Polonia ha sido la gran sorpresa de la ronda de clasificación europea. Todo el mundo esperaba que Francia, Italia u Holanda estuvieran en Canadá, pero finalmente serán los polacos los que disputarán la cita mundial. Al igual que Krzysztof Krol, el lateral izquierdo del equipo.

Krol no parece gran cosa a primera vista, a pesar de su altura (1.82m.). Tiene un aire frágil, el rostro aniñado y la sonrisa permanentemente en los labios. Pero también respira ambición. Cuando le preguntamos cuál era su objetivo en Canadá, él nos contestó sin el más mínimo asomo de duda: "Quiero jugar con el primer equipo del Real Madrid, disputar la Liga de Campeones". Estupendo, pero ¿qué espera de este torneo en particular? "Quiero demostrar lo que valgo y probar que puedo aspirar a un puesto en un club tan importante. Para mí, este certamen es un trampolín hacia la cima", insistió el jugador.

Es preciso apuntar que desde hace algunos meses, la vida de este joven discurre a velocidad de vértigo. Krol empezó a jugar al fútbol a la edad de siete años en una academia local (Wodzislaw), y comenzó a destacar a los 18. Él mismo nos resumió su trayectoria: "Fiché por el Amica Wronki, un club de la primera división polaca. Estuve allí una temporada completa y después pasé al Groclin, otro club de la máxima categoría de mi país, donde jugué durante cuatro meses, antes de venir al Real Madrid".

Pero su historia no acaba ahí. "Los veranos entrenaba en España, en un club modesto donde juegan mis amigos. En 2006, alguien se fijó en mí. A partir de ahí todo fue muy rápido, y en enero de 2007 ya estaba en el Real Madrid, en el equipo juvenil". Desde entonces, Krol va de sorpresa en sorpresa. En el club blanco se siente como un niño, aunque el comienzo no fue del todo fácil. "Sobre todo porque no hablaba el idioma. Pasé por altibajos, me sentía un poco deprimido". Pero cuando le preguntamos si pensaba dejar la capital de España, se quedó atónito, como si la pregunta fuera totalmente incongruente. "¿Dejar el Real Madrid? ¿Quién haría eso?".

"No nos dan miedo los brasileños"
Poco a poco, tras su llegada a Madrid, el joven jugador, gran admirador de Ashley Cole, se fue adaptando a su nueva vida. "Ahora las cosas van mucho mejor, porque ya empiezo a desenvolverme un poco en español. Por las mañanas me entreno y por las tardes voy a clases de español. He empezado a jugar en tercera división, he hecho amigos e incluso salgo con ellos", apuntó con una gran sonrisa en los labios. Pero aún le queda mucho camino por recorrer, tanto en el ámbito futbolístico como en el lingüístico.

Sin embargo, la situación es muy distinta con su selección nacional, en la que lleva ya tres años y está plenamente asentado. De hecho, todo el equipo se conoce a la perfección, lo que sin duda será un factor importante para enfrentarse a Brasil, el combinado al que, como siempre, todos temen. "Sentimos un gran respeto por Brasil, es un equipo extremadamente peligroso en todas las categorías. Pero no nos da ningún miedo. Saldremos dispuestos a desplegar nuestro juego. Tenemos confianza, porque como equipo somos muy fuertes". Cuando le preguntamos si Polonia tiene posibilidades de ganar el certamen, sus ojos brillaron y respondió al instante: "Por supuesto. Para eso estamos aquí".

Es cierto que el juego de los polacos puede hacer mucho daño a Brasil, un combinado al que le encanta llevar la iniciativa. "Nuestra formación se basa sobre todo en una sólida base defensiva. Pero también tenemos mucha técnica y velocidad, lo que nos hace muy peligrosos en el contragolpe, nuestra especialidad". Y por supuesto, con Krol como arma de ataque. "Yo juego como Roberto Carlos", añadió con una sonrisa. "Soy lateral izquierdo, pero me encanta subir por la banda en cuanto tengo ocasión". Por lo menos, los brasileños ya saben a qué atenerse.