Argentina quiere dar que hablar
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Argentina tiene asignaturas pendientes en los Mundiales, pero este grupo puede dar que hablar, y esto va más allá de una expresión de deseo. Esa fue la sensación que tenía antes del Sudamericano y la sostengo ahora. Lo siento así porque cuenta con una cualidad fundamental para la alta competencia: tiene carácter”.

La frase le pertenece a José Carlos Borrello, el entrenador de la selección albiceleste que se apresta a disputar la Copa Mundial Femenina Sub-20 de la FIFA Japón 2012. Sus palabras no son tan recientes como uno puede pensar, sino fueron pronunciadas a fines de mayo, durante una conferencia de prensa previa a una prueba de jugadoras en Reconquista, provincia de Santa Fe, una ciudad ubicada a casi 800 kilómetros de la Capital Federal.

La declaración de intenciones de Borrello allí, lejos de ese centro neurálgico que es Buenos Aires, no es un dato menor, y sirve poner en perspectiva los procesos que el seleccionador, conjuntamente con todo el departamento de fútbol femenino de la Asociación del Fútbol Argentino, están poniendo en marcha con el fin de ampliar la base de jugadoras y promover la actividad en el interior del país. Ambas son herramientas claves para crecer y devolver a Argentina al lugar que supo tener alguna vez en la región.

Una parte de ese objetivo, al menos en esta categoría, parece estar cumplido: luego de disputar consecutivamente las fases finales de Rusia 2006 y Chile 2008, la Albiceleste no logró una plaza para Alemania 2010. Es más, en el Torneo Sudamericano que actuó como clasificatorio para ese Mundial ni siquiera entró entre las cuatro mejores, algo a lo que se había desacostumbrado. Ahora, sin embargo, llega a Japón otra vez como subcampeona sudamericana, apenas por detrás de esa eterna potencia llamada Brasil.

Saldar la deuda
Aquellas “asignaturas pendientes” de las que habló Borrello tienen que ver con los resultados. Si bien en 2006 Argentina ganó un partido, el último de su zona sobre la República del Congo (4-0), perdió claramente los dos primeros ante los rivales más fuertes del grupo, Francia (0-5) y Estados Unidos (1-4), y quedó eliminada en la primera fase. Las norteamericanas y francesas volvieron a despachar a las argentinas en 2008, con un 3-0 y un 3-1 que echaron por tierra el auspicioso debut ante la RP China (1-1).

"A nuestras selecciones les falta más roce internacional, de alta competencia. Es muy necesario, lo tienen que vivir y experimentar", es el análisis de Borrello ante las evidencias. Para paliar ese déficit, el entrenador planeó una serie de amistosos puntuales pensando en Canadá, la RDP de Corea y Noruega, sus durísimos oponentes del Grupo C, como lo demuestran sus ubicaciones en los puestos 7°, 8° y 13° de la última Clasificación Mundial Femenina de la FIFA/Coca-Cola. 

Así, Argentina jugó dos veces con México (24° en el escalafón) y una con Italia (11°), dos países que también estarán en Japón. Al Tri lo enfrentó durante la anteúltima etapa de su preparación y perdió ambos encuentros (0-1 y 0-2). Con la Azzurra, en cambio, se midió durante una mini-gira por Europa previa al Mundial, cayendo por un apretado 4-3. La Albiceleste cerró su preparación con un contundente 5-0 sobre Eslovenia antes de emprender el vuelo al Lejano Oriente

Estos últimos dos partidos, además, le permitieron encontrase con el gol a las dos delanteras del equipo, Yael Oviedo (2 en cada juego) y Betina Soriano (1 en cada uno). Quizás haya que creerle a Oviedo, quien dijo hace poco: “Si mejoramos las marcaciones y la precisión en los pases, podemos hacer un papel muy bueno”. Al fin y al cabo, ¿es tan descabellado pensar que Argentina pueda dar que hablar en Japón?