La selección de Portugal echaba de menos acudir a una cita mundial por eso se está preparando a conciencia para que su regreso a la elite sea grandioso. La Copa Mundial Sub-20 de la FIFA Canadá 2007 supondrá la reconciliación de las jóvenes promesas lusas con un evento al que han fallado en las últimas dos ediciones.

"Estamos muy satisfecho por haber logrado estar en el Mundial. Ese era nuestro principal objetivo en el Europeo y el equipo está muy contento por haberlo conseguido", dice feliz Bruno Gama, capitán de la selección, a FIFA.com.

El mediapunta, que defiende actualmente los colores del Sporting de Braga en la Superliga portuguesa, fue una pieza clave en el éxito del equipo que acabó invicto el Campeonato Sub-19 de la UEFA disputado el pasado mes de julio en Polonia. Sus tres empates consecutivos no sirvieron para pelear en las semifinales pero fueron suficientes para hacerse con el último billete concedido a Europa para la cita mundial.

Gama anotó tres goles en esa competición. El primero ante Escocia en la ejecución magistral de una falta al borde del área que equilibró definitivamente el marcador (2-2). Los dos siguientes demostraron su sangre fría desde el punto de penal que salvó dos puntos que resultaron decisivos ante Turquía (4-4) y España (1-1).

Pero el jugador se resta méritos y desvía el foco de atención hacia el colectivo. "Creo que somos un equipo con calidad y que estamos muy unidos. Somos un grupo fuerte y creo que eso es lo que nos ha ayudado a conseguir los resultados".

Además reconoce el peso que tiene que varios de los jugadores de la selección sub-20 tengan oportunidad de jugar en la máxima división lusa. "Es muy importante porque los jugadores adquieren mucha más experiencia y tienen mucho más que aportar a la selección nacional", apunta.

El descaro y la autoridad que este mediapunta demuestra en el campo desaparecen fuera del césped para dejar ver a un joven algo tímido y parco en palabras. Sin embargo, sus ojos delatan su pasión cuando habla de fútbol, y se le pide que sueñe con una meta en Canadá.

"Nos encantaría repetir el éxito de la generación de Figo", dice sonriendo, "pero nuestra meta principal es pasar a los octavos de final". El mensaje del seleccionador José Couceiro, que quiere minimizar la euforia para centrarse en el trabajo, ha calado en su capitán.

El sorteo determinó que los obstáculos para alcanzar esa meta de los octavos sean Nueva Zelanda, México y Gambia. "Desde luego que creo que es posible superar el grupo. Luego nos tocará pensar partido a partido", se limita a decir.

Admirador confeso de Cristiano Ronaldo y Ronaldinho Gaucho, Gama ya conoce el éxito con la selección lusa porque formaba parte del grupo que ganó el Campeonato Sub-17 de la UEFA en 2003. Su crecimiento como jugador era imparable y un año después el FC Porto no dudó en pagar 750,000 euros al Sporting de Braga para hacerse con los servicios de esta promesa. Tras su excelente actuación en el Europeo del pasado año, el equipo azul y blanco decidió cederlo de nuevo al Braga para que tuviese ocasión de competir, tanto en primera división como en la Copa de la UEFA.

"Comencé a jugar con 10 años en el Braga y todavía me quedaré aquí un año más. La meta esta temporada es lograr el cuarto puesto y llegar a la final de la Copa de Portugal. Mi objetivo personal es regresar al Porto y tener la oportunidad de disputar la Liga de Campeones y, por supuesto, llegar a jugar con la selección absoluta".

La puesta a punto continúa
La selección portuguesa sigue con el minucioso plan de concentraciones y competiciones que ha estipulado Couceiro, y que a finales del mes de marzo le deparó una importante prueba práctica en el Torneo Internacional Campos Verdes, disputado en las tierras del Alentejo.

El equipo luso se enfrentó a sus homólogas de Cabo Verde, Jordania y Japón, y el balance fue más que positivo ya que los locales contaron por victorias sus partidos. Después de imponerse por 2-0 al conjunto africano, les endosaron un claro 3-0 a los representantes jordanos y japoneses, equipos que también estarán en Canadá.

"Marcamos ocho goles y no sufrimos, podemos estar satisfechos. Este es nuestro 12º partido y tan sólo hemos encajado un gol. El equipo ha demostrado una gran solidez defensiva. Pero en el Mundial nos encontraremos equipos muy fuertes y es necesario seguir trabajando", decía el seleccionador tras el torneo.