Casi en puntas de pie, como si quisiera pasar desapercibido, Jo Tong Sop se desplaza por las calles de Ottawa. El entrenador de la RDP de Corea se muestra así: sereno e imperturbable. Sin embargo, a la hora de hablar de fútbol, saca a relucir su costado más pasional. Gesticulador, amable y sonriente, utiliza todos los métodos posibles para hacerse entender a la perfección con su inseparable traductor.

A horas del inminente y trascendental partido ante Argentina, con una cálida sonrisa, el estratega accedió al diálogo con FIFA.com: su experiencia al frente del equipo norcoreano en su primera incursión en el torneo, sus posibilidades de pasar de fase y el trato que mantiene día a día con sus dirigidos en una charla íntima.

"Los chicos con inocentes"
Jo Tong Sop no es uno de esos entrenadores que enloquezca a sus pupilos con indicaciones constantes. Calmo, en cada partido, suele tomarse su tiempo para ir hasta la línea de cal e impartir algunas premisas. Pues es consciente que, ante todo, trata con jóvenes menores de 20 años: "Uno tiene que saber que no todos son profesionales o lo suficientemente maduros. Eso dificulta las cosas, no es fácil trabajar con chicos, ¿sabe?", explica pacientemente.

Y extiende su argumentación: "La principal diferencia es que a esta edad, comparados con los adultos, los chicos son muy inocentes. Por eso es difícil conseguir una reacción inmediata ante una nueva enseñanza o indicación. Hay que tener vocación de maestro también, creo que a veces soy más un profesor que un entrenador". El norcoreano habla con la experiencia de quien ha jugado profesionalmente durante dos décadas (1970-1990), y la práctica que le brinda el criar a sus dos hijos: "No juegan muy bien, pero son pequeños. Tienen tiempo de mejorar", admite entre risas.

Admirador del estilo de Frank Rikjaard, sabe que está protagonizando un momento importante en la historia futbolística de su país, pues lidera al equipo nacional en su primera participación absoluta en la Copa Mundial Sub-20 de la FIFA. "Estamos representando a nuestro país, lo cual es una gran labor. Muchos jóvenes coreanos desearían estar hoy en este lugar, y eso es una motivación muy grande", esgrime.

"Podemos lograrlo"
En sus primeros dos partidos en el Grupo E, los norcoreanos cosecharon sendos empates ante Panamá y la República Checa. No obstante, supieron ganarse el cariño y el respeto del público de Ottawa gracias a su velocidad y vocación ofensiva, sobre todo en el segundo encuentro ante los europeos.

Jo Tong Sop admite que "el primer partido lo planteamos en forma cuidadosa por tratarse del debut, pero fuimos a por todo ante la República Checa. Queríamos marcar algún gol en ese partido para ganar en confianza y lo logramos, aunque luego nos pusimos ansiosos y nos marcaron dos veces. Por suerte nunca nos rendimos y empatamos en el final".

Ahora, con dos puntos en su haber, los asiáticos definen su suerte nada menos que ante Argentina, el actual campeón del mundo y líder de Grupo. Pero eso no asusta al entrenador: "Ellos tienen fortalezas y defectos, que nosotros debemos estudiar y aprovechar al máximo. Lo interesante de este partido es que ellos son más fuertes que nosotros, pero si hacemos bien las cosas desde lo táctico, tenemos posibilidades de quedarnos con la victoria".

Y va incluso más allá: "Nuestro objetivo en Canadá es brindarle más experiencia a nuestros jugadores de cara al futuro, aunque también buscamos alcanzar una buena posición final. Creo que por ser la primera vez en el torneo, estaríamos satisfechos con llegar a cuartos de final", se ilusiona. Y es lógico: eso le daría la posibilidad de permanecer más tiempo con sus muchachos. Dirigiéndolos y enseñándoles. Como le gusta al profesor.