Su entrada en el campo revolucionó la actitud de la selección española en la recta final del partido contra Uruguay. La Roja perdía por 2-0 a falta de 25 minutos para el final y Sunny Stephen le dio un nuevo aire a la medular. De sus botas salió el potente disparo que el portero charrúa Mauro Goicoechea despejó defectuosamente y que Diego Capel remató al fondo de las redes para anotar un punto en el casillero hispano.
Parece que los honores deberían compartirse... Sunny se ríe. "Lo único importante es el empate es bueno para todo el equipo. Tenía que intentarlo y disparé. Tuvimos la suerte de que el portero despejó mal y Diego pudo marcar", explica a FIFA.com sin darle importancia al acierto de su acción. "Cuando salté al césped me sentí muy cómodo en el equipo Conseguimos remontar y estamos muy contentos por ese resultado", resalta.
Analizando el partido, Sunny concluye que el cambio de actitud de España fue la clave del partido. "En la primera parte estuvimos un poco retrasados. Pero cuando nos hemos dado cuenta que quedaba poco tiempo, nos hemos puesto las pilas, hemos apretado los dientes y logramos el empate. Aprenderemos de los errores cometidos ante Uruguay, que es un equipo muy competitivo, y en el próximo encuentro no pasaremos tantos apuros".
El duro camino desde Nigeria
Sunny es un centrocampista de contención, del estilo de
Claude Makelele, que cuenta además con un potente disparo. Estos
días no deja de sonreír y confía en que el técnico vuelva a contar
con él en esta competición. El centrocampista cree fervientemente
en las posibilidades de este grupo de futbolistas: "Queremos
jugar y ganar los siete partidos. Tengo confianza en el equipo
porque con la calidad de los jugadores que tenemos podemos ganar
este campeonato. Además el ambiente en el grupo es
sensacional."
Se nota... mientras hablamos, sus compañeros, camino de sus
habitaciones, bromean con él. "Nos llevamos muy bien, aunque
me gastan muchas bromas porque mi español aún no es muy
bueno", dice con timidez.
Y es que el castellano no es su lengua materna. Sunny nació
en Lagos, Nigeria, donde empezó a jugar al fútbol desde muy
pequeño. Cambió de equipo en varias ocasiones. Defendió las
camisetas del FC Ebedei, Jegede Babes y Taribo West... hasta que un
día un agente le invitó a viajar a Francia para probar suerte en
Europa.
El propio Sunny nos resume su periplo. "Cuando llegué a París no había nadie esperándome, y no respondían al teléfono. Así que llamé a mis amigos de Madrid, tomé el autobús y me quedé con ellos en España. Empecé a jugar con un equipo nigeriano con el que participé en el Mundialito de la Inmigración. Allí me encontró mi actual representante que me llevó al Polideportivo Ejido (segunda división)".
La aventura europea no salió tal y como esperaba, pero el futbolista no perdió en ningún momento la esperanza, y la llamada de la selección española compensa en cierta manera los malos tragos del pasado. "Cuando me llamaron me puso muy contento. No pude rechazarlo. También me ha llamado Nigeria para jugar con la selección absoluta pero no han concretado nada. Ahora estoy a tope con España y muy contento con mi elección", dice con una amplia sonrisa.
Aún así no se olvidó de consultar con su madre ante la
disyuntiva que se abría ante él. "Le pedí consejo, pero ella
me dijo que era yo quien entendía de fútbol y que la decisión era
mía". Su familia todavía no ha podido instalarse con él en El
Ejido (sur de España) pero espera que lo haga en breve para
compartir con él esta nueva etapa más estable y feliz de su vida.
Quizá cuando lleguen Sunny les pueda enseñar una medalla de
oro en su casa...
