No es raro que los jugadores que participan en la Copa Mundial Sub-20 de la FIFA echen de menos las comodidades domésticas. Sin embargo, Asmir Begovic, portero de Canadá, ha regresado esta semana al hogar, Edmonton.

El futbolista del Portsmouth creció en la "Ciudad de los Festivales", y ahora espera que la fiesta pueda empezar por fin para Canadá tras su decepcionante estreno en Toronto (donde el equipo cayó por 3-0 contra el favorito del Grupo A, Chile).

Begovic tuvo unos comienzos difíciles en la vida. El cancerbero norteamericano, que nació en Bosnia poco antes del comienzo de la devastadora guerra civil que asoló el país balcánico, habló sobre su movido pasado con FIFA.com en el hotel de la selección anfitriona, en el centro de Edmonton.

"Tenía cuatro años cuando la guerra nos obligó a emigrar a Alemania, pero, por surte, no recuerdo demasiado de aquella época. Cuando eres más joven, simplemente lo superas, pero mis padres lo pasaron fatal. Nunca he tenido la oportunidad de volver allí", aseguró. La familia se instaló en las afueras de Stuttgart, en el suroeste de Alemania, pero a los 10 años de edad fue el momento de mudarse de nuevo, y esta vez su destino fue Canadá.

Vuelta a casa
Begovic fue a parar a Edmonton, donde Canadá jugará su segundo y su tercer partido del Grupo A. Como es lógico, el arquero de 1.93 metros experimentó una verdadera sensación de vuelta al hogar al aterrizar en la capital del estado de Alberta. Allí se siente como en casa, si bien lleva afincado en Inglaterra desde que tenía 16 años, por motivos profesionales.

"Todavía conservo muchos amigos íntimos aquí en Edmonton, y he recibido un montón de peticiones de entradas para nuestros partidos", aseguró. "Siempre me alegra volver, sea por el motivo que sea. Disfrutaré de veras jugando aquí. Además, en Edmonton se nos está dando realmente bien. El año pasado jugamos aquí contra Brasil, en el primero de una serie de tres partidos, y ganamos por 2-1 ante un público magnífico. Ése ha sido probablemente mi momento culminante en el tiempo que llevo jugando con Canadá. Siempre hemos obtenido buenos resultados en esta ciudad, así que esperemos que continúe la racha".

Este jueves, los anfitriones del campeonato necesitan imperiosamente enderezar el rumbo en su próximo partido, contra Austria en el Estadio de la Commonwealth. Begovic es plenamente consciente de ello. "Contra Chile no nos salió nada como queríamos", reconoció. "Nada de lo que intentamos funcionó. No jugamos como sabemos y les dejamos que nos dominaran. Chile marcó el ritmo del encuentro, pero ahora no podemos permitir que eso suceda en nuestro propio país".

"Podemos crear problemas a muchos equipos. Nos hemos quitado de la cabeza ese primer encuentro, con todos esos nervios o lo que fuera. Ahora vamos a tirar hacia delante. Nos entusiasma la idea de enfrentarnos a Austria arropados por nuestro público. Simplemente debemos conseguir un gran resultado. Tengo ganas de que llegue el momento", añadió.

Su progresión en el Portsmouth
En el fútbol de clubes, Begovic se encuentra todavía en proceso de aprendizaje, pero cree que su progresión está siendo satisfactoria, tras sendas cesiones al Macclesfield Town inglés y al La Louviere belga. "Me va realmente bien en el Portsmouth. Volví a Inglaterra hace un año y he viajado mucho con el primer equipo, he entrado en las convocatorias y me he sentado en el banquillo un par de veces. David James, el guardameta titular, es un buen tipo del que se puede aprender mucho; no es malo ser su suplente. Estoy deseando mejorar todo eso en la próxima temporada".

Dado que su familia está afincada de nuevo en Alemania, el arquero del Portsmouth espera que alguno de sus padres pueda viajar en avión para verle jugar en Canadá 2007, aunque las obligaciones escolares de su hermano pequeño no están facilitando el reencuentro familiar. "Les envío algún dinero de mi salario; simplemente creo que es mi obligación. Es importante poder dar algo a cambio de todos los sacrificios que han hecho por mí. Me gustaría que pudieran venir aquí a ver algún partido", señaló Begovic.

"Llevo jugando al fútbol desde que tenía 5 años. Mi padre (Amir Begovic) era guardameta profesional en el Leotar de la antigua Yugoslavia; y eso es lo que yo quería ser de mayor. Por suerte, he podido cumplir mi sueño", concluyó. Este jueves por la noche, a Begovic le tocará mantener viva la llama del sueño canadiense cuando se coloque entre los palos en terreno local.