mundial de Alemania", aclara Nogami. "Así, nos centraremos en crecer a partir de esa base, celebrando eventos promocionales para atraer a más aficionados, sobre todo a las chicas, y lograr que vayan a ver los partidos. También estamos analizando cómo colaborar con grupos y escuelas y organizar actos en encuentros de la J-League y de la liga femenina. Sobre todo, velaremos por que el ambiente sea agradable para toda la familia, porque queremos que vengan grandes y pequeños a los estadios”.

Los rivales serán duros
Obviamente, los hinchas japoneses esperan que su selección sub-20 se beneficie de jugar en casa y repita el éxito del año pasado, cuando no solo ganaron el Mundial femenino, sino también los títulos sub-17 y sub-19 de la Confederación Asiática de Fútbol.

Sin embargo, varios equipos de los países donde el fútbol de mujeres triunfa tratarán de impedirlo. Entre ellos, las vigentes campeonas de Alemania y también la RDP de Corea y EEUU, ambos antiguos ganadores.

Las estadounidenses, que ganaron la primera Copa Mundial Femenina Sub-20 de la FIFA en 2002 y volvieron a hacerse con el título en Chile hace cuatro años, se aseguraron su plaza en el torneo de 2012 hace pocas semanas, al vencer en el Campeonato Femenino Sub-20 de la CONCACAF. Canadá, que quedó en segundo lugar, y México, tercero, completarán el trío norteamericano.

Alemania, que ganó por primera vez el título en Tailandia en 2004 y lo revalidó en casa hace dos años, encabezará el cuarteto europeo con Noruega, potencia asentada, e Italia y Suiza, dos países cuya fuerza apenas empieza a vislumbrarse.

La República de Corea y la RP China completan las cuatro plazas asiáticas, mientras que las habituales argentinas y las siempre presentes brasileñas, cinco veces ganadoras de su campeonato sub-20 continental, representarán a Sudamérica. Nueva Zelanda volverá a esta competición tras coronarse en el clasificatorio de Oceanía. En las próximas semanas se conocerán las selecciones que representarán a África, que que este continente cerrarán su etapa de clasificación en mayo.

El COL japonés se centra ahora en el próximo acontecimiento, el sorteo, previsto para principios de junio.“Resulta un gran incentivo que se hayan clasificado selecciones tan buenas. Se percibe mucha emoción entre los aficionados japoneses ante la idea de ver a la próxima generación de grandes estrellas”, confiesa Nogami.