La tensión es palpable en el hotel de concentración que comparten el Congo y Austria en Edmonton, donde ambos equipos esperan ansiosos su estreno en el Grupo A el lunes. Para aliviar la presión, los austriacos se fueron a hacer algunas compras.
Bueno, no puede decirse que hayan sido "unas compras" cualquiera. Una de las principales atracciones turísticas de la ciudad es el gigantesco West Edmonton Mall, la instalación cubierta de venta al por menor más grande de Norteamérica. FIFA.com acompañó a los austriacos en su viaje a las afueras, para ver las increíbles distracciones que ofrece este edificio situado a doce kilómetros del centro urbano.
El West Edmonton Mall, que se extiende a lo largo de 48 pabellones y tiene el tamaño de 115 campos de fútbol, es digno de admiración. Cuenta, entre otras cosas, con más de 800 tiendas, el mayor parque de atracciones cubierto del mundo, una pista de patinaje sobre hielo, un campo de golf en miniatura y la piscina cubierta con olas más grande del planeta, por lo que es enormemente difícil saber por dónde empezar.
La plantilla austriaca quizás prefiriese comenzar por lo que mejor conoce, y a su llegada se dirigió directamente hacia una tienda de material deportivo, donde su presencia, vistiendo los chándales del equipo, llamó la atención de varios clientes. Un distraído espectador dijo: "Mirad... ¡ahí está Australia!". En fin, en un lugar como el West Edmonton Mall resulta bastante fácil confundirse.
Puede que haya sido mejor que el imponente zaguero Sebastian Proedl no oyese cómo confundían a Austria con la selección de los Antípodas. El tranquilo gigantón se quedó anonadado con esta experiencia de compras. "Es un lugar asombroso", afirmó. "Está genial que todo el equipo venga aquí, para nosotros es una experiencia nueva".
Olvidar la presión
"Ya había estado antes en Toronto, visitando a mi
hermano cuando estaba en la universidad, pero esto es
increíble", añadió Proedl. "El Mundial Sub-20 es un
torneo muy importante, y está muy bien que podamos relajarnos así
antes de que empiecen los partidos. Cuando pienso en el partido a
veces siento algo de presión, pero estando aquí me olvido de
todo".
Con sus 192 centímetros, Proedl no hubiera tenido problemas para superar la altura mínima exigida para subir a la montaña rusa cubierta, la siguiente etapa de la selección centroeuropea. Sin embargo, estaba cerrada por mantenimiento, y los jugadores se contentaron con hacer una prueba de fuerza y musculatura en la cercana máquina de "El rey del martillo". En ella, la liberación de testosterona casi pudo verse en el aire, y los jóvenes atletas se turnaron para machacar a placer con el mazo el aparato, que resistió los fortísimos golpes como pudo.
Cuando se dieron por satisfechos, los austriacos recorrieron las tiendas en busca de regalos. El centrocampista Siegfried Rasswalder casi enmudece ante lo que contempló. "Nunca había visto un sitio tan grande como este", acertó a decir a FIFA.com. "Edmonton en general es una ciudad muy bonita, me gustan mucho los rascacielos... es muy diferente a Austria. Estoy un poco nervioso por el primer partido, pero también muy emocionado por el hecho de que llegue, y también por jugar delante de tanta gente en un estadio tan grande".
Una vez terminadas las compras, Austria y su rival de la liguilla, el Congo, volvieron a acecharse en el vestíbulo del hotel. Todos se mueren de ganas por saltar al campo. Los austriacos causaron una muy buena impresión en el West Edmonton Mall, y seguramente también a la inversa. Su siguiente parada será el inmenso Estadio de la Commonwealth, que se muestra tentadoramente cerca en los miradores panorámicos de los pisos superiores del hotel. Para todos los protagonistas, el lunes ya tarda en llegar.
