Su espigada figura y movimientos veloces le hacen inconfundible sobre el césped. También su implacable disparo y olfato goleador. El delantero uruguayo Edinson Cavani está decidido a dejar su huella en la Copa Mundial Sub-20 de la FIFA Canadá 2007. A pesar de que el último año ha sido intenso en su incipiente y meteórica carrera profesional, el cansancio parece no hacer mella ni en sus piernas ni en su arrollador espíritu ganador

"Me han pasado cosas muy lindas en los últimos meses. Siempre trabajas para que te llegue todo esto, pero nunca pensé que me tocaría con 20 años", confiesa con una tímida sonrisa a FIFA.com.

Después de proclamarse campeón de Uruguay con el Danubio, para el que anotó 12 goles en la temporada, Cavani viajó a Paraguay con la selección sub-20 para disputar el torneo Sudamericano juvenil. Fue el máximo goleador de esta competencia con 7 goles en 9 partidos, que aseguraron el billete para Canadá a la Celeste.

Sin tiempo casi para celebrar, tuvo que hacer las maletas. El día de su cumpleaños, el 14 de febrero, aterrizaba en Italia para convertirse en la nueva esperanza del Palermo. "La adaptación me costó al principio porque llegué solo, pero cuando llegó mi familia y empecé a jugar todo fue más rápido y sencillo", recuerda de su llegada al Calcio.

Un nuevo reto con la Celeste
Una vez concluida la temporada italiana no llegaron las esperadas vacaciones, sino la llamada de Gustavo Ferrín para que liderara a sus compañeros sub-20 en la aventura canadiense. Cavani no elude ese papel. "Trataré de aportar toda mi experiencia al grupo. La presión no la crea la gente, sino que se la pone el jugador. Yo me pongo la presión porque siento que hay un país detrás apoyándonos en esta competencia mundial", dice con un sentido de la responsabilidad poco frecuente a su edad.

"Estamos aquí con ganas de lograr lo más importante: llevar el trofeo a Uruguay, y dejar a nuestro país en lo más alto", asegura con ambición. "Y yo como delantero siempre me marcó un objetivo más. Obviamente, quiero aportar lo mejor de mí mismo al grupo, pero también quiero salir máximo goleador del torneo", apunta el delantero que confiesa que su propio hermano Walter Guglielmone ha sido su máximo ídolo futbolístico.

Ambición e ilusión ante el inminente torneo, pero también los típicos nervios. "Tenemos un poco de ansiedad y de intriga por saber cómo va a ser este mundial, y cómo están las otras selecciones. Creo que es bueno tener un poco de nervios antes de un partido y es normal porque debutamos en un Mundial y además contra España", opina el charrúa.

Los campeones de Europa son la primera parada en esta ruta. "Nos preocupa todo el equipo rival en conjunto, porque cualquier de sus jugadores te puede hacer un gol. Pero nosotros tenemos nuestras virtudes y estamos muy entusiasmados por este mundial. Cada jugador va a dar lo mejor de sí mismo para ganar cada partido", asegura.

El encuentro con los españoles le presenta a Cavani un interesante reto individual: superar al defensa central Gerard Piqué, uno de los jugadores más destacados de la Roja. "El técnico ya me ha advertido. Me han dicho que es un defensa alto y muy fuerte, pero yo ya estoy acostumbrado a jugar a nivel europeo y sé manejarme entre defensas de físico poderoso", comenta el escurridizo rematador, que además de regate, se maneja con soltura en el remate desde cualquier posición. El duelo está servido.

Mientras regresa con sus compañeros para informarse de las últimas noticias de la selección mayor en la Copa América, lanza un último mensaje: "Esta es una generación que puede dar mucho. Es un grupo ganador y varios jugadores aportan su experiencia internacional. El equipo trabaja bien y está fuerte".