Para practicar el fútbol, no hay barreras. Todo el mundo puede jugar. Las listas de jugadores que competirán en Canadá 2007 son un ejemplo excelente de esta pluralidad propia del deporte rey. Pequeños y grandes, pesados y ligeros, arraigados y nómadas, todos tienen aquí su sitio. FIFA.com pasa revista a los más y los menos de la Copa Mundial Sub-20 Canadá 2007.

Zambia se presenta con un equipo cuya talla media no pasa de los 157 centímetros. El centrocampista Sebastian Mwansa es el más pequeño, con 1.50 metros. Por el contrario, el defensa nigeriano Robert Egbeta oficia de gigante con sus 2.00 metros de altura bien rollizos, que hacen de él la torre de control del torneo. Pero en conjunto, los que más estatura alcanzan son los checos, con un promedio de 1.83 metros.

Los zambianos, como es lógico, también ostentan la media de peso más baja. Los jóvenes Chipolopolos alcanzan los 60 kilos, y el defensa Richard Chibwe es quien ha puesto la barra de la balanza más baja con sus 53 kilos. Es decir, un poco más que la mitad del ponderado guardameta neozelandés Rhyss Keane, de 95 kilos. De media, los polacos son los más macizos con su marca de 76 kilos.

Se puede tener menos de 20 años y ser ya todo un veterano. Es el caso del estadounidense Freddy Adu, que conoce la Copa Mundial Sub-20 como la palma de su mano, pues ésta será su tercera participación en la prueba, al igual que el canadiense David Edgar. El prodigio de Estados Unidos de origen ghanés podría incluso jugar su cuarto torneo dentro de dos años, ya que ahora sólo tiene 17, lo que constituiría un récord histórico. Pero en cuanto a número de partidos, aún está lejos del uruguayo César Pellegrín y sus 14 choques en dos certámenes (1997 y 1999). Hasta el momento, Adu ha acumulado nada más y nada menos que ocho encuentros.

El viejo Freddy
Adu, que sólo tenía 13 años en 2003, podría dar algunos consejos a los nuevos reclutas: el gambiano Abdourahman Dampha, nacido el 27 de diciembre de 1991, aún no ha cumplido los 16 y se encuentra por tanto entre los cadetes de la prueba, mientras que el panameño Luis Mejía (16 de marzo de 1991), el norcoreano Ri Yong Chol (24 de febrero de 1991) y el gambiano Paul Jatta (21 de febrero de 1991) están un poco más avanzados en su desarrollo.

En lo que concierne a los clubes, la disparidad es igual de notoria. Los 502 concurrentes juegan en 36 ligas diferentes, y dos de ellos no tienen equipo. EL ACNF de Congo, con sus 14 jugadores congoleños en la competición, es el más representado. Le sigue el Real Madrid, con ocho enviados, seis de ellos españoles, un brasileño (Marcelo) y un polaco (Krzysztof Krol). Algunos de ellos sin duda se conocen por haberse enfrentado en sus respectivos campeonatos: 31 juegan en la liga española, 25 en la estadounidense y 23 en la japonesa.

Los jordanos, los panameños, los japoneses, los norcoreanos y los zambianos no son grandes viajeros, puesto que todo el efectivo juega dentro de las fronteras de su propio país. En cambio, los canadienses son auténticos aventureros, en vista de que sólo 5 de sus 21 componentes militan en la liga canadiense. Los polacos sólo tienen a 13 en casa, y los neozelandeses a 15.

Por otra parte, se puede decir que hay países que están representados sin haberse clasificado: 15 jugadores provienen de la liga inglesa, 7 de la alemana, 6 de la francesa, y 5 de la italiana. Se trata de un exiguo consuelo para estos cuatro grandes del fútbol mundial ausentes de este importante congreso. Sólo una cosa es segura: aunque se estudien los planteles de las selecciones desde todos los ángulos posibles, hay que ser un lince para asignar la condición de favorita a cualquiera de ellas.