El 12 de junio de 2005, la selección Sub-20 de Argentina intentaba digerir la derrota que, a expensas de Estados Unidos, había sufrido en su primer partido del Campeonato Mundial Juvenil Sub-20 de la FIFA en Holanda. La Albiceleste se recuperaría rápidamente, y tres semanas después, de la mano de un fenomenal Lionel Messi, levantaría por quinta vez en su historia el máximo trofeo de la categoría.
Aquel mismo día, muy lejos de allí, hacía su debut en el fútbol grande de Argentina un volante ofensivo desfachatado, guapo y de gran pegada pese a sus escasos 1,60 metros de altura y 55 kilos de peso. Con 18 años y vistiendo la camiseta del Racing Club de Avellaneda, comenzaba a desandar su carrera Maximiliano Nicolás Moralez.
Hoy, Frasquito Moralez, pieza importante del equipo que consiguió en el Sudamericano de Paraguay su plaza para Canadá 2007, sueña con emular aquella gesta. "¡Sí, como no me voy a acordar, si fue un equipazo! Ojalá uno pueda jugar el Mundial este año y defender el título", confiesa a FIFA.com el jugador más bajo de la primera división de su país.
Es por este motivo que muchos de sus compañeros y amigos lo llaman cariñosamente Enano. "Por suerte, pocas veces me molestaron con el tema de la altura, y fue al principio. El tema es: si jugás bien, nadie te dice nada. Si hasta me gusta ir a buscar el cabezazo de vez en cuando, aún sabiendo que tengo las de perder. ¿Por qué lo hago? Porque con probar no se pierde nada", comenta risueñamente este oriundo de Fray Luis Beltrán, un pueblo de 14,000 habitantes de la provincia de Santa Fe.
El juego de las presiones
A pesar de las ausencias de peso que sufrió la
Albiceleste durante el torneo eliminatorio, como las del
mismo Messi, de Sergio Agüero o de Federico Higuaín, la falta de
brillo exhibida por la selección que conduce Hugo Tocalli generó
numerosas críticas en la siempre exigente opinión pública
argentina.
"Me extrañó, porque a nadie parecía importarle que al equipo le faltó tiempo de trabajo, o que jugáramos cada dos días en un clima caluroso y húmedo. Pero eso es lo que significa ponerse la camiseta argentina: siempre te van a exigir más. Lo bueno fue que no nos apartarnos de nuestros objetivos, que eran clasificarnos para el Mundial y los Juegos Olímpicos, y cumplimos ambos", analiza Maxi, quien jugó en siete de los ochos partidos, seis como titular, y aportó un gol.
Moralez sabe que, sin importar con qué nombres viaje, Argentina llegará a Canadá con el cartel de favorito a cuestas. "Uno debe tomarlo tranquilo, porque la selección siempre es candidata y el futbolista argentino ya lo tiene asumido. Nosotros vamos a jugar nuestro Mundial. Ojalá se nos de cómo los anteriores, pero éste es uno distinto. Ahora hay que pensar en trabajar, nada más".
Las dudas sobre si Messi o Agüero serán parte del plantel que vaya el Mundial no desvelan a Moralez. "Son grandes jugadores, seguro, y cada uno aportaría lo suyo, tanto ellos como yo. Pero no creo ser reemplazo de nadie, y si me citan para el Mundial, será por lo que hice y hago en Racing. Mi experiencia en primera vale y la presión de que si otro debería estar o no, yo no la siento", afirma con la misma convicción que muestra dentro del campo de juego.
Paso a paso...
Como cualquier jugador joven, Moralez se da para permiso para
soñar con una eventual venta al fútbol europeo y con jugar en la
selección mayor, pero no tiene apuro. "Me gustaría que esas
cosas lleguen como fruto de mi juego. Por eso, deseo primero ayudar
a que Racing ande mejor y luego, que Tocalli me lleve al Mundial.
Lo otro se verá después".
Su humildad no le impide, sin embargo, reconocer que todavía no conoce mucho de República Checa, RDP de Corea y Panamá, las selecciones con las que Argentina compartirá el Grupo D. "Sirve ir preparados, por supuesto, pero ya no hay rivales fáciles. Si están ahí, por algo es. De nombre pueden decirte poco, pero lo importante es lo que hacen a la hora de jugar", comenta Frasquito mientras busca algún partido para mirar en televisión.
A pesar de ser un cultor del bajo perfil, Moralez reconoce que le agrada cuando la hinchada de Racing corea su nombre. Desde aquel 12 de junio de 2005, siempre en Racing, ha jugado 42 partidos y anotado siete goles, el más lindo de ellos, recientemente ante Lanús, con un impresionante remate desde 35 metros. Paradójicamente, el arquero rival es el jugador más alto del torneo...
Con el Canadá a la vuelta de la esquina, el diestro volante no esconde su ilusión. "Todos van al Mundial a buscar lo mismo, y yo no sería la excepción: ojalá seamos campeones del mundo". Total, con probar no se pierde nada, ¿cierto Maxi?