Chile acudió a Canadá 2007 con grandes esperanzas. Sin embargo, poca gente fuera de Sudamérica esperaba grandes cosas de este combinado, que se clasificó por última vez para una Copa Mundial de la FIFA en 1998 y que ha ofrecido bastante poco que reseñar en categoría absoluta desde la retirada internacional del "Matador" Marcelo Salas y de Iván "Bam Bam" Zamorano.
Sin embargo, los chilenos, con un par de triunfos por 3-0 en sus dos primeros partidos, están mostrándose como uno de los mejores equipos en lo que llevamos de fase final. La Rojita, que practica un juego basado en la posesión del balón que resulta tan sencillo a ojos de los espectadores como complicado para las defensas contrarias, ha conquistado los corazones de un buen número de los seguidores neutrales de Canadá... al tiempo que está provocando el delirio a intervalos regulares de sus devotos grupos de seguidores expatriados.
Su nueva pareja estelar, Arturo Vidal y Alexis Sánchez (quien se perdió el primer encuentro por sanción), está brillando con luz propia en las canchas canadienses. Además, nuevos nombres como el elegante Mathias Vidangossy y el goleador en racha Nicolás Medina han emergido dentro de un equipo coherente, profesional y cuyo fútbol divierte. De hecho, es la única selección, junto a Argentina y Nigeria, que no ha encajado ningún gol en lo que va de campeonato. Y, tras haber visto puerta en seis ocasiones, está arrasando igualmente en ataque, con un asombroso promedio de tres tantos por encuentro.
Altos vuelos
Teniendo en cuenta los kilómetros que ha recorrido el equipo
en avión, no sería de extrañar que en sus partidos hubiesen saltado
al césped sin energías. El vuelo de ida desde Santiago tuvo en el
aire durante más de 15 horas a la expedición chilena, que aterrizó
en Canadá la víspera de su encuentro inicial contra el país
anfitrión. Después, tras golear a los
Canucks el 1 de julio en Toronto, el equipo subió a bordo
de un avión para Edmonton, situada a más de 3,000 kilómetros al
oeste, donde derrotó al campeón de África, el Congo, también por
3-0. Ahora, en su tercer compromiso, contra Austria, Chile tiene
que volver a tomar un avión y volar de nuevo hasta Toronto, en la
costa oriental, donde jugará este domingo.
"Tenemos que pensar en la diferencia horaria (dos horas) y en el jet lag que sufrirán. Es posible que cambie a algunos jugadores (para el encuentro con Austria), pero ya lo veré. Viajar tanto no es bueno. Son cuatro horas de avión (entre Toronto y Edmonton) y tienes que estar en el aeropuerto una hora y media antes de que salga el vuelo. Y luego está el trayecto hasta el aeropuerto...", señaló el seleccionador chileno, José Sulantay, con aire de resignación. "Los chicos no van a dormir bien. Encima, las compañías aéreas no siempre te dan comida de calidad, por lo que los jugadores no comen muy bien tampoco".
Se espera que el técnico y sus pupilos lleguen a Toronto este sábado y celebren una sesión de entrenamiento antes de su último encuentro de la primera fase. A uno y a otros les alegraría tener un pequeño descanso tras concluir la liguilla de grupos, pero, por desgracia, no será así. Independientemente de cuál sea el resultado del domingo, Chile disputará su choque de octavos de final de nuevo en Edmonton, lo que equivale a otro vuelo de más de cuatro horas.
Sin embargo, todos estos viajes no parecen estar pasando mucha factura a la plantilla. Los jugadores andinos, jóvenes y en forma, se recuperan rápidamente e incluso, a juzgar por sus actuaciones hasta la fecha, podrían estar beneficiándose de contemplar desde el aire la gran extensión de este enorme país.
Ni una sola queja
Vidangossy, un jugador creativo, inteligente y astuto,
está siendo una de las revelaciones de la cita canadiense y se está
conjuntando muy bien con las figuras más consolidadas de la
plantilla. El volante confía en que Chile siga en la misma línea y
gane el domingo su último partido del grupo, contra la ya
clasificada Austria... y que luego llegue un poco más lejos.
"Espero que podamos seguir jugando así de bien", afirmó el magistral centrocampista. "Si nos mantenemos en este estado de forma, esperamos ganar el campeonato".
Ese largo camino por delante y, quizás, otro largo vuelo para disputar en Toronto la primera final de su historia en una gran competición de la FIFA, no provocarían las quejas de los jugadores chilenos ni de su seleccionador.
