Cualquier entrenador nos dirá que el entendimiento entre los futbolistas es crucial para el éxito. Y es difícil encontrar una mayor sintonía que la existente entre el defensa central sub-20 canadiense David Edgar y el velocísimo extremo Jaime Peters, que comparten historial, son amigos desde hace mucho tiempo y se profesan un gran respeto. Los dos están ansiosos por hacerla valer en la Copa Mundial Sub-20 de la FIFA que disputarán en su propio país.

Edgar, alto y de tez pálida, tiene orígenes claramente anglosajones, mientras que Peters, pequeño y fornido, es granadino-canadiense de primera generación. A decir verdad, entre ambos hay un marcado contraste visual. Sin embargo, se asemejan en mucho -por ejemplo, en su pasado-, y se conocen a la perfección dentro del terreno de juego.

"Jaime (Peters) es la pesadilla de los defensas", ha declarado a FIFA.com el imponente Edgar, capitán de la selección, quien se estrenó con el Newcastle United en la Premiership durante la temporada 2006/7. "A mí también me supera siempre en los entrenamientos... sabe lo que tiene que hacer para acabar conmigo".

La admiración es mutua, ya que Peters -para la afición del Ipswich Town, de la segunda división inglesa, tercer mejor jugador de la plantilla este año- se deshace en elogios hacia su amigo Edgar. "Es nuestro líder en el campo, y los demás seguimos su ejemplo... saca lo mejor de sus compañeros, y si tenemos algún éxito aquí (en la Copa Mundial Sub-20 de la FIFA) será en gran medida gracias a él".

De adversarios a compañeros
Un cariño tan evidente entre unos atletas formados para ser más duros que los demás y extremadamente competitivos es algo especial. Si repasamos su trayectoria podremos conocer mejor cómo es su relación tanto dentro como fuera del campo.

"Yo soy de Pickering y él de Kitchener (dos barrios periféricos vecinos de Ontario, en las proximidades de Toronto, la capital provincial)", señala Peters. "Empezamos a jugar en equipos contrarios a los once años, y seguimos enfrentándonos durante muchos años más".

Edgar considera que aquella época en la que eran rivales ha sido fundamental para su actual entendimiento. "Chocábamos todo el rato, porque él era delantero y yo defensa... pero los dos acabamos en la selección de la provincia, y a partir de ahí nos hicimos grandes amigos".

Después de destacar en la categoría provincial, se integraron en el programa de la selección nacional, donde fueron compañeros de habitación (siguen siéndolo hoy en día) y recalaron en equipos ingleses, Edgar en el Newcastle y Peters en el Ipswich Town.

"En Inglaterra estamos en contacto todo el tiempo", indica Edgar. "También nos vemos siempre que podemos".

Profesionales ante todo
A pesar de lo mucho que significa para ellos esta amistad, cualquier generosa sensibilidad y aprecio quedan a un lado a la hora de adiestrarse. "En las prácticas intentamos darlo todo, nos entregamos a fondo. Los dos somos muy competitivos y nos empujamos mucho en los entrenamientos. En ocasiones somos algo bruscos, como en los viejos tiempos", dice Peters con una sonrisa irónica, riéndose a medias.

"Al haber estado tantas veces en bandos rivales, sabemos cuál es el instinto del otro sin tener que pensar", añade Edgar. "Sé lo que va a hacer antes de que lo haga, sus carreras y sus movimientos. Y estoy seguro de que él puede decir lo mismo de mí".

Los dos compartirán de nuevo alineación en su segunda Copa Mundial Sub-20 de la FIFA consecutiva el 1 de julio, cuando Canadá se mida a Chile en el Estadio Nacional de Fútbol de Toronto, en su provincia natal. Y ambos arden en deseos de demostrar cuál es su historial, su sintonía y su espíritu competitivo.