A cualquier gambiano que se precie se le ilumina la mirada cuando se menciona la palabra "Perú" y la fecha del 17 de septiembre de 2005. Aquel domingo inolvidable, la selección sub-17 del país africano hizo historia en el fútbol. Era la primera vez que una selección nacional de Gambia participaba en un campeonato mundial de la FIFA y, el mismo día de su debut en la fase final sub-17 celebrada en Perú, los africanos dieron la campanada. Antes del inicio de aquel certamen, nadie daba nada por aquel equipo inexperto, máxime teniendo en cuenta que en su primer partido se enfrentaba a la vigente campeona, Brasil. Pero la realidad fue muy distinta: Gambia derrotó a los sudamericanos por un sensacional 3-1 y atrajo así la atención del mundo.
Han pasado dos años desde entonces, pero en el país todavía se recuerda con emoción aquella jornada, aunque al final no fuera suficiente para pasar a cuartos de final. Tras la merecida victoria, se desbordó la alegría tanto en Perú como en su país de origen.
"Fue una locura. Todos se lanzaron a la calle a celebrarlo, aquel triunfo levantó a todo un país", recuerda Joseph Gómez, como si hubiera sucedido ayer mismo, en una entrevista concedida a FIFA.com. El guardameta no formaba parte de aquel equipo sub-17, pero siguió por televisión la actuación de los suyos y salió a celebrarlo como uno más. "En aquel momento yo estaba en Gambia. Fue una experiencia inolvidable. Aquellos chavales hicieron algo sin precedentes por nuestra gente. Estaba todo el mundo fuera de sí, la alegría invadió todo el país. Y, Dios mediante, vamos a repetir ese éxito en Canadá".
Estamos en Toronto, en julio de 2007. La situación de partida es bastante similar. En la Copa Mundial Sub-20 de la FIFA Canadá 2007, sobre el papel, parece que Gambia no tiene prácticamente opciones de clasificarse para la siguiente ronda dentro de un grupo en el que medirá sus fuerzas con la potencia de los mexicanos, el juego vistoso de los portugueses y la selección de Nueva Zelanda. "Los mexicanos son potentísimos en cuanto a rapidez y posesión del balón", indica Gómez y hace una comparación con su selección: "A nosotros también nos gusta dominar la posesión del balón, pero no somos tan rápidos como ellos".
A Joseph Gómez no le gusta darse importancia. Más bien parece una persona muy tímida. Su mirada está llena de escepticismo. El joven portero, de 19 años, sabe muy bien que en el mundo del fútbol lo que cuenta no son las palabras, sino lo que se hace sobre la cancha. Y en eso, este futbolista de 1.90 m de altura se ha convertido ya en uno de los grandes. El arquero de Gambia fue elegido mejor guardameta del Campeonato Africano Sub-20, valedero como torneo de clasificación para Canadá 2007. Está orgulloso de ese honor, pero eso no significa para él nada más que un reto para superarse a sí mismo en Canadá. "Por supuesto que estoy orgulloso de haber logrado esa distinción. Hemos hecho un campeonato excepcional, y aquí queremos apuntar aún más alto".
Basta con ver cómo se entrena diariamente su selección en el Estadio Nacional de Fútbol de Canadá para comprender que no se trata de vana palabrería. El equipo se prepara a conciencia sobre el césped artificial de Toronto para dar la talla en su primera aparición en el torneo. Parece que está concentrado al máximo y funciona con una gran disciplina. La pelota circula con seguridad y fluidez en los rondos y, al final de los partidillos, el seleccionador Peter Johnson muestra a su equipo una y otra vez los detalles tácticos y técnicos más importantes y motiva al máximo a sus pupilos.
En Canadá repiten once jugadores del combinado que maravilló en Perú 2005. Por encima de todos, Ousman Jallow, que anotó el 3-1 en aquel inolvidable choque contra Brasil. Los africanos tienen puestas todas sus esperanzas en el joven delantero de 18 años. En la Campeonato Africano Sub-20, fue el máximo goleador de su selección y, en Canadá, también debe echarse el equipo a sus espaldas. "Por supuesto, Jallow es el jugador clave de nuestra delantera, pero que nadie se engañe: todos los jugadores de mi equipo saben dónde está la portería", bromea Johnson. Cree a su equipo capaz de grandes logros. "Estos chicos llevan ya más de cuatro años jugando juntos y se conocen a la perfección".
Ésta podría ser la clave del éxito para este equipo del occidente de África. "Después de todo este tiempo jugando juntos somos casi como hermanos", comenta Ousman Jallow. "Ya sabemos lo que quiere hacer cada compañero antes de que lo haga".
Este lunes, Gambia intentará demostrar de nuevo su capacidad ante los grandes del fútbol. "Respetamos a todos los rivales, pero no tememos a ninguno", comenta el seleccionador Johnson. "No hemos venido aquí a hacer turismo". El 2 de julio de 2007 podría convertirse en una nueva jornada histórica para el fútbol de Gambia.
