El encuentro entre Estados Unidos y Brasil será fuente de un buen número de apasionantes duelos personales. Uno de ellos, a distancia, enfrentará a dos de las atracciones de este torneo, dos delanteros con sus semejanzas y sus diferencias. A continuación presentamos una semblanza de Alexandre Pato y Freddy Adu.
Primer punto en común de los dos goleadores: su precocidad. Adu empezó a dar que hablar a la edad de 13 años, participó en su primera Copa Mundial Sub-20 de la FIFA a los 14, se incorporó a la liga estadounidense nada más cumplir los 15, y a la selección absoluta con 16. El muchacho, nacido en Ghana, es el niño prodigio de Estados Unidos. Ahora viene a su tercera Copa Mundial Sub-20 y ya ha registrado un récord histórico: es el único jugador que ha firmado una tripleta en el torneo mundialista sub-17 (en Finlandia 2003) y en el sub-20 (este año frente a Polonia). Con apenas 18 años, se ha convertido en el capitán de la selección sub-20, pese a ser uno de sus integrantes más jóvenes, y el Manchester United ya se ha puesto a estudiar su caso.
Pato, que heredó su apellido de su pueblo natal, no se queda atrás. A la edad de 13 años fichó por el Internacional de Porto Alegre y, a los 17, se incorporó al primer equipo. En su primer partido en la principal división brasileña, el adolescente obró un gol y dio tres asistencias decisivas. Desde entonces, ha conquistado la Copa Mundial de Clubes de la FIFA 2006, en cuya semifinal logró inscribir su nombre en la lista de goleadores. Durante la fase de clasificación para Canadá 2007, terminó máximo realizador del campeonato sudamericano con cinco anotaciones. No tiene aún 18 años y el Milan y el Chelsea ya le están buscando las cosquillas.
La cabeza fría y los pies sobre la tierra
Con tantas hazañas a tan tierna edad, podría habérseles
subido el éxito a la cabeza. Pero he ahí su segundo rasgo en común:
tanto el uno como el otro tienen la cabeza bien firme sobre los
hombros. "Freddy es un catalizador, un líder. Alienta y anima
a sus compañeros a superarse. Lo quiere de veras y eso se nota. Él
es, junto con Michael Bradley, mi lugarteniente en el vestuario.
Comprende el plan y pasa la voz. Transmite su orgullo de lucir la
camiseta, sus ganas, su espírito competitivo. Juega para el
equipo", explica Thomas Rongen, el entrenador
estadounidense.
"Pato es un excelente jugador, pero también sabe perfectamente que no puede hacer nada sin sus compañeros. El primer choque ha sido un buen ejemplo en este sentido. Hizo un buen partido pero no pudo definir, porque todo el equipo quedó desbordado", comenta Nelson Rodrigues en referencia a su perla.
Sin embargo, ambos arietes difieren bastante en su estilo de juego. Pato es un delantero puro, espigado, vivo, elegante, que sabe esconderse para aparecer en el mejor momento, y con una técnica impecable. Adu es el perfecto media punta: desborda, conduce el balón y arranca en regate, buen pasador y buen pivote. "Alexandre Pato y Freddy Adu tienen dos formas de jugar muy diferentes, no tienen las mismas cualidades", estima Rodrigues. "Pero tienen un punto en común: su calidad frente a la portería. Me alegro de poder verlos cara a cara".
Amor propio
La presión es enorme sobre los hombros de los dos
adolescentes. Adu es el futbolista del que habla todo Estados
Unidos desde hace cuatro años. Se esperan mil y una maravillas del
nativo de Tema. Pato ha sido anunciado por el mismísimo Ronaldinho
como el jugador brasileño a seguir. Quizás por eso los dos pasaron
desapercibidos en su estreno en Canadá. Pero, como los dos tienen
el amor propio de los grandes, se han desquitado en la segunda
cita.
"En el primer partido no hice ningún disparo. Después, los delanteros tuvimos una charla y yo les pedí que asumiéramos más riesgos, que aprovecháramos nuestras ocasiones. Es lo que hemos hecho y ha funcionado", relata Adu. El ariete hizo tres tantos a los polacos, entre ellos un gol magistral con bicicleta, ruleta y disparo con efecto incluidos. Ante todo, demostró que es el patrón de su equipo.
El brasileño, por su parte, endosó dos a los surcoreanos, pero quiere seguir concentrado en el verdadero objetivo: "Por supuesto que estoy feliz de haber marcado dos veces, pero no podemos relajarnos. El próximo partido contra Estados Unidos es fundamental. Tenemos que ganarlo. Será difícil, pero creo que nuestra unión puede marcar la diferencia, porque ésa es nuestra gran fuerza".
El romperredes del Real Salt Lake no decía otra cosa: "Es un resultado fantástico, que vamos a celebrar dignamente. Pero tenemos que volver al trabajo enseguida, porque nos queda un partido, y no el menos importante, contra Brasil". Rongen concuerda: "¡Ha sido el día de Freddy! Pero él ha podido lucirse porque todo el equipo ha jugado bien. Ha sido un esfuerzo colectivo. Acaso hayamos jugado nuestro mejor partido, con un fútbol total, como a mí me gusta. En el marco de este sistema, las individualidades han brillado. Los equipos especiales se forman con jugadores especiales", observa el técnico.
Tanto Adu como Pato estarán deseosos de refrendar sus últimas exhibiciones. Frente a frente, cada uno en una punta del campo, el elegante y fino técnico auriverde y el potente y veloz yanki podrán contraponer sus abundantes dotes. Cabe apostar que el número 11 va a salir premiado este viernes... Ah, se nos olvidaba: ése es otro punto en común de los dos fenómenos: llevan el mismo dorsal a la espalda.


